Historia
FLORO († 860)
Floro nació en las inmediaciones de Lyón (según otros en España) a finales de siglo octavo y murió en Lyón hacia 860. Probablemente fue educado en Lyón, pero a pesar de su reputación en el saber nunca pasó del rango de diácono, o, según algunos registros, de subdiácono, capacidad en la que ofició bajo los arzobispos Agobardo (816-840), Amolo (841-852) y Remigio. Fue un firme defensor de la independencia del clero y la autonomía de la Iglesia de la Galia, apareciendo como un modesto ponente de Amalario, especialmente en su De divina psalmodia, aunque su defensa de la antigua liturgia no fue terminada hasta Agobardo; tras su regreso del exilio escribió su De correctione Antiphonarii. En su De electionibus episcoporum defendió la elección canónica de los obispos y cuando Moduin, obispo de Autun, inspeccionó la diócesis de Lyón por mandato del emperador Ludovico Pío en 834, Floro le atacó en prosa y verso, movido no sólo por su afecto hacia Agobardo, sino también por su devoción a la independencia de su diócesis y la adscripción de Moduin a Ludovico. En las controversias dogmáticas de su tiempo se opuso a Pascasio Radberto, enseñando que la única participación del cuerpo y sangre de Cristo es la de la fe y llamando al pan el cuerpo místico del Señor. Presentó sus ideas en su Expositio missæ, una obra escrita antes de 834 y consistente en su mayor parte de extractos de Cipriano, Ambrosio, Jerónimo y otros. También tomó parte en la controversia sobre la predestinación en su Sermo de prædestinatione, mientras que Adversus cujusdam... errores de prædestinatione, escrito en nombre de la Iglesia de Lyón contra Escoto Erígena, parece que también fue compuesto por él. Entre sus otras obras merecen especial mención su comentario a las epístolas paulinas, su revisión del Martyrologium de Beda y sus himnos, lo que muestra sus amplias lecturas y habilidad de composición.