Nikolaus von (der) Flue (Fluehe), comúnmente conocido como "hermano Klaus", nació en Flüeli, en el cantón de Unterwalden, Suiza, el 21 de marzo de 1417 y murió en su celda de ermitaño en el Ranft, en el barranco del Melchas, debajo de Flüeli, el 21 de marzo de 1487.
Nikolaus von (der) FluePertenecía a una distinguida familia y al principio se dedicó a los asuntos de su propiedad. También sirvió a su país, tanto en el ejército como en la vida civil. En 1462 apareció en Stans como representante de Obwalden (la parte occidental de Unterwalden) para resolver una disputa entre el monasterio de Engelberg y la iglesia de Stans. Se casó en 1450 y fue padre de cinco hijos y cinco hijas, pero en 1467 determinó renunciar a su vida en el mundo. Dejó su hogar y se trasladó a los montes Jura hasta que llegó a la región de Liestal, pero una visión y el consejo de un campesino le indujeron a regresar a Obwalden. Al principio se estableció en las montañas cerca de Melchthal, pero posteriormente se acercó más a su hogar y se fincó en el Ranft, un lugar desolado en las montañas, a 15 minutos del hogar de su familia. La congregación de Sachseln le construyó una pequeña celda y además una capilla. En 1482 el hermano Klaus fundó aquí parcialmente de su propia propiedad una capellanía con sacristía. Pero no siempre permaneció en aislamiento; viajó por las inmediaciones e hizo peregrinaciones a Einsiedeln y Engelberg. Iba descalzo y descubierto, siendo su única vestidura una larga toga de lana gris. Renunció a todas las comodidades de la vida, durmiendo en el suelo de su celda y comiendo escaso alimento. Debido a sus severos ayunos, la gente pensaba que vivía sin otro alimento que los elementos sacramentales y su fama se difundió, indudablemente originada por esta creencia. Visitantes importantes llegaron de lejos a su remota celda, entre ellos Johann Geiler de Kaisersberg, el famoso predicador de Estrasburgo, en 1472; el noble sajón Hans von Waldheim, consejero de Halle en 1474 y Albrecht von Bonstetten deán de Einsiedeln en 1478, quien, en 1479 recogió sus impresiones en un libro. La gente vino en tal número que el famoso ermitaño tuvo que pedir a las autoridades de Obwalden ayuda. Venían atraídos por el halo milagroso del ermitaño, pero también por sus sinceras amonestaciones y sus sorprendentes declaraciones, que mostraban conocimiento de la vida y observación inteligente.
El ermitaño tuvo su mayor fama por su fructífera mediación en las disensiones de los Estados confederados de Suiza, que amenazaban con una guerra civil. En 1477 cinco ciudades: Zurich, Berna, Lucerna, Solothurn y Friburgo, formaron una liga para protegerse contra los tumultos de las comunidades rurales. Pero Uri, Schwyz, Unterwalden y Zug, sedes de esas insurrecciones, protestaron contra la admisión de Lucerna en la nueva liga, porque había existido desde 1332 un acuerdo entre ellas y ese cantón de que no entraría en una nueva liga sin su consentimiento. También protestaban contra la admisión de Solothurn y Friburgo, para impedir una preponderancia de las ciudades sobre los elementos rurales. En el intervalo de 1478 a 1481 las disensiones llegaron a su apogeo. Finalmente se celebró una reunión en diciembre de 1481, en Stans, que estaba a punto de disolverse sin acuerdo cuando Heini am Grund, predicador de Stans, irrumpió con un mensaje del hermano Klaus que restauró la paz entre las partes enfrentadas. El noble hecho del ermitaño fue grandemente estimado y honrado en todo el país. Seis años más tarde fue enterrado en Sachseln. En 1600 se construyó una capilla sobre su tumba al lado de la iglesia de Sachseln.
La veneración del ermitaño aumentó tras su muerte, comenzando a crearse leyendas sobre la historia de su vida. Bullinger expresó verdadera admiración por él en su historia de la Reforma y Lutero publicó en 1528 en unión con Speratus una visión de Bruder Clausen in Schwytz. En 1590 los católicos de Suiza pidieron al papa que canonizara al ermitaño, pero los procedimientos instituidos para este fin en 1591 no tuvieron éxito, comenzándose una segunda y una tercera vez pero con el mismo resultado. En 1669 sólo se pudo obtener una beatificación de Clemente IX.