Thomas Foley, quinto obispocatólico de Chicago, nació en Baltimore, Maryland, el 6 de marzo de 1822 y murió en Chicago, Illinois, el 19 de febrero de 1879.
Thomas Foley
Fue educado en St. Mary College en su ciudad natal y tras graduarse en 1840 ingresó en St. Mary Theological Seminary. Tras seis años de estudios fue ordenadosacerdote el 16 de agosto de 1846 en la catedral de Baltimore por el arzobispo Eccleston. Fue destinado a una misión en Rockville, Maryland, donde atendía a cuatro iglesias. Luego fue ayudante del párroco de St. Patrick Church, Washington, D.C., siendo llamado por el arzobispo Eccleston a la catedral de Baltimore. En 1851 el arzobispo Kenrick le hizo su secretario y canciller de la diócesis, posición que ocupó también bajo el arzobispo Spalding, siendo a la vez administrador de la archidiócesis durante la ausencia del arzobispo. El doctor Foley fue secretario y notario de los dos concilios de Baltimore en 1852 y 1866; destacó en la organización de Young Catholic Friends Society, la sociedad de San Vicente de Paul y en la fundación de House of the Good Sepherd en Chicago. Esta diócesis, que había quedado perturbada tras el obispo O'Regan, quedó en peor estado aún por la enfermedad mental de su sucesor, el obispo Duggan, siendo elegido Foley como la persona idónea para enfrentar las dificultades. Fue consagrado en la catedral de Baltimore el 27 de febrero de 1870 por el reverendo William George McCloskey de Louisville, Kentucky. La alocución que pronunció con ocasión de su toma del puesto la basó en las palabras 'paz a vosotros'. En corto tiempo restauró la paz y el buen sentir en la diócesis, siendo su nombramiento bien recibido y aprobada su administración. Fue un hombre de gran actividad y capacidad ejecutiva, siendo infatigable en construir nuevas iglesias, multiplicando el número de sacerdotes e instituciones benéficas y educativas. En 1877 se creó la diócesis de Peoria. El incendio de Chicago, que ocurrió en 1871 y resultó en la pérdida de la iglesia valorada en cinco millones de dólares, hubiera desanimado a la naturaleza más enérgica, pero el obispo Foley se dedicó inmediatamente a reconstruir la catedral, iglesias, residencias, escuelas, hospitales e instituciones. También introdujo varias órdenes religiosas en la diócesis. Fue un defensor de la temperancia, dando su aprobación a la organización católica que promovía la abstinencia de alcohol. Murió a consecuencia de un ataque de neumonía.