Historia

FOLMAR DE TRIEFENSTEIN († 1181)

Folmar de Triefenstein, fue preboste del capítulo de San Pedro y San Pablo en Triefenstein (sobre el Main al sur de Würzburgo) desde mediados del siglo XII. Según Kattner murió en 1181. Perteneciente a la escuela dialéctica en teología, tuvo sus propias opiniones sobre la Cena. Partía de la idea prevaleciente de que tras la ascensión del Señor su cuerpo está circunscrito localmente en el cielo. De ahí Folmar concluía lógicamente que Cristo nunca ha estado desde entonces en la tierra y por tanto, en lo que concierne a la Cena, él no está corporaliter en el sacramento. Pero lejos de ser otro Berengario, para Folmar la doctrina de la transubstanciación es más bien la presuposición de su teoría. La peculiaridad de su idea consistía sólo en su creencia de que los cristianos beben la sangre simple y puramente, sin la carne y comen la carne de Cristo simple y puramente, sin los huesos y miembros del cuerpo. Es evidente que aquí se enseña por un lado la transformación en la sustancia del cuerpo y sangre y se repudia por otra la transformación en el cuerpo histórico de Cristo. Folmar se opuso vehementemente a los hermanos bávaros, especialmente a Gerhoh de Reichersberg. El obispo Eberhard de Bamberg convocó una conferencia en Bamberg donde le convenció de su heterodoxia.

Gerhoh atacó también la cristología de Folmar y éste se defendió mediante un tratado De carne et anima verbi Dei, que desafortunadamente se ha perdido. Folmar hizo una clara distinción entre las dos naturalezas de Cristo, enseñando de Cristo en tanto hombre no es el Hijo propio y natural de Dios. Sólo en tanto que Cristo es igual al Padre es uno con él en esencia. El tratado de Folmar excitó la ira de los teólogos de Salzburgo. Era justo antes del cisma papal. Gerhoh como seguidor de Alejandro III intentó procurar la condenación de Folmar en el tribunal papal, pero Alejandro quería escuchar a ambas partes. Sin embargo, fue imposible porque Eberhard de Bamberg y, con toda probabilidad, también Folmar, reconocieron a Víctor IV como papa. Pero Alejandro no tenía el deseo de empeorar los asuntos por una disputa dogmática, por lo que exhortó a Gerhoh a que guardara silencio.