Historia

FORD, THOMAS (1598-1674)

Thomas Ford, teólogo no conformista inglés, nació en Brixton, Devonshire, en 1598 y murió en diciembre de 1674. Según Wood, ingresó en el tiempo de Pascua de 1619 en Magdalen Hall, Oxford, logrando la licenciatura el 22 de febrero de 1624 y la maestría el 1 de junio de 1627. Al ser ordenado se convirtió en 'un tutor muy fiel' en su casa durante varios años. Sus opiniones puritanas, que él no se preocupó de ocultar, le sometieron a considerable persecución a manos de Laud. Accepted Frewen, entonces presidente de Magdalen College, 'cambió la mesa de comunión en la capilla en un altar'. Varios de los predicadores en St. Mary arremetieron contra esta innovación. Ford a su vez predicó sobre y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.[…]2 Tesalonicenses 2:10 el 12 de junio de 1631 y ofreció algunas 'reflexiones inteligentes' sobre hacer de la eucaristía un sacrificio, instalando altares en lugar de mesas, e inclinándose ante ellos. Este claro lenguaje excitó la ira de la facción de Laud y el siguiente sábado el vicecanciller (William Smith) citó a Ford, exigiéndole una copia de su sermón. Ford se ofreció a darle una si lo pedía 'estatutariamente.' El vicerrector le ordenó entonces que se considerara prisionero en el castillo. Se negó a ir a menos que estuviese acompañado por un bedel o un sirviente. El siguiente sábado el vicecanciller cerró su estudio y buscó sus libros y documentos, pero no encontró nada que pudiera ser empleado en su contra, ya que Ford se había ocupado de esconder sus documentos privados. Mientras tanto, se envió información a Laud, entonces canciller de la universidad, que emitió órdenes para castigar a los predicadores. Entonces se clavó una citación en St. Mary, 2 de julio, mandándole presentarse ante el vicerrector el día 5. Apareció el día designado y fue presionado para prestar juramento, ex officio, para responder a cualquier pregunta sobre su sermón; pero él lo rechazó, porque las preguntas no estaban por escrito. De nuevo ofreció una copia de su sermón si se le pedía según los estatutos y al día siguiente entregó una, que fue aceptada. Pero con el pretexto de la antigua contumacia, el vicecanciller le ordenó de nuevo considerarse prisionero. Ford apeló a la congregación y entregó su apelación por escrito a los supervisores (Atherton Bruch y John Doughty). La llevaron a la convocación, que refirió la causa a los delegados, la mayoría de los cuales, después de una audiencia, le absolvieron de toda ruptura de la paz. El vicerrector apeló a la convocación, que volvió a nombrar delegados; pero el tiempo limitado por los estatutos expiró antes de que pudieran llegar a una decisión. Laud llevó la causa ante el rey y el consejo, que la escucharon en Woodstock el 23 de agosto. Ford, cuando el rey le preguntó, se adhirió con valentía a su declaración. Finalmente, fue sentenciado a salir de la universidad en cuatro días. Su popularidad era tal que muchos de los estudiantes, ataviados con sus vestidos, se reunieron en Magdalen para llevarlo fuera de la ciudad con todo honor. El asunto ha sido minuciosamente detallado por Wood (Antiquities of Oxford, ed. Gutch, vol. ii. pt. i. págs. 374-9), quien es muy severo con Ford por sus 'insolencias.'

Poco después Ford fue invitado por los magistrados de Plymouth para ser su orador. Nada más saberlo, Laud procuró cartas del rey que prohibían a los ciudadanos elegir a Ford por el desagrado de su majestad, y mandó otra al obispo de Exeter, ordenándole que no le admitiera en caso de ser elegido. Ford, viendo que el obispo estaba empeñado en excluirlo de toda promoción en Inglaterra, aprovechó una oportunidad de ir al extranjero como capellán de un regimiento inglés al mando del coronel George Fleetwood, al servicio de Gustavo Adolfo. Viajó con el coronel a Alemania y durante un tiempo estuvo en la guarnición en Stode y Elbing. Los comerciantes ingleses en Hamburgo le invitaron para que fuera su ministro, con la promesa de un estipendio de 200 libras anuales. Pero cansado de la vida en el extranjero, regresó a Inglaterra. Laud, habiéndole probablemente olvidado, no ofreció oposición a su cargo en la rectoría de Aldwinkle All Saints, Northamptonshire, el 18 de octubre de 1637, promoción que le debió a Sir Myles Fleetwood. En 1640 fue elegido supervisor para el clero de la diócesis de Peterborough en la convocación que elaboró el denominado 'et caetera oath'. Mantuvo su rectoría durante diez años; pero al estallar la guerra civil, después de una corta estancia en Exeter, se retiró a Londres, siendo elegido ministro de St. Fait, y en 1644, a la muerte de Mr. Bolls, miembro de la Asamblea de Westminster. Después se estableció en Exeter, donde ejerció su ministerio con tal éxito que 'toda la ciudad fue poderosamente reformada, y el sabor de las mejores cosas apareció en la generalidad.' Predicaba en el coro de la catedral (ya que sus hermanos pastores, Lewis Stucley y Thomas Mall, lo hacían en la nave), 'pero', relata Calamy, 'una vez lo sacó de allí, en 1649, el comandante general Desborough, que se acuarteló allí, por negarse al Compromiso.' Fue nombrado ministro de St. Lawrence, Exeter, y también ejerció como asistente-comisionado de Devonshire. La implantación de Bartholomew Act en 1662, le obligó a desistir de predicar públicamente. Un año después fue obligado por el Oxford Act a trasladarse a Exmouth, a nueve millas de Exeter, donde vivió privadamente. Cuando se aprobó la Indulgence regresó a Exeter, pero con la salud débil. Fue enterrado el día 28 de diciembre en la iglesia de St. Lawrence, Exeter, cerca de su esposa, Bridget Fleetwood, y varios de sus hijos.

Sus escritos son los siguientes: Singing of Psalmes the duty of Christians under the New Testament, or a vindication of that Gospel-Ordinance in V sermons upon Ephesians v. 19, Londres, 1659; The Sinner condemned of himself: being a Plea for God against all the Ungodly, proving them alone guilty of their own destruction, Londres, 1668; Scripture's Self-Evidence, proving it to be the only Rule of Faith (citado por Calamy). Predicó una vez ante los Comunes, 30 de julio de 1645, y otra ante los Lores, en un ayuno celebrado el 29 de abril de 1646, siendo sus sermones publicados indudablemente. Wood, que es extremadamente injusto con Ford, afirma que 'cierto doctor de teología de su tiempo y persuasión, que lo conocía bien, me dijo varias veces que este nuestro autor fue un hombre de gran talento y principios ecuánimes, uno y el mismo en todo momento y cambio.' La descripción de Calamy sobre Ford es probablemente más correcta que la dada por Wood.