Historia

FOSS, CYRUS DAVID (1834-1910)

Cyrus David Foss, sexto presidente de la universidad wesleyana (1875-80) y obispo episcopal metodista, nació en Kingston, Nueva York, el 17 de enero de 1834 y murió en Filadelfia el 29 de enero de 1910.

Cyrus David Foss
Cyrus David Foss
Era hijo de Cyrus y Jane (Campbell) Foss. Su padre era un dedicado y capaz ministro metodista, prominente en el movimiento abolicionista, que murió con menos de cincuenta años de edad, dejando cuatro hijos. Su madre era una mujer de gran sentido común y profunda piedad, siendo su gran ambición que sus hijos siguieran los pasos de su padre. Los tres que sobrevivieron fueron ministros. En su infancia Cyrus asistía a la escuela durante los meses de invierno y ayudaba a su padre (que tenía mala salud) en la pequeña granja. Tras un curso preparatorio de estudio en Amenia Seminary, Nueva York, fue admitido en la universidad wesleyana. En 1854, a la edad de veinte años, se graduó a la cabeza de su clase, consiguiendo empleo como profesor de matemáticas en Amenia Seminary, donde estuvo tres años, siendo director durante el último año. Ingresó en el ministerio en la conferencia de Nueva York en 1857, siendo destinado a Chester, Nueva York, durante 1857 y 1858. Durante los siguientes 16 años fue pastor de seis de las más prominentes iglesias en las ciudades de Brooklyn y Nueva York. Tras declinar la presidencia de un colegio occidental y un profesorado en un seminario teológico, en 1875 fue elegido presidente de la universidad wesleyana, Middletown, Connecticut. Su deseo más sincero era permanecer en tareas pastorales, para las que su amor era profundo y fuerte, habiendo sido coronados sus trabajos con éxito. Pero tan general era la convicción en la iglesia que debía considerar ese llamamiento y tan enfáticamente expresaron esa convicción los fiduciarios, la facultad, los alumnos y otros amigos, que renunció a su preferencia y aceptó el puesto. Durante cinco años desempeñó los deberes de su cargo en forma magistral, regocijándose los amigos de la institución de tener tal dirigente. Por sus esfuerzos se consiguieron 375.000 dólares para dotar a la entidad. En marzo de 1876 los fiduciarios alertaron de que los fondos de la universidad habían caído considerablemente, debido a la depresión por asuntos financieros y como el desembolso anual era más del doble que el ingreso, se hacía necesario un heroico esfuerzo para salvar a la institución de la bancarrota. El profesor Foss reconoció la gravedad de la situación y por su sugerencia un comité de alumnos apeló a todos los graduados para ayudar a la universidad, resultando en la recaudación de 40.000 dólares de una vez. Fue escogido por la conferencia de Nueva York a la cabeza de su delegación para representarla en la conferencia general en 1872, 1876 y 1880. En 1878 visitó la conferencia general de la Iglesia episcopal metodista, sur, como delegado para presentar saludos fraternales de la Iglesia episcopal metodista y en 1886 visitó la conferencia wesleyana británica en su sesión en la histórica iglesia de John Wesley, City Road Chapel, Londres. En la conferencia general de 1880 fue elegido y consagrado obispo, dimitiendo al mismo tiempo de la presidencia de la universidad. En 1870 recibió el doctorado en teología por su alma mater y el de derecho por Cornell College, Iowa, en 1879, y de nuevo de la universidad de Pensilvania en 1889. Fue un frecuente colaborador en las publicaciones de su propia iglesia y en Independent obtuvo amplia reputación como brillante escritor. También aparecieron artículos suyos en Sunday-School Times, North American Review y otros periódicos. También publicó muchos sermones y alocuciones de ocasiones especiales. En 1881 pronunció una alocución en Middletown, en el cincuenta aniversario de la universidad. En su administración del cargo episcopal el obispo Foss se caracterizó por un inusual juicio y firmeza. Esas cualidades, combinadas con su bondad, le capacitaron para ejercer las difíciles tareas de su cargo con gran aceptación de su iglesia. Su carácter era equilibrado, poseyendo las cualidades de gran predicador, administrador y dirigente. En el púlpito estuvo entre los principales metodistas. A veces elocuente, era siempre sencillo, directo y convincente, cautivando la atención de su audiencia por la presentación recia y sincera de la verdad, más que por los vuelos de la retórica.