Historia
FRANCISCO DE SALES (1567-1622)

por Philippe de Champaigne
Actividad en Chablais, Gex y Ginebra.
Bajo la autoridad del obispo de Ginebra, que entonces residía en Annecy, Francisco comenzó a tener un papel importante en el movimiento para llevar de nuevo a la fe católica a los habitantes de la provincia de Chablais y del distrito de Gex, limítrofe con el lago de Ginebra. Conquistadas en 1536 por Berna y convertidas al protestantismo, Chablais y Gex fueron restauradas a Filiberto Emmanuel de Saboya por el tratado de Lausana en 1564 con la garantía de libertad religiosa. Esta promesa, fielmente mantenida por Filiberto, fue rota por su hijo Carlos Emmanuel, quien le sucedió en 1580 y discernió en la estrecha relación entre el pueblo de las dos regiones y los habitantes de Berna y Ginebra una amenaza a su autoridad política. Al principio se emplearon métodos pacíficos, confiándosele la misión a Francisco de Sales. A pesar de su celo, valor, paciencia y notorios dones de persuasión, Francisco no logró resultados en Thonon, capital de Chablais, cuyos habitantes rechazaron escuchar al elocuente predicador. Solo entre los campesinos y la nobleza logró alguna conversión asilada. Convencido de que nada se lograría por medios pacíficos, abandonó el campo de trabajo en el invierno de 1596-97, declarándose partidario, en el consejo ducal en Turín, de una política de conversiones forzadas, pidiendo la expulsión de los pastores protestantes, la prohibición de literatura evangélica, el restablecimiento de las parroquias católicas, la fundación de un colegio jesuita y la restauración de la misa en la ciudad de Thonon. El plan fue adoptado, siendo enviados sacerdotes y monjes al territorio y acuartelándose soldados. Con el arma adicional del exilio, los resultados fueron rápidamente los esperados. Animados por el éxito, las autoridades volvieron sus ojos a Ginebra, adonde fue Francisco en 1597 a instancias del papa Clemente VIII. Allí hizo repetidos contactos con el anciano Beza y convencido de que el gran hugonote no podía ser vencido por argumentos, intentó sobornarle, acto que causó en Beza gran indignación. Hasta su muerte Francisco guardó hacia Ginebra un odio irreconciliable, designando a la ciudad como hogar del diablo y de los herejes.

En 1602, a la muerte del obispo de Ginebra, Francisco le sucedió en el puesto, del que durante algún tiempo había sido coadjutor. En el desempeño de su oficio vivió en la norma más elevada de obligación pastoral. Su fama como predicador hizo que fuera llamado repetidas veces a Francia, donde tuvo gran influencia. Con la ayuda de Madame de Chantal fundó en 1604 la Orden de la Visitación, dedicada al cuidado de los enfermos y luego a la educación de la juventud.
El siguiente texto es parte de la regla, julio de 1610, por la que esta congregación femenina debía regirse:
'Esta congregación reciba tanto a viudas como a doncellas que no sean de menos de 17 años. Hagan un año de probación o, si fuese necesario, dos o tres... Tras el noviciado, sean recibidas solemnemente, pero no pronuncien votos... Los miembros más jóvenes salgan a servir a pobres y enfermos... No vistan hábito alguno, sino tan sólo una vestidura sobria, siempre con un velo... Canten sólo los oficios de Nuestra Señora, con un canto devocional, y no tengan servicio durante las horas nocturnas. En el verano, levántense a las cinco y acuéstense a las diez; y en el invierno, a las seis y a las diez y media. Tengan una hora de oración mental por la mañana y otra hora por la noche. Por lo demás, tengan una disciplina de trabajo, obediencia, humildad y pobreza tan estricta como en cualquier otro monasterio en el mundo... Vayan siempre calzadas y, en invierno, usen una capa de lana.'
'No desearía que la Regla, tal y como se usa en Annecy, se aplicase aquí en Lyón sin algunas modificaciones... Si las hermanas no pronuncian votos formales, ni viven encerradas, y si pueden abandonar el convento cuando quieran (o cuando sus padres lo deseen) es que no son monjas, porque, si no, ¿dónde reside su obligación? A la primera duda o contrariedad que tengan se marcharán envueltas en lágrimas. ¿Cómo puede haber quietud alguna en una casa así? Y si no hay quietud, ¿qué padre permitirá a su hija que entre en una religión como esa?... La ausencia de obligación y de clausura para las religiosas es contraria a Trento y una peligrosa novedad, en especial porque destruirá buena parte de la santa reforma. Si esto continúa, la Visitación se convertirá en un asilo para monjas que huyen de su Regla.'

de Francisco de Sales
En 1618 Francisco compuso su Introductum à la vie dévote, uno de los libros más populares entre los católicos hasta tiempos actuales, cuyo objeto es, como indica en el prefacio, suplir las necesidades de los laicos en la vida activa. El libro está escrito en la forma de un discurso dirigido a una cierto Filoteo y trata en cinco capítulos del arrepentimiento, oración, diversas virtudes, tentaciones y prácticas piadosas. 'El mundo' dice 'mira a veces con desprecio la piedad, porque dibuja a los hombres piadosos con rostros tristes y alicaídos, pero Cristo testifica que la vida interior es feliz, dulce y suave.' En su indulgencia a las demandas hechas por el mundo a veces se va a los extremos. Sus ideas hallaron expresión sistemática en su Traité de l'amour de Dieu. Partiendo del principio de que la voluntad, señalada por Dios como gobernante de todos los poderes del alma, encuentra su máxima expresión en el amor a Dios, él descubre que hay dos manifestaciones principales de este amor, una pasiva, que se revela en la atracción por lo divino, y otra activa, que se expresa en hacer la voluntad de Dios. La primera consiste principalmente en la oración, por la que entiende no sólo la proclamación verbal, sino la aproximación interior del alma a Dios. La forma interior de oración es de dos grados: la inferior es la meditación, la superior es la contemplación. Su nivel más elevado es la total absorción del alma en Dios, el éxtasis. En Francisco hay una tendencia patente a la doctrina del quietismo. Como contraparte a las malas consecuencias que pueden desprenderse de una interpretación extrema de su doctrina mística, Francisco establece el amor activo a Dios, que consiste en el cumplimiento de la voluntad divina. En tres libros da un detallado relato de las diversas virtudes en las que este amor activo se manifiesta, un amor que en Francisco se reveló en toda su vida. En 1665 fue canonizado y en 1878 declarado doctor de la Iglesia católica.