Jacob Frank (Janklev Lebowicz) nació en Podolia hacia 1720 y murió en Offenbach el 10 de diciembre de 1791.
Jacob FrankEra hijo de un rabino y su ocupación original era destilador, pero después viajó como comerciante por Turquía, donde recibió el sobrenombre de Frank, la designación usual para los occidentales entre los turcos. En Turquía vivió principalmente en Salónica y Esmirna, los centros del sabatismo, convirtiéndose él mismo en prominente miembro de la secta de Sabbatai Zewi. A su regreso a Polonia se hizo famoso como cabalista. En 1755 se estableció en Podolia, reuniendo a su alrededor un grupo de gente local a los que comenzó a predicar un nuevo evangelio. La esencia de su enseñanza parece haber sido una negación de las leyes morales y religiosas, siendo su misión, en sus propias palabras, "liberar al mundo de las leyes y regulaciones que han existido." Cuando se filtró que en sus reuniones se celebraban orgías similares a las de los adamitas, los católicos se unieron con los judíos ortodoxos en la supresión de la secta frankista. En el tribunal rabínico celebrado en Sovanta muchos de los sectarios hablaron de la inmoralidad practicada bajo la careta de simbolismo religioso. Al ser Frank súbdito turco le fue permitido dejar el país, pero muchos de sus seguidores fueron encarcelados y un congreso de rabinos en Brody proclamó una excomunión contra todos los herejes impenitentes. Sus seguidores, actuando bajo el consejo de Frank de ser anti-talmudistas, se ganaron entonces la simpatía de los católicos. Afirmaron encontrar en el Zóhar, que sustituyeron por el Talmud, la doctrina de la Trinidad y expresaron su creencia en el Mesías, pero sin decir que nombraban a Sabbatai Zewi. El obispo de Kamenetz defendió su causa, liberando a los que estaban en prisión y obligando a los talmudistas a pagar una multa a sus oponentes y entregar todas las copias del Talmud, que fueron entonces públicamente quemadas en Kamanetz.
Para escapar de la persecución a la que fueron sometidos de nuevo tras la muerte de su protector, el obispo, los frankistas se unieron a la Iglesia católica en 1759, actuando Augusto III de Polonia como padrino de Frank. Sin embargo, la insinceridad de los frankistas se hizo pronto evidente y ya al año siguiente Frank fue arrestado, acusado de enseñar herejía y encarcelado en la fortaleza de Czenstochova. Fue liberado por los rusos en 1773, convirtiéndose entonces en agente secreto del gobierno ruso. El encarcelamiento de Frank sólo incrementó su influencia y las contribuciones de sus numerosos seguidores, junto con las grandes sumas recibidas de la corte rusa, le permitieron vivir en esplendor principesco. Residió sucesivamente en Brunn, Viena y Offenbach, de donde regresó en 1788, cuando su hipocresía le hizo perder el favor de la corte austriaca. Ante sus seguidores pretendía ser el Mesías y ellos lo tenían como su "maestro santo" inmortal. A su muerte, su hija Eva le sucedió como la "maestra santa." Entonces las contribuciones cayeron y Eva murió en la oscuridad en 1816. No obstante, los frankistas todavía sobrevivieron en Polonia, Moldavia y Turquía. Aunque eran nominalmente católicos, mantuvieron su nacionalidad judía al casarse sólo entre ellos mismos.