Historia

FRUCTUOSO DE BRAGA († c. 665)

Fructuoso de Braga fue arzobispo de esa ciudad y apóstol a los suevos y lusitanos, muriendo hacia el año 665. Era de estirpe real, pero a temprana edad se retiró a la vida monástica. Tras completar su educación en una escuela fundada por el obispo de Palencia, vendió sus posesiones y destinó los ingresos parcialmente a los pobres y parcialmente a la fundación de conventos. Hacia el año 647 había fundado siete monasterios en Lusitania, Asturias, Galicia y la isla de Gades, pero en lugar de asumir la dirección se retiró a la soledad, donde los eruditos de Complutum (no la actual Alcalá, sino un lugar en el noroeste de León o según otros en Asturias), le buscaron para que se hiciera cargo de su monasterio. Fue tal el crecimiento de dicho monasterio, que el rey prohibió a cualquiera, salvo mujeres, que se unieran al mismo, temiendo que el número de hombres disponibles para el servicio militar disminuyera, por lo que Fructuoso edificó un convento femenino para ochenta vírgenes, que le escogieron como su cabeza espiritual. Fructuoso es conocido por las dos reglas que elaboró para los monjes. La primera, parcialmente basada en la regla benedictina y destinada al claustro de Complutum (por eso es denominada Regula Complutensis), se divide en veinticinco secciones e inculca la más implícita y detalla obediencia por parte del monje. En la segunda regla (Regula communis) se considera el problema de la doble vida monástica, de manera que maridos puedan vivir con sus esposas e hijos en pureza monástica. De nuevo la sumisión absoluta al abad es exigida, disolviéndose los lazos de familia y separándose los sexos rígidamente, aunque a unos pocos monjes ancianos, de probada moralidad, les era permitido residir en conventos femeninos a distancia de las celdas de las hermanas, para supervisarlas. Nadie podía entrar al monasterio, a menos que renunciara a toda su riqueza en favor de los pobres.

A pesar del ascetismo de Fructuoso, fue llamado a oficios eclesiásticos más altos. Cuando estaba planeando hacer una peregrinación a Oriente, fue consagrado obispo de Dumio, en Galicia y en el sínodo de Toledo de 656 fue nombrado arzobispo de Braccara (Braga). Durante toda su vida fue incansable en la construcción de monasterios e iglesias y tras su muerte se le atribuyeron muchos milagros, siendo enterrado en Santiago de Compostela. Todavía es honrado como patrón de muchas iglesias, especialmente en España.