Historia
FURSA († c. 650)
Fursa (Fursey, latín Furseus) nació de noble familia probablemente en Connaught, Irlanda, y murió en Maceriæ (Mazeroeles, en el Authie), en Ponthieu (norte de Francia), el 16 de enero probablemente de 650. Fue educado en Münster bajo disciplina monástica y vivió la vida usual de un monje irlandés, fundando un monasterio en Rathmat, probablemente en el noroeste del condado de Clare. Durante 10 años anduvo por Irlanda predicando el arrepentimiento y el juicio. Entonces con sus dos hermanos y dos monjes viajó hacia el este y el año 637 (?) fue recibido por el rey Sigberto de Anglia oriental, ayudándole a él y al obispo Félix a establecer el cristianismo entre el pueblo, que estaba convertido sólo a medias. Construyó un monasterio en Cnoberesburg (Burghcastle), retirándose luego, con un solo compañero, a una ermita. Tras un año la amenaza de Penda, el rey pagano de Mercia, hizo que se retirara marchándose a Francia. Halló refugio en la corte del joven Clodoveo II, rey de Neustria. Erchinoaldo, mayordomo de palacio, le dio tierras en Latiniacum (Lagny-sur-Marne), donde construyó un monasterio en 644. Fue enterrado en Péronne, siendo después honrado allí. Se le atribuyeron milagros incluso durante su vida.
Fursa destacó principalmente por sus visiones. Conversaba con ángeles, era atacado por demonios y contemplaba los horribles tormentos de los malvados. Sólo relataba lo que había visto, dice Beda, a los que querían oír "por celo santo y deseo de información." Visiones similares eran frecuentes entre los monjes. Sus narrativas eran muy populares y constituyen una clase distintiva de la literatura medieval (comp. Bede de Plummer, ii. 294-295, Oxford, 1896 y para las visiones de Fursa, Church of Ireland de Olden, páginas 87-90, Londres, 1895).