Gala Placidia, hija de Teodosio el Grande y de su segunda esposa Gala, nació a finales del siglo IV y murió en 450.
De izquierda a derecha: Valentiniano III, Honoria y Gala Placidia.Al apoderarse Alarico de Roma (410) cayó prisionera y fue conducida a las Galias, inspirando una viva pasión al rey visigodo Ataúlfo, que se casó con ella en 414, estableciéndose, con su corte, en Barcelona. Viuda al año siguiente, pasó a Roma y por orden de su hermano el emperador Honorio contrajo matrimonio con el poderoso ministro Constancio (417) y con el título de augusta, continuó gobernando, hasta que una intriga de la corte la obligó a desterrarse (423). La muerte de Honorio le dio ocasión de intervenir de nuevo en la vida pública y con el auxilio del emperador de oriente Teodosio II, sentó en el trono a su hijo Valentiniano, que sólo contaba seis años y en nombre del cual gobernó hasta su muerte. No obstante sus faltas, Gala Placidia merece un lugar honroso en la historia, tanto por su talento como por su valor. Fue enterrada en Rávena, al lado de su hermano Honorio y de su esposo Constancio y aun se conservan sus sarcófagos en la capilla de los santos Nazario y Celso, siendo uno de los más bellos monumentos del arte cristiano del siglo V. Ángel Guimerá escribió una tragedia en verso catalán en 1880 con el título de Gala Placidia, convertida más tarde en ópera y puesta en música por Jaime Pahissa.