Historia

GARDINER, STEPHEN (c. 1483-1555)

Stephen Gardiner nació en Bury St. Edmunds, Suffolk, Inglaterra, entre 1483 y 1490 y murió en Whitehall, Londres, el 12 de noviembre de 1555.

Stephen Gardiner
Stephen Gardiner
Fue educado en Trinity Hall, Cambdrige, donde posteriormente fue miembro del consejo rector (doctor en derecho civil, 1520; doctor en derecho canónico, 1521) y en 1524 fue nombrado profesor en la universidad, poco antes de su designación como tutor de un hijo del duque de Norfolk. Fue secretario de Wolsey y desde 1525 a 1549 fue rector de Trinity Hall. Visitó Francia con Wolsey en 1527 y en 1528 y él y Edward Fox fueron enviados como embajadores al papa por el asunto del divorcio de Catalina de Aragón que el rey deseaba. Fue el tacto y la determinación de Gardiner lo que indujo a Clemente VIII a consentir que una comisión juzgara el caso en Inglaterra. Gardiner fue nombrado archidiácono de Norfolk el 1 de marzo de 1529 y a principios del año siguiente fue de nuevo a Italia en una empresa infructífera para lograr el divorcio del rey. Fue nombrado secretario del rey y en febrero de 1530 visitó Cambridge, en un vano esfuerzo para inducir a la universidad a decidirse en favor del divorcio. En 1531 detentó la archidiaconía de Leicester y el 27 de noviembre de ese año fue consagrado obispo de Winchester. Desde diciembre a marzo estuvo una vez más en Francia como embajador, en abril de 1532, siendo designado custodio de John Fisher y en mayo era uno de los asesores del tribunal que anuló el matrimonio de Enrique con Catalina, mientras en la coronación de Ana Bolena el 8 de junio él y el obispo de Londres llevaron su cola. Fue de nuevo a Francia en septiembre por asuntos relacionados con el divorcio, pero su resistencia a la pretensión de la supremacía espiritual de Enrique desembocó en su dimisión de su cargo de secretario y la retirada a su diócesis. Enseguida fue citado ante el tribunal, pero el 10 de febrero de 1535 renunció formalmente a la jurisdicción del papa y publicó su De vera obedientia (Londres, 1535). Esto le recuperó el favor del rey, siendo de nuevo nombrado embajador en Francia, disuadiendo durante este tiempo a Enrique de formar una liga con los protestantes continentales. Sin embargo, las sospechas levantadas sobre él hicieron que fuera sustituido como embajador en París por Bonner, pero al año siguiente fue enviado como embajador a Alemania.

Con la caída de su rival Cromwell en 1540, Gardiner no tenía quien le hiciera sombra e incluso fue elegido canciller de Cambridge como sucesor de Cromwell. En 1541 una vez más estaba en Alemania como embajador y en 1542 era uno de los que dirigieron las negociaciones con el embajador imperial en Londres. Disfrutó del favor de Enrique hasta el final, pero con la ascensión de Eduardo VI fue removido del consejo de Estado y de la cancillería en la universidad. A consecuencia de su oposición hacia las innovaciones religiosas del nuevo consejo, Gardiner fue encarcelado el 25 de septiembre de 1547, pero se le permitió regresar a su diócesis en diciembre. Citado a Londres en mayo de 1548 siguió rehusando reconocer la supremacía del consejo y mantuvo la doctrina de la presencia real, por lo que fue encarcelado en la Torre durante un año. En diciembre de 1550 fue juzgado antes de Cranmer y el 15 de febrero de 1551 fue privado de su obispado y confinado en la Torre hasta la muerte de Eduardo en 1553.

Con la ascensión de María, Gardiner fue liberado y restaurado a su oficio. Como alto lord canciller coronó a la reina el 1 de octubre de 1553 y presidió la apertura del parlamento cuatro días más tarde, además de ser reelegido canciller de Cambridge y maestro de Trinity Hall. Defendió las rigurosas medidas contra los que rehusaban obediencia a la Iglesia católica, pero la severidad que popularmente se le atribuyó es sin duda exagerada. Luchó para restaurar a Inglaterra a la obediencia papal e incluso procuró que el matrimonio de Enrique con Catalina de Aragón fuera declarado inválido, lo que implicaba la ilegitimidad de Isabel. Igualmente fue obligado a trabajar en favor del matrimonio de María con Felipe II, aunque en realidad se oponía al mismo. Procuró restaurar los tribunales eclesiásticos y la jurisdicción episcopal y uno de sus últimos actos oficiales fue la instauración de nuevo del estatuto De hæretico comburendo. Las principales obras de Gardiner fueron: De vera obedientia (Londres, 1535; traducción inglesa por M. Wood, Ginebra [?], 1553); Conquestio ad M, Bucerum de ejusdem pseudologia (Lovaina, 1544); A Detection of the Devil's Sophistry (Londres, 1546); An Explanation and Assertion of the True Catholic Faith, Touching the Most Blessed Sacrament of the Altar (Rouen, 1551); Palinodia libri de vera obedientia (París, 1552) y Epistolæ ad J. Checum de pronuntiatione linguæ Græcæ (Basilea, 1555). También existen otras obras menores.