Historia
GENOVEVA DE PARÍS (c. 422-512)
Genoveva de París nació según la tradición en Nanterre, tal vez en el año 422 y murió en París el 3 de enero de 512. Es mencionada por Gregorio de Tours (Hist., Francorum, iv. 1) como una de los santos venerados en París y enterrada en la basílica de los apóstoles Pedro y Pablo, construida por Clodoveo I y su esposa. La vida latina de Genoveva, fechada en su forma más temprana desde el año 520, señala que sus padres fueron los cristianos Severo y Geroncia y describe la extraordinaria piedad de su infancia, junto con sus poderes de profecía y su capacidad para obrar milagros. En el año 429 el obispo Germán de Auxerre se dice que la dedicó a Dios cuando visitó Nanterre, en su camino hacia Inglaterra para combatir el pelagianismo. Cuando tenía quince años, tras la muerte de sus padres, Genoveva fue a París, donde tomó los votos. Durante la invasión de los hunos en 451 se dice que profetizó su rápida derrota y de haber erradicado el hambre en París y sus inmediaciones por milagros de multiplicación del pan. Tras su muerte, sus reliquias, llevadas a la basílica de Pedro y Pablo, fueron tan veneradas que finalmente se cambió el nombre de la basílica por el de Santa Genoveva. Antes de la destrucción de esta iglesia en la ocupación normanda de 857, sus reliquias fueron llevadas a Athis, pero tras su regreso a París, se construyó una impresionante iglesia dedicada a su nombre por el abad Esteban de Tournay (1177-80), donde su magnífico relicario de oro y joyas, soportado por cuatro gigantescas figuras femeninas, fue preservado hasta su destrucción durante la Revolución Francesa. Generalmente se admite que el meollo de la tradición sobre Genoveva es auténtico, habiendo sido refutados los argumentos de Krusch, el principal oponente de la historicidad del relato, por Duchesne, Narbey y otros.