Historia
GERHARD, JOHANN (1582-1637)

A la edad de 15 años fue afligido con una seria enfermedad, prometiendo dedicar su vida al ministerio si se recuperaba. Johann Arndt, quien predicó en ese tiempo en Quedlinburg, le trató bondadosamente y le ayudó con su consejo. En 1599 fue a la universidad de Wittenberg, dedicándose al estudio de la filosofía y la teología. Cumpliendo con el deseo de un pariente y contrariamente a su promesa, acometió el estudio de la medicina, pero tras la muerte del pariente retomó el de la teología. Se trasladó a Jena, pero recibió menos provecho de las clases de sus profesores que del estudio privado de la Biblia y los Padres de la Iglesia. En 1603 alcanzó la maestría. En ese tiempo la fama de la facultad teológica en Marburgo le atrajo allí y especialmente le influenciaron Winckelmann y Mentzer. Cuando Hesse-Cassel, bajo el landgrave Mauricio, aceptó la doctrina reformada dejó Marburgo y volvió a Jena, esperando ser profesor. Pero el duque Casimiro de Coburgo, a quien fue altamente recomendado, le confió la superintendencia en Heldburgo y le hizo doctor en teología. En ese momento contaba con 24 años de edad. En 1615 el duque le hizo superintendente general en Coburgo y en esta posición fue comisionado para elaborar un orden eclesiástico. Sin embargo, su naturaleza y talentos le hacían candidato para una cátedra, recibiendo invitaciones de diferentes universidades. Pero el duque Casimiro consideró que un teólogo de la importancia de Gerhard era indispensable para su territorio. Sin embargo, al final la oposición del duque fue vencida y en 1616 Gerhard era profesor en Jena.
Su carácter y actividades.
Todas las diferentes fases del profesor académico parecían hallar su pleno desarrollo en Gerhard, atrayendo sus clases multitud de estudiantes. Amaba a sus estudiantes y en caso de enfermedad iba a sus residencias y les ayudaba en todos sus problemas. Sus contemporáneos le consideraron el mayor teólogo de su tiempo. Recibió no menos de 24 invitaciones de diferentes universidades mientras estaba en Jena, pero no halló razón para salir de allí. Aunque su salario no era grande acumuló una fortuna no poco considerable de los emolumentos recibidos por su relación con príncipes y nobles, viviendo a pesar de todo en paz con todos sus colegas. Su capacidad se mostró también en el dominio de la obra práctica en la Iglesia e incluso en la política. Los teólogos de Sajonia habían organizado convenciones de las que esperaban desarrollar gradualmente un tribunal supremo de la Iglesia luterana en el lugar de nacimiento de la Reforma. Importantes convenciones se celebraron en 1621, 1624, 1628 y 1630 y en todas ellas Gerhard tuvo una posición dominante. Para muchos príncipes era un oráculo en cuestiones de toda clase, tales como la recomendación de los oficiales eclesiásticos o escolares, patrocinios, arbitraje en disputas y mediación en asuntos pecuniarios. De hecho, él mismo a veces dio ayuda financiera a los príncipes. Su salud más bien era delicada y quedó considerablemente afectada por sus numerosos viajes.

En la esfera de la dogmática dos obras hicieron especialmente el nombre de Gerhard famoso. Una de ellas fue Comfessio catholica, in qua doctrina catholica et evangelica, quam ecclesiæ Augustanæ confessioni addictæ profilentur, ex Romano-catholicorum scriptorum suffragiis confirmatur (4 partes, Francfort y Leipzig, 1634-37), basada en el Catalogus testium veritatis de Flacius. Es más completa de lo que su título denota, siendo al mismo tiempo una extensa apología y polémica del credo evangélico. La primera parte es general y trata sobre los principia et media nostræ et pontificiæ religionis. Los otros tres volúmenes tratan sobre los artículos de fe disputados en el orden de Bellarmino, el controversista par excellence. Pero la principal obra que determinó la reputación teológica de Gerhard es su Loci theologici; la comenzó cuando tenía 27 años y escribió el último y noveno volumen en 1622. En 1657 su hijo, Johann Ernst, preparó una nueva edición y otra fue publicada (22 volúmenes) por J. F. Cotta, profesor de dogmática en Tubinga en 1762-89. La obra de Gerhard se distinguió de la de sus predecesores como Chemnitz y Hutten por un cierto progreso en el método. Él hizo un arreglo más lógico de los loci y distinguió diferentes grupos. Puso la doctrina sobre la Escritura antes de su propio sistema, porque el dogma del canon no es realmente un artículo de fe, sino la base de los artículos de fe. Contra la infalibilidad del papa estableció la infalibilidad de la Escritura. Pero aquí se hizo evidente que el lado más fuerte de la fe ortodoxa es también el más débil, pues para salvar la autoridad de la Escritura tuvo que mantener una teoría de la inspiración que incluía hasta los puntos de las vocales hebreas. Este débil punto fue inteligentemente detectado por los jesuitas. Sin embargo, la obra puede caracterizarse justamente como la consumación de la teología dogmática luterana tal como fue iniciada por Melanchthon. Además de esas dos obras principales se puede mencionar un escrito exegético titulado Harmonia evangelistarum Chemnitio-Lyseriana a Jo. Gerhardo continuata et iusto commentario illustrata (3 partes, Jena, 1626-27). Otra producción que contribuyó a su fama fue Meditationes sacræ, que escribió como estudiante en 1606. Consiste de 51 meditaciones devocionales y ha pasado por innumerables ediciones. Una obra de similar naturaleza y éxito fue su Exercitium pietatis quotidianum quadripartitum (Coburgo, 1612-15). Su Schola pietatis (1622-23) tuvo menos éxito. Su Enchiridion consolatorium fue traducido al alemán y editado en 1877 por C. J. Böttcher (Leipzig, 1877). Allí también se publicó (Leipzig, 1898) D. Joannis Gerhardihomiliæ XXXVI, seu meditationes breves diebus dominicis atque festis accommodatæ e mannscriptis Gerhardinis ab illustrissima bibliotheca Gothana asservatis; primum edidit Dr. G. Berbig. En su Methodus studii theologici (1620) tocó la esfera de lo isagógico y subrayó especialmente el estudio de la Sagrada Escritura.