Historia
GERHARDT, PAULUS (1607-1676)

Los himnos de Gerhardt.
Gerhardt es el más eminente autor de himnos religiosos que la Iglesia alemana haya conocido. En él, más que en ningún otro, se unen todos los requisitos de estilo y poesía. Poseyó una firme convicción de la verdad objetiva de la doctrina cristiana de la salvación y también un genuino sentimiento por todo lo que es puramente humano; el profundo sentimiento cristiano se aunó con un valioso sentido común, además de una apreciación fresca y saludable de la vida en la naturaleza; además de esto sus himnos poseen una belleza de forma en la que se puede apreciar la influencia del progreso en la técnica, iniciado por Opitz. En la historia de la poesía religiosa Gerhardt marca el principio de una nueva era; con él la poesía sagrada asume un carácter fuertemente personal. Posteriormente esto se corrompería por las tendencias místicas y racionalistas, pero con Gerhardt siempre permanece en total acuerdo con las realidades objetivas de la fe religiosa. Es característico que de sus 120 himnos no menos de 16 comienzan con "yo" y del resto más de 60 tratan sólo sobre su propio corazón y Dios. En los himnos del período de la Reforma la Iglesia es el sujeto y objeto exclusivo de la canción religiosa y la nota personal se menciona sólo raramente. Sin embargo, esta cualidad de los himnos de Gerhardt es meramente la forma concreta individual en la que la fe y la vida cristiana, posesión común de la Iglesia de Cristo, hallan expresión. Otra característica de sus himnos es el sentimiento puramente humano que los anima. Canta al verano y la cosecha, al viaje y al matrimonio, de hecho a toda la vida en la naturaleza (comp. Su himno al verano, "Go forth, my heart, and seek for joy"). Su idea total de la naturaleza y especialmente de la naturaleza acorde con la vida religiosa no es afectada y por tanto es armoniosa. Sin embargo, a pesar de su delicadeza de sentimiento Gerhardt no escapó totalmente de la influencia del gusto de su tiempo; hay parte de sus himnos que actualmente serían considerados rudos e incluso insípidos. Sin embargo, no satisfechos con eliminar esas imperfecciones, los críticos del tiempo posterior, en sus enmiendas, bruscamente pisotearon todo lo que era bello en el jardín de la poesía de Gerhardt y trasplantaron apresuradamente sus propios cardos. Afortunadamente, con un mejor sentido histórico, luego se reconoció al Gerhardt 'sin adulterar'.
Gerhardt no coleccionó ni publicó sus himnos. La mayoría de ellos aparecieron por vez primera en la edición que hizo Johann Crüger Praxis pietatis melica (primera y segunda edición desconocidas; tercera edición, Berlín, 1648). La primera colección completa fue la obra de Johann Georg Ebeling, en 10 partes, conteniendo 12 himnos con tonos (Francfort sobre el Oder y Berlín, 1666 y 1667). Entre las ediciones posteriores la de J. H. Feustking (Zerbest, 1707) merece atención porque el editor afirma que él corrigió el texto "según una copia revisada por la propia mano del autor."
Muchos de los himnos de Gerhardt han sido incorporados a colecciones inglesas y traducidos a otras lenguas. Más de 30 de ellos son clásicos y entre sus traductores ingleses están John Wesley, C. Winkworth, James W. Alexander y John Kelly. Su himno más famoso, adaptación de otro atribuido a Bernardo de Clairvaux, es Cabeza ensangretada.
El siguiente himno de Paulus Gerhardt está basado en Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.[…]Juan 3:16 y fue traducido al español por Luden A. Gutiérrez, siendo su título Tanto al mundo Dios amó.
Tanto al mundo Dios amó
que a su Hijo nos envió
Y todo aquel que crea en él
Vida eterna obtendrá.No quiere ver al pecador
En su pecado perecer
En su palabra enseña él
Cómo esa vida alcanzar.Cristo el objeto de la fe
Se encarnó y muerto fue
Los que confiando en él están
Fuerte cimiento en él tendrán.