Historia

GERHOH DE REICHERSBERG (1093-1169)

Gerhoh (Gerohus) de Reichersberg, teólogo alemán, nació en Poling, Baviera, en 1093 y murió en Reichersberg, Austria superior, el 27 de junio de 1169. Fue educado en Moosburg, Freising, y Hildesheim, siendo canónigo y maestro en la escuela catedralicia de Augsburgo. Ofendido por el descuido de la disciplina eclesiástica y las normas canónicas se retiró al monasterio de Raitenbuch, pero fue vuelto a llamar a Augsburgo por el obispo Hermann. Sin embargo, de nuevo se sintió ofendido por la mundanalidad que rodeaba al obispo y reingresó en Reintenbuch. El obispo Conrado de Salzburgo le comisionó dos veces para ir a Roma y discutir con Honorio II la disciplina del clero. En su propio monasterio (Raitenbuch) su disciplina fue contestada, por lo que Cuno, el nuevo obispo de Regensburgo, le llamó a su diócesis. En 1182 tras la muerte de Cuno, Conrado de Salzburgo le designó prior del monasterio de Reichersberg sobre el Inn, donde Gerhoh estuvo hasta que murió.

Su actividad fue doble, tanto en el campo de la política eclesiástica como en el de la dogmática. Su obra y actitud hacia la primera estuvo condicionada por las circunstancias del tiempo. Las disputas sobre las investiduras no habían sido todavía resueltas; el sistema de Hildebrando hizo progresos, atacando el matrimonio de los sacerdotes y la simonía en todas sus formas. Gregorio VII, promotor de una estricta disciplina, se convirtió en el ideal de Gerhoh. Era necesario poner fin a los abusos practicados en la disposición de la propiedad eclesiástica y formar la vida del clero según normas fijas, luchando Gerhoh con celo por esos ideales. Inició su batalla hacia 1130 con su De ædificio Dei; luego siguió un tratado sobre la diferencia entre el clero secular y regular. Pero su obra más importante fue su Investigatio (1162). El primer libro de esta obra es histórico, luego siguen discusiones sobre teología y disciplina. Gerhoh censura los trueques de oficios eclesiásticos y la avaricia de Roma, el abuso de exenciones, el enriquecimiento de nuncios y legados y el cisma papal. Contra la arrogancia de los papas al usurpar el gobierno mundano mantuvo que el papado y el imperio, las dos grandes luces, los pilares del templo, deberían estar uno al lado del otro, sin ninguna confusión de sus poderes respectivos. Esta posición le llevó a la demanda ideal de que la Iglesia debería estar satisfecha con los diezmos y los donativos libres y renunciar a todo poder mundano y principesco. Aunque permaneció totalmente solo en sus ideales en su tiempo, se pueden estimar como una importante profecía que señala a tiempos posteriores, en los que la separación del poder espiritual y mundano se hizo una necesidad.

La actividad dogmática de Gerhoh la llevó a cabo en el tiempo de la reacción contra los dialécticos franceses, como Roscelino, Abelardo y Gilberto de Poitiers, que en cuestiones cristológicas no sólo eran nominalistas, sino a veces casi nestorianos al separar las naturalezas de Cristo y aproximarse al adopcionismo. También hubo representantes de esta idea en Alemania, entre ellos el obispo Eberhard de Bamberg y el preboste Folmar de Triefenstein. En 1158 tuvo lugar una conferencia en Bamberg en la que Gerhoh fue acusado de herejía. En el primer capítulo de su libro De gloria et honore filii dei defiende su posición cristológica contra los ataques de Folmar. Llama al hombre Jesús también el único y natural Hijo de Dios, ya que entró en la gloria del Padre. Por su nacimiento eterno no tiene madre y por el nacimiento temporal no tiene padre. A causa del peligro de nestorianismo Gerhoh se aferra firmemente a la glorificación de la naturaleza humana en Cristo. Luego refuta las objeciones contra la unidad de la naturaleza divina y humana en Cristo, apelando a los Padres, especialmente Hilario, Ambrosio, Jerónimo y Agustín. En su Contra duos hæreses combatió la idea de que los sacerdotes heréticos podían realizar la transformación del cuerpo de Cristo en la misa. Sostuvo que Cristo no está localmente circunscrito, ya que él está en todas partes. El cuerpo de Cristo ha crecido de tal manera que llena el universo entero. El obispo de Bamberg acusó a Gerhoh de herejía porque enseñó que en la eucaristía la divinidad es al mismo tiempo la humanidad completa. El obispo sostuvo que Cristo tras la ascensión es todavía criatura como hombre y su reproche a Gerhoh no es injustificado.

La vida de Gerhoh fue agitada. En sínodos y dietas era una autoridad en derecho eclesiástico y político, siendo bien conocido en las cortes de papas y emperadores, pero como dogmático se aferró tan tenazmente a su posición que sus oponentes, Abelardo, Gilberto de Poitiers y Pedro Lombardo, le hicieron retirarse del campo. En sus últimos años enfrentó otra tormenta. Cuando el emperador intentó acabar con el cisma imponiendo el reconocimiento del oponente de Alejandro como papa, el arzobispo Conrado no se sometió, estallando la guerra en Salzburgo. El monasterio de Gerhoh fue quemado y saqueado.