Historia
GERMÁN DE CONSTANTINOPLA (c. 634- c. 732)
Germán de Constantinopla nació hacia el año 634 en Constantinopla y murió en Platonium, cerca de Atenas, hacia 732. Cuando Germán se rebeló contra la ejecución de su padre por el emperador Constantino IV en 668, fue hecho enunuco y obligado a entrar en el clero en la catedral de Santa Sofía. Posteriormente reconocido como teólogo de referencia, Germán influyó en el emperador para que convocara el tercer concilio de Constantinopla (680-682), que condenó los errores de los monotelitas, quienes sostenían que Cristo tiene una sola voluntad. Hecho obispo de Cízico, hacia 705, fue obligado por el emperador Filípico Bardanes a firmar un decreto en 712 rehabilitando la enseñanza monotelita. Elevado al patriarcado de Constantinopla en agosto de 715, bajo el emperador ortodoxo Anastasio II, Germán se pronunció sobre el credo ortodoxo y repudió de nuevo el monotelismo en un concilio local ese mismo año. Posteriormente compuso un tratado delineando la enseñanza ortodoxa de las dos naturalezas (humana y divina) en Cristo y dirigido a la Iglesia armenia para convertirla de los errores de los monofisitas, quienes sostenían que Cristo tiene una sola naturaleza. Al no lograr esta empresa, instituyó un servicio litúrgico de acción de gracias a la Virgen María por la liberación de Constantinopla del asedio persa de 626 y del ataque musulmán de 718. Encabezando la resistencia al movimiento iconoclasta iniciado en 727 por el emperador León III el Isáurico, Germán dimitió de su cargo en 730 y se retiró a sus posesiones en Grecia antes que suscribir el decreto anti-ortodoxo de León. Probablemente escribió su tratado histórico De haeresibus et synodis mientras estaba en ese retiro. Condenado por los iconoclastas en 754, fue vindicado en el séptimo concilio de Constantinopla en 787.
Al ser sus escritos quemados por orden de León III, sólo sobreviven unas pocas obras suyas. Además de Ad Armenos se le atribuyen tres tratados sobre la iconoclastia y siete conferencias sobre la historia doctrinal del culto a la Virgen María. Fuerte defensor de la devoción mariana, las obras de Germán son una fuente para el desarrollo teológico de su papel como mediadora de gracias sobrenaturales.