Historia
GESS, WOLFGANG FRIEDRICH (1819-1891)

La enseñanza de Gess era fundamentalmente bíblica. "La doctrina bíblica de la fe, con la que trataremos", declaró en una de sus clases en Basilea, "se deriva no de credos de alguna Iglesia particular, sino inmediatamente de las fuentes reveladas mismas... Presupone que el autor transmisor realmente abarca los pensamientos fundamentales [del Espíritu] de los que toda la Escritura ha surgido y no introduce ideas extrañas o ajenas." Con Auberlen, Riggenbach, Stähelin y otros, pronunció conferencias populares en Basilea en 1860-61, vindicando la fe cristiana (traducción inglesa, The Foundations of our Faith, Edimburgo, 1863), produciendo su principal obra literaria, Die Lehre von der Person Christi (1856), con tres artículos complementarios "Sobre la expiación" en Jahrbücher für deutsche Theologie, 1857-50. Procura establecer la verosimilitud de la unión "de la humanidad completa y la genuina divinidad en Cristo", especialmente a la luz de Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús,[…]Filipenses 2:5 y sig., probando cuán completamente se corresponde, una vez captada con profundidad ética, la justicia de Dios en la muerte de Cristo con las necesidades de la conciencia humana y cómo concuerda con el amor santo de Dios." En relación con sus clases en Gotinga comenzó a reescribir la obra enteramente de novo, publicando como resultado primero Christi Selbstzeugniss (Basilea, 1870), siguiendo una segunda parte, Das apostolische Zeugniss von Christi Person und Werk, con dos volúmenes (1878-1879), tratando en el primero las nociones e influencia de Pablo y en el segundo el testimonio apostólico según los trabajos de Pablo; una tercera y concluyente parte, Dogmatische Verarbeitung des Zeugnisses Christi und der apostolischen Zeugnisse, titulada también Das Dogma von Christi Person und Werk entwickelt aus Christi Selbstzeugniss und den Zeugnissen der Apostel, apareció en 1887. Su última obra, Die Inspiration der Helden der Bibel und der Schriften der Bibel, la publicó en 1891 tras su muerte su hijo, Ernst Gess, pastor en Berlín.
La solución del problema de "cómo el que nació hombre puede ser la misma persona que el que estaba en la gloria con el Padre antes de la fundación del mundo, que era Dios con Dios" (volumen iii, p. 254) constituyó la tarea literaria de la vida de Gess. "El reconocimiento real por Cristo de la justicia de Dios mediante la callada y humilde entereza ante la sentencia de condenación, es el móvil de su obra mesiánica" (iii, 144). La expresión de que con el Hijo de Dios queda excluida toda variación, es "sólo una interpretación teológica, no un canon de Cristo, Pablo o Juan" (iii. 352). La "gran transformación" tuvo lugar en él "al pasar de la vida de lo absoluto, o auto-constituyente, a la vida de lo transitorio, u objetivamente constituido" (p. 353). Al igual que con los hombres, Dios crea el alma en el instante de la concepción y el espíritu divinamente creado se une a la naturaleza corporal engendrada por el hombre y la mujer, así "con Jesús el Logos se une con la naturaleza corporal concebida en María por el Espíritu Santo." De ahí se deduce "el parecido de Jesús con su madre" (p. 360). Por eso, además, su desarrollo vital está condicionado a la maduración gradual de su organismo físico (p. 367). Su santificación fue "el acto de libertad auténtica; es decir, la libertad de escoger entre posibilidades contrastadas o contrapuestas" (p. 369). "Él estaba en proceso de aprendizaje incluso en Getsemaní (Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente;[…]Hebreos 5:7 y sig.). Lo mismo pasó en la cruz. Sólo con su muerte fue su santificación voluntaria, junto con la expiación, terminada" (p. 370). Tras la glorificación vive en el cuerpo "ejerce toda su obra universal, incluso su relación trinitaria, mediante su cuerpo... Más aún, incluso su misma vida del alma mantiene la impronta que fue estampada sobre ella por su carrera terrenal; su santidad, su amor, su misericordia, aunque divina, es al mismo tiempo trasferida a su humanidad" (p. 411).
De las obras menores de Gess se puede citar Bibelstuden, sobre los últimos discursos de Jesús (Basilea, 1871) y los de la epístola a los Romanos (2 volúmenes, 1885-87). También publicó varios volúmenes de sus clases.