Historia
GILL, JOHN (1697-1771)
- Familia
- Primera etapa escolar
- Conversión
- Matrimonio y ministerio
- Primeras publicaciones
- Apologista de la fe
- Defensa del calvinismo
- Defensa del bautismo de adultos
- Magnum opus
- Otras obras
- Sus obras de teología sistemática
- Muerte
- Valoración

Sus padres fueron Edward Gill y Elizabeth, cuyo apellido de soltera era Walker. El padre se convirtió en miembro de la congregación disidente de Kettering, consistente entonces de presbiterianos, independientes y bautistas. Además de su pastor, tenían un anciano maestro de la denominación bautista, William Wallis, quien administraba el bautismo, por inmersión, a las personas adultas que lo deseaban. Pero, finalmente, los bautistas se sintieron incómodos y se separaron, con William Wallis, su maestro, y pronto se constituyeron en una iglesia de la denominación bautista particular, de la cual Andrew Fuller sería pastor durante muchos años. Edward Gill se fue con ellos y, a su debido tiempo, fue elegido para el cargo de diácono y, hasta el final, tuvo un buen testimonio por su 'gracia, piedad y santa conversación'.
Primera etapa escolar.
Su hijo pequeño fue enviado muy pronto a la escuela primaria, a la que asistió con una diligencia poco común y una aplicación incansable, superando rápidamente a los de su edad y a otros que eran considerablemente mayores que él. Allí continuó hasta que tuvo once años. Durante este tiempo, a pesar de la tediosa manera en que se transmitían los conocimientos gramaticales, además de leer los libros de texto comunes, se familiarizó con los principales clásicos latinos y alcanzó tal dominio del griego, que obtuvo distinción entre algunos clérigos vecinos, que de vez en cuando examinaban y alentaban su avance, cuando lo encontraban en una librería del pueblo, a la que asistía constantemente los días de mercado, cuando estaba abierta, haciéndolo con tanta regularidad, 'para consultar a diferentes autores, que se convirtió en una aseveración habitual de la gente del barrio, al hablar de cualquier cosa que consideraban cierta, decir que es tan segura como que John Gill está en la librería.' Y así como la misma disposición estudiosa lo acompañó a lo largo de su vida, también lo hizo casi el mismo comentario, empleando los que lo conocían generalmente este modo de afirmación: 'Tan seguramente como que el Dr. Gill está en su estudio'.
Su abandono de la escuela primaria pronto, se atribuye a que el maestro insistió en que los hijos de los disidentes, así como otros, debían ir con él a la iglesia, de lunes a viernes, a las horas de la oración. Los padres, considerando esto una imposición, sacaron a sus hijos de su tutela y el joven Gill estuvo entre ellos. Las familias acomodadas pusieron a sus hijos a distancia para terminar su educación, pero esto, al no ser tan conveniente para sus padres, resultó ser una circunstancia desalentadora. Sus amigos idearon varios métodos, pero todos resultaron infructuosos. Los ministros también, de diferentes denominaciones, se esforzaron por ponerlo bajo el patrocinio de uno u otro de los fondos en Londres, para que pudiera disfrutar de las ventajas adicionales que los disidentes más generosos brindaban para la educación de los jóvenes en sus seminarios, quienes eran considerados, por jueces competentes, como personas de verdadera piedad y de talentos prometedores para la obra del ministerio. Con esta idea, se enviaron pruebas de sus logros a las personas adecuadas en la ciudad, quienes respondieron que era demasiado joven para ser admitido; y que si continuaba, lo cual era muy probable, haciendo avances tan rápidos en sus estudios, pasaría por el círculo común del saber, bastante en sus días de juventud, previo antes de emplear a jóvenes en el servicio sagrado.
Sin embargo, con todos los obstáculos que le impidieron convertirse en alumno, tal era su sed de saber, que no sólo retuvo el conocimiento del latín y del griego que había adquirido, sino que se perfeccionó incesantemente en ambos. Finalmente estudió lógica, retórica y también filosofía natural y moral. Asimismo, aprendió hebreo, con la única ayuda de la gramática y el léxico de Buxtorf. A continuación, leyó a los autores latinos en las diversas ramas de la literatura, y particularmente algunos sistemas de teología, por parte de profesores extranjeros, de los que luego hizo un uso tan abundante, y que dieron tal distinción a varias de sus publicaciones. De hecho, el estudio siempre estuvo cerca de su corazón y aunque, durante varios años, una parte de su tiempo lo empleó en el negocio de su padre, que era el comercio de lana, la otra parte la consagró a sus estudios, hasta que cumplió los diecinueve años de edad.
Conversión.
Tuvo ligeras convicciones de la maldad del pecado y pensamientos ocasionales de un estado futuro, desde su misma niñez. A veces le aterrorizaba el miedo a la muerte y al infierno, y luego se regocijaba pensando en los gozos del cielo; pero sus impresiones fueron superficiales y temporales, hasta que tuvo alrededor de doce años, cuando los razonamientos de su mente se volvieron más serios, especialmente después de escuchar a William Wallis predicar un sermón sobre Y el SEÑOR Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás?[…]Génesis 3:9 'Mas el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás tú?' Durante un tiempo, el texto y el tema resonaron continuamente en sus oídos, y estas preguntas iban dirigidas a su corazón: Pecador, ¿dónde estás? ¿En qué estado y condición miserable estás? ¿Cuán miserable serás, viviendo y muriendo en estado inconverso?, considerándose citado ante el Juez de todos, para responder de su conducta. Tales efectos, siguieron a la predicación, considerando a Wallis su padre espiritual; pero ese buen hombre murió poco después. Entonces comenzó a ver más claramente la depravación de su naturaleza, la extrema pecaminosidad del pecado, su necesidad del Salvador y de una justicia mejor que la suya, la justicia de Cristo, a ser recibida por la fe. Poco después fue favorecido con una persuasión, mediante la aplicación de varias preciosas y extremadamente grandes promesas a su corazón, por el Espíritu de Dios. Además, en aquellos primeros días su mente se iluminaba con la luz y el conocimiento de la doctrina evangélica, bajo el ministerio de varios predicadores del evangelio, en diversas partes del país, a quienes, en ocasiones, tuvo la oportunidad de escuchar. Y a medida que le llegaban estas sublimes verdades, no sólo de palabra, sino con poder, y también en el Espíritu Santo, y con mucha seguridad, se sintió liberado de la esclavitud de la ley, como pacto de obras, y fue llenado con gozo y paz al creer. Sin embargo, aunque había llegado a cierto grado de satisfacción en su mente con respecto a la seguridad de su estado eterno, no hizo una profesión pública de fe hasta que tuvo casi diecinueve años. Este retraso, en un principio, fue ocasionado por una consideración de su juventud y la solemnidad de hacer una profesión; y, después, al descubrir que los ojos de la iglesia estaban puestos en él para llamarlo a la obra ministerial, tan pronto como fuera conveniente, si llegaba a ser miembro de ella.
El 1 de noviembre de 1716, Gill hizo profesión pública de su fe en Cristo, declarando, satisfactoriamente a la iglesia, los tratos de Dios con su alma; y el mismo dia Thomas Wallis, su pastor, que sucedió a William Wallis en su cargo, le administró la ordenanza del bautismo por inmersión en un río. Muchos contemplaron el solemne espectáculo. El siguiente día del Señor, el 4 de noviembre, fue recibido como miembro de la iglesia y participó de la Cena del Señor. Esa misma noche, en una reunión de miembros y de otras personas para la oración, en una casa particular, leyó 1 ¿Quién ha creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del SEÑOR? 2 Creció delante de El como renuevo tierno, como raíz de tierra seca; no tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos. 3 Fu[…]Isaías 53:1-12 y expuso algunos pasajes. Los que estaban presentes estimaron el culto como una muestra favorable de los talentos ministeriales que el Señor le había conferido y se le animó a continuar en el ejercicio de sus dones. En consecuencia, la noche del siguiente día del Señor, en el mismo lugar, pronunció una alocución sobre pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y éste crucificado.[…]1 Corintios 2:2, 'pues me propuse no saber nada entre vosotros, sino a Jesucristo, y a éste crucificado'. Una anciana matrona, Mary Bayly, que, en su juventud, estuvo presente y lo escuchó pronunciar este primer sermón, en Kettering, mencionó con frecuencia a su sucesor en Garter Lane, Southwark, la manera en que se levantó de su asiento y se puso detrás del respaldo de una silla cuando estaba a punto de hablar, así como la solemnidad con la que habló de su tema, y la seriedad, cariño y alegría con que fue escuchado.
Matrimonio y ministerio.
Poco después, a instancia de algunos de sus amigos en Londres, que lo habían visto y conversado con él en Kettering, se trasladó a Higham-Ferrers, a unas seis o siete millas. Su opinión al respecto era que podría continuar sus estudios con el reverendo John Davis, de ese lugar, con quien estaría alojado, un caballero de erudición, que acababa de llegar de Gales y se estableció como pastor de una nueva iglesia, recientemente fundada en Higham. Pero el propósito de sus amigos de Londres, al sacarlo de allí pronto, fue, principalmente, que pudiera ayudar a los jóvenes conversos y predicar ocasionalmente en las aldeas adyacentes. Allí continuó el año siguiente y conoció a una joven, cuyo nombre era Elizabeth Negus, miembro de la nueva iglesia, con quien se casó en 1718. Su matrimonio siempre lo consideró resultado esencial para que Dios, en su providencia, lo enviara a ese lugar; ella demostró ser cariñosa, discreta y cuidadosa; y, con su incansable prudencia, lo liberó de todas las ocupaciones domésticas, para que pudiera, con mayor tranquilidad, proseguir sus estudios y dedicarse a su labor ministerial. Estuvieron casados más de cuarenta y seis años, muriendo el 10 de octubre de 1764, a los sesenta y ocho años de edad. Su sermón sobre su muerte fue impreso y es considerado uno de los mejores sermones fúnebres que Gill publicó. El texto es de Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.[…]Hebreos 11:16. Al final del mismo, pero en forma de nota, da un relato honorable de ella, desde sus primeros años de vida hasta sus últimos momentos; pero parece que estaba tan abrumado al final del sermón, que no pudo terminarlo. Con ella tuvo muchos hijos, todos los cuales murieron en su infancia, excepto tres. Elizabeth, 'una niña muy hermosa y amada, por su persona, sentido y gracia', murió el 30 de mayo de 1738, a los trece años de edad. Su sermón fúnebre lo predicó su padre, de 13 Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron e[…]1 Tesalonicenses 4:13,14 y fue impreso. Mary, que fue miembro de la iglesia de su padre, estuvo casada con George Keith, un librero en la calle Grace-church, y murió en enero de 1773. John, orfebre, vivió muchos años en la misma calle, hasta que se retiró de los negocios a Walworth, a una milla y media de Londres, donde murió en mayo de 1804, a los 78 años de edad.
Durante la estancia de Gill en Higham-Fetters, frecuentemente predicó en la iglesia de Kettering; y, dado que su pastor requirió ayuda, Gill, poco después de su matrimonio, se trasladó allí. Aquí su ministerio, desde el principio, había sido bendecido, no solo para consuelo sino para la conversión de muchos, que continuaron durante mucho tiempo siendo los sellos de su ministerio. Sin embargo, su estancia fue breve, porque, a principios del año 1719, la iglesia en Horsly-down, Fair Street, Southwark, cerca de una milla de London Bridge, habiendo fallecido su pastor, Benjamin Stinton, yerno del famoso Benjamin Keach, al oír hablar de Gill, quiso que un amigo suyo lo invitara a predicar, lo cual hizo, en los meses de abril y mayo del mismo año, y luego regresó. Aproximadamente dos meses después, la iglesia de Horsly-down solicitó que volviera. Él obedeció y les predicó hasta principios de septiembre siguiente. El jueves por la noche, el día 10 de ese mes, habiendo sido debidamente convocada la iglesia, se sometió a votación 'si deberían, en la próxima noche del Día del Señor, proceder a la elección del Sr. Gill' para el cargo pastoral. 'La pregunta fue respondida afirmativamente por la totalidad, excepto doce o trece personas'. En la noche del Día del Señor, la misma pregunta 'fue aprobada afirmativamente por una gran mayoría'. El siguiente día del Señor, el 20 de septiembre, aceptó la invitación. Pero entonces comenzaron los problemas y la oposición, perdiéndose mucho tiempo en obtener la antigua casa de reuniones, cuyo arrendamiento finalmente se logró por el plazo de cuarenta años, no siendo ordenado hasta el 22 de marzo de 1720, día señalado para la solemne transacción. Los pastores invitados para la ocasión fueron John Skepp, Matthews, Ridgeway, Noble, Curtis y Mark Key. Luego Noble subió al púlpito y pronunció una exhortación al pastor y a los diáconos, de Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre.[…]Hechos 20:28. Skepp se dirigió a la iglesia con Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros.[…]Hebreos 13:17. Los registros de la iglesia dicen que los sermones fueron adecuados para la obra del día y excelentes. Gill luego subió e invocó a Dios y después de que la asamblea hubo cantado el 1 Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. 2 Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de […]Salmo 133, despidió a la asamblea, con una de las bendiciones apostólicas.
En la primera parte de 1723 sufrió frecuentes fiebres y, a menudo, desmayos, que le sobrevinieron mientras se dedicaba a su trabajo público. Y, cuando tenía entre veinticinco y veintiséis años, una fiebre frenética y otros trastornos del cuerpo lo redujeron mucho y amenazaron su vida En 1724, con veintiséis años, comenzó su exposición del libro del Cantar de los cantares, que fue expuesto, en las mañanas del día del Señor, a la iglesia bajo su cuidado, en ciento veintidós sermones, hasta que todo estuvo terminado. Ese año publicó un sermón sobre la muerte de John Smith, un diácono de su iglesia, de 20 Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucri[…]Romanos 5:20,21 que fue lo primero que imprimió. Y otro sermón al año siguiente, titulado Urim and Thummim found with Christ, de Y de Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón santo, a quien pusiste a prueba en Masah, con quien luchaste en las aguas de Meriba;[…]Deuteronomio 33:8.
Primeras publicaciones.
En 1726 publicó un tratado, titulado The Manner of baptizing with Water, cleared up from the Word of God, and right Reason, escrito en forma de diálogo; cuyo autor parece haber sido posteriormente Matthias Maurice, ministro independiente en Rowel, Northamptonshire. Los bautistas en esas partes, y especialmente en Kettering, a dos millas de Bowel, se sintieron impresionados por esa composición y por lo tanto se la enviaron a Gill, para que pudiera responderla. En consecuencia, pronto los gratificó con la publicación de un tratado titulado The ancient Mode of Baptism by Immersion, al que Maurice respondió en un folleto publicado en 1727, y que fue respondido, el mismo año, por Gill, en un tratado, titulado A Defence of the ancient Mode.
En 1727 terminó su exposición del Cantar de los Cantares, cuando la iglesia, así como muchos otros de sus oyentes, lo presionaron fervientemente para que la publicara. Cedió a sus solicitudes, aunque de mala gana. Pero su principal aliciente para obedecer fue el deseo de contribuir en lo que pudiera para reivindicar la autoridad y el crédito de esta parte de la Biblia, que no sólo había sido ridiculizada por los deístas, sino también cuestionada por algunos supuestos amigos de la revelación divina. El año anterior a su participación en esta exposición, el Sr. Whiston publicó un panfleto, titulado A Supplement to Mr. Whiston's late Essay towards restoring the true Text of the Old Testament, 1723, en el que se esfuerza por desacreditar la autoridad del libro de Salomón, como un libro espurio, y no apto para figurar en el canon de las Escrituras. Sus objeciones contra la autoridad del mismo las responde Gill, en su introducción a esta exposición, o más bien en su exposición del primer verso del libro, que contiene el título de la misma.
En 1728 también publicó un tratado, A Discourse of the Grounds of the Christian Religion, ocasionado por un libro publicado en 1724, llamado A Discourse of the Grounds of the Christian Religion, bien conocido por ser escrito por Anthony Collins, escritor deísta. Se dieron muchas respuestas a una parte u otra de esta producción, a lo que el autor de la misma respondió, en otro libro, titulado The Scheme of literal Prophecy considered, publicado en 1727, que señalaba principalmente a Edward Chandler, obispo de Durham, que había escrito en contra del primero; fue a este último libro, principalmente, a quien respondió Gill. Lo provocó el celo mal dirigido de cierto caballero, quien afirmó en una conversación que ningún calvinista podría escribir en esta controversia con ventaja alguna. Algunos de los amigos de Gill estaban presentes y pensaron en él; y aprovecharon para importunarlo para que volviera su atención al asunto, sobre el cual predicó un curso de sermones sobre las profecías relativas al Mesías, en un orden regular, adecuado a la historia de la vida de Jesús; y luego hizo extractos de ellos, que publicó, titulados, The Prophecies of the Old Testament, respecting the Messiah, considered, and proved to be literally fulfilled in Jesus.
Apologista de la fe.
Siendo aceptable el ministerio de Gill no solo para su propia gente, sino también para muchas otras iglesias, de diferentes denominaciones, varios caballeros se propusieron establecer una conferencia entre semana, para tener la oportunidad de escucharlo. En consecuencia, se reunieron y, formando una sociedad, acordaron dar una conferencia los miércoles por la noche en Great Eastcheap y poner en marcha una suscripción para apoyarlo. Por invitación de ellos, Gill asumió el puesto y continuó con gran constancia, beneplácito y utilidad, con muy poca interrupción por falta de salud. Lo abrió en el año 1729, con una alocución o dos sobre el Vendré con los hechos poderosos de DIOS el Señor; haré mención de tu justicia, de la tuya sola.[…]Salmo 71:16. Eligió esas palabras, en parte para mostrar que emprendía el servicio, no con sus propias fuerzas, sino con la fuerza de Cristo, esperando la ayuda de su Espíritu y gracia; y en parte para mostrar que su resolución era predicar esa gran y gloriosa doctrina de la justificación gratuita del pecador ante Dios, por la justicia de Cristo imputada a él, con todos los demás relacionados con ella, doctrina que Lutero denominó acertadamente 'articulus stantis vel cadentis ecclesiae', el artículo por el cual la iglesia permanece o cae; y que desde entonces ha sido llamado el arco central de ese puente por el cual se pasa fuera del tiempo hacia una eternidad dichosa.
Hacia 1730 el corazón de muchos temblaba por el arca de Dios. Comprendieron que el error nunca se desencadenó con mayor violencia y que la tibieza nunca se descubrió de manera más generalizada. 'La suficiencia de la luz de la naturaleza fue disputada calurosamente por aquellos que no profesaban rechazar la revelación; y las doctrinas de la religión fueron abandonadas, "una tras otra", por algunos que aún declaraban que la Biblia era su religión'. Por lo tanto, se pensó que era hora de que los amigos de la verdad dieran su testimonio contra los errores de la época, no mediante una controversia con los deístas, sino declarando las grandes doctrinas de las Escrituras, en oposición a los 'profesantes erróneos del cristianismo'. Con esta idea, varios caballeros, principalmente de la denominación independiente, pensaron conveniente establecer una conferencia para una temporada de invierno y primavera; y eligieron a nueve ministros para predicar sobre algunas de las doctrinas más importantes de la palabra divina, a cada uno de los cuales se le asignó su tema. Los ministros fueron Robert Bragge, Thomas Bradbury, John Hurrion, Thomas Hall, Peter Goodwin, John Sladen, Abraham Taylor, Samuel Wilson y John Gill. Los primeros siete eran independientes, los dos últimos bautistas. Habiendo aceptado la invitación, la conferencia comenzó el 12 de noviembre de 1730 en la casa de reuniones de Lime Street, donde el reverendo Bragge predicó entonces y continuó 'semanalmente' hasta el 8 de abril de 1731. Los ministros predicaron dos alocuciones cada uno, sobre el tema que les asignaron respectivamente y cuando terminaron el curso los caballeros desearon unánimemente que se imprimieran los sermones. El tema de Gill fue The Resurrection of the Dead. Desde entonces, sus dos sermones se han impreso por separado.
En 1731, publicó su Treatise on the Doctrine of the Trinity, que fue la sustancia de varios sermones pronunciados sobre ese tema en su conferencia del miércoles por la noche, y publicado a petición de la sociedad. Esto fue ocasionado por el progreso del sabelianismo entre algunas de las iglesias bautistas en ese momento y se considera una obra maestra sobre el tema. Gill nunca se apartó de su doctrina. Por lo tanto, en el declive de su vida, tuvo el honor de dejar el siguiente registro sobre la publicación anunciada: 'Mi tratado sobre la Trinidad fue escrito hace casi cuarenta años, y cuando yo era joven. Si me hubiera apartado ahora de algunas palabras y frases que usé entonces, después de tanto tiempo, no sería extrañado. Pero lejos de ello, tras una revisión posterior, no veo razón para retractarme de nada de lo que he escrito, ni en cuanto a sentido ni a expresiones; salvo en uno o dos pasajes de la Escritura, que entonces no estaban tan claros en mi mente, como pruebas de la generación eterna del Hijo de Dios. Pero después de una consideración más madura de ellos, me inclino a pensar de otra manera, y en consecuencia he alterado mi sentido de ellos; alteración, que no es en modo alguno incompatible con la doctrina que antes sostenía, sino que sirve, pero con más fuerza, para confirmarla.'
Una sociedad de hombres jóvenes, que mantenían una práctica de oración, las mañanas del día del Señor, en la casa de reuniones de Gill en Horsly-down, le pidió que les predicara un sermón el 25 de diciembre de 1732, lo cual hizo sobre el tema de la oración; y, al año siguiente, el mismo día del mes, predicó otro, a la misma sociedad, sobre el canto de los Salmos; ambos sermones fueron de Entonces ¿qué? Oraré con el espíritu, pero también oraré con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero también cantaré con el entendimiento.[…]1 Corintios 14:15. Estos discursos se imprimieron sucesivamente a pedido de ellos, y ambos fueron reimpresos juntos.
Defensa del calvinismo.
Aproximadamente en el año 1733, o 1734, se reimprimió Discourse on the Five Points del doctor Whitby. Se consideraba una obra maestra sobre el tema en lengua inglesa y ensalzado como incontestable; casi todos los oponentes de los calvinistas se preguntaban ¿Por qué nadie responde al Dr. Whitby? Inducido por esto, Gill decidió leerla otra vez y sintiéndose inclinado a contestar, acometió la tarea; en 1735, y los tres años siguientes, publicó, en partes separadas, The Cause of God and Truth, en cuatro volúmenes. La primera parte es un examen de los principales pasajes de la Escritura que los arminianos utilizaban a favor de su doctrina; particularmente el Dr. Whitby, en su Discourse on the Five Points. Los argumentos fundamentados en dichos pasajes de la Escritura son contestados, se remueven las objeciones y se les da el sentido genuino de ellas. La segunda parte contiene una vindicación de los principales pasajes de la Escritura, y el argumento fundado en ellos, a favor de las doctrinas de la elección eterna, la redención particular, la eficacia de la gracia de Dios y la impotencia de la voluntad del hombre en la conversión y la perseverancia final de los santos; de las excepciones de los arminianos, particularmente del Dr. Whitby. La tercera parte es una confutación de los argumentos de la razón, utilizados por los arminianos y particularmente por el Dr. Whitby, en contra de las doctrinas anteriores; y una reivindicación de aquellos que proceden de manera racional a su favor. La cuarta parte contiene el juicio de la antigua Iglesia, o el sentido de los escritores cristianos de los primeros cuatro siglos después de Cristo y antes de Agustín, con respecto a la predestinación, la redención, el pecado original, el libre albedrío, la gracia eficaz, la perseverancia de los santos y el caso de los paganos. Ttambién se consideran los testimonios a favor del plan universal, elaborados por Gerardus Vossius, Monsieur Daillé y el Dr. Whitby. Gill basó esta investigación sobre la opinión de los primeros Padres, no porque la fe de los cristianos se base en el testimonio de los hombres, pues si estos escritores hubieran estado enteramente en el lado contrario, la verdad no habría sido ni un ápice menos verdad; pero realizó el laborioso servicio 'para mostrar que los arminianos no tienen grandes razones para jactarse de la antigüedad de su posición'.
Esta elaborada obra, The Cause of God, publicada en un momento en que Inglaterra estaba alarmada por el crecimiento del papado y varios eruditos se emplearon en predicar en contra de algunas de sus principales características; pero el autor de esta obra opinaba que el aumento del papado se debía en gran medida al pelagianismo, arminianismo y otros supuestos esquemas racionales, contrarios a la revelación divina, que entonces se propagaban.
Defensa del bautismo de adultos.
En 1748, Gill recibió un diploma de Marischal College y de la universidad en Aberdeen, que lo nombró doctor en teología, debido a su conocimiento de las Escrituras, de las lenguas orientales y de la antigüedades judías, como se expresa en el diploma. En 1749, escribió un tratado, titulado The divine Rite of Infant Baptism examined and disproved, ocasionado por un panfleto, impreso en Boston, en Nueva Inglaterra, 1746, escrito por Jonathan Dickinson, de Elizabeth Town, en Nueva Jersey, entonces presidente del colegio allí, titulado A brief Illustration and Confirmation of the divine rite of Baptism, escrito, como se suponía, debido al aumento de la denominación bautista en Nueva Inglaterra y partes adyacentes.
En 1752, publicó The Doctrine of the Saints' final Perseverance, en respuesta a otro tratado titulado Serious Thoughts upon the Perseverance of the Saints, escrito, como luego se supo, por John Wesley, quien, en otro tratado, primero cambió la controversia, de la perseverancia a la predestinación, titulando su obra, Predestination calmly considered, y luego principalmente 'arenga sobre la reprobación, que pensó que serviría mejor a su propósito', al que Gill respondió el mismo año, y a las excepciones que Wesley había hecho en parte de su tratado sobre la perseverancia, respecto a ciertos pasajes de la Escritura empleados en la controversia. Toplady hizo la siguiente afirmación: 'Entre el culto de la mañana y de la tarde, leí el excelente y vívido tratado del Dr. Gill sobre la predestinación, contra Wesley. ¡Cuán dulce es para el alma esa bendita y gloriosa doctrina, cuando se recibe a través del canal de la experiencia interior! Recuerdo que, hace unos años, el Sr. Wesley me dijo, en relación con el Dr. Gill, "es un hombre positivo y lucha por sus propias opiniones por las buenas y por las malas". Dejemos que el doctor luche como quiera, estoy seguro de que luchará con un buen propósito y creo que se puede decir de mi erudito amigo, como del duque de Marlborough, que nunca libró una batalla que no ganó.' En este año, el doctor escapó de morir en su estudio. El 15 de marzo, por la mañana, hubo un violento huracán que dañó muchas casas, tanto en Londres como en Westminster. Poco después de haber salido de su estudio, para ir a predicar, una pila de chimeneas perforó el techo de su estudio, rompiendo su escritorio en pedazos, y pudiendo haberlo matado en la caída, pero salió de allí un poco antes.
En 1753 se publicó un tratado titulado Paedobaptism; or, a Defence of Infant Baptism in point of Antiquity, por un escritor anónimo; el doctor le respondió, en un tratado, titulado Antipaedobaptism; or, Infant-sprinkling an Innovation al que el mismo autor hizo una réplica; pero como no adelantó nada nuevo, ni aclaró la antigüedad del paidobautismo, que era el punto en cuestión, Gill consideró oportuno prestarle atención.
En 1755 reeditó las obras del Dr. Crisp, en dos volúmenes, con notas explicativas, sobre los pasajes que se habían considerado cuestionables, a lo que prefijó breves memorias de la vida del doctor. Si alguna vez el Dr. Gill se esforzó innecesariamente, han insinuado algunas personas muy respetables, lo hizo en estas notas explicativas, muchas de las cuales pretenden justificarlo de la acusación de antinomianismo; porque, dicen ellos, ningún hombre bajo el cielo podría haberse expresado más plenamente de lo que lo ha hecho el Dr. Crisp, en algunos de los mismos sermones a los que se adjuntan las notas, sobre la ley moral como regla de conducta tanto para los pecadores como para los santos. Y si ese fue su credo, añaden, ¿cómo se le puede imputar el antinomianismo, del que, en esta publicación, lo defiende el Dr. Gill?
En 1756,el 24 de marzo, Gill predicó su sermón de despedida, en la conferencia del miércoles por la noche, en Great Eastcheap, de 22 Así que habiendo recibido ayuda de Dios, continúo hasta este día testificando tanto a pequeños como a grandes, no declarando más que lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería: 23 que el Cristo había de padecer, y que por motivo de su resu[…]Hechos 26:22,23. La razón por la que dejó este servicio, en el que había estado comprometido más de veintiséis años, la dio él mismo: 'Me despido de esta conferencia -dijo-, no porque me disguste el trabajo en el que me he dedicado durante tanto tiempo; ni por ningún disgusto por cualquier cosa con la que me haya encontrado; ni por ningún desánimo por falta de asistencia o suscripción; no tengo nada de qué quejarme; la conferencia nunca estuvo en mejores circunstancias que ahora. Pero encuentro que mi fuerza natural no me permite predicar con tanta frecuencia y con tanta constancia, como lo he hecho durante muchos años; estando ahora en el declive de la vida, en el cuadragésimo año de mi ministerio; de modo que es hora de que dé por terminado el servicio extra, es decir, el servicio fuera de la iglesia de la que soy pastor. Pero una razón más importante es que puedo tener un poco más de tiempo y ocio para atender y terminar un arduo trabajo que tengo entre manos, An Exposition of the whole Old Testament, parte del cual propondré inmediatamente para publicación; y, si encuentro aliento, la publicación será un peso adicional para mí; y no tengo otra forma de aliviarme, que abandonando la conferencia; y estas, y sólo estas, son mis razones para hacerlo'.
En 1757 la iglesia bajo su cuidado erigió una nueva casa de reuniones para él en Carter-Lane, St. Olave Street, cerca de London Bridge, Southwark, que abrió, el 9 de octubre, predicando dos sermones sobre "Harás un altar de tierra para mí, y sobre él sacrificarás tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus bueyes; en todo lugar donde yo haga recordar mi nombre, vendré a ti y te bendeciré.[…]Éxodo 20:24, que imprimió posteriormente, titulándolos, Attendance in Places of religious Worship, where the divine Name is recorded, encouraged. En uno de ellos se encuentra este párrafo: 'Ahora que hemos abierto un nuevo lugar de culto, entramos en él, registrando el nombre del Señor, predicando las doctrinas de la gracia de Dios y de la salvación plena y gratuita solamente, por Jesucristo y mediante la administración de las ordenanzas del evangelio, tal como nos han sido entregadas.'
Magnum opus.
En 1757 y 1758, siempre laborioso y fructífero, publicó su Exposition of the Prophets, tanto mayores como menores, en folio de dos volúmenes, con una introducción a ellos sobre la profecía; y con una disertación al final de ellos, sobre los escritos apócrifos. Es sabido lo bien preparado que estaba para discutir las Escrituras proféticas. Su artículo sobre el cumplimiento de las profecías, con respecto al Mesías, fue un ejemplo temprano en cuanto a lo que podría esperarse de su pluma, cuando hacía de la predicción sagrada su tema. Sus sermones sueltos, sobre este tema, fueron algunas de sus obras más populares; y su merecido valor ha hecho que pasen por varias ediciones. Estos sermones, con los dos volúmenes en folio sobre los profetas, y su Exposition of the Revelation, le han ganado honores y han inducido a aquellos que han hecho de esas partes de los escritos divinos su estudio, a decir, que si las obras del Dr. Gill abrazan preeminentemente casi todas las ramas de la teología sagrada, la profecía es su fuerte.
En 1761 hubo propuestas para imprimir el resto de su Exposition of the Old Testament, comenzando en el Génesis y terminando con el Cantar de los Cantares. Entonces tenía la intención de dar el conjunto en tres volúmenes, pero la obra se extendió a cuatro. El primer volumen se publicó a principios del año 1763; el segundo en 1764, el tercero en 1765; y el cuarto y último a principios del año 1766. Estos cuatro volúmenes, con los dos sobre los profetas y los tres sobre el Nuevo Testamento, siendo los cinco impresos antes, completaron su Exposition of the whole Scriptures of the Old and the New Testament. Esta exposición es de indudable celebridad, tanto por su inigualable saber, como por su profunda investigación y ha obtenido abundante fama, entre todas las denominaciones evangélicas, nacionales y extranjeras. No cede ante ninguna publicación teológica, en decisión de carácter y en una declaración firme de las grandes doctrinas fundamentales del evangelio, consideradas en su dignidad original y en su influencia práctica. Probablemente es la única exposición del Antiguo y Nuevo Testamento que los bautistas pueden reclamar peculiarmente como propia, ya sea en Gran Bretaña o en América.
Otras obras.
En 1765 ante algunas copias de Defence of the divine Rite of Infant Baptism de Clark, importadas de América y publicadas en Inglaterra, Gill reimprimió y volvió a publicar su respuesta. Otro tratado también se envió y se reimprimió en Londres, casi al mismo tiempo, titulado A fair and rational Vindication of the Right of Infants to the Ordinance of Baptism, siendo la sustancia de varios sermones de Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.[…]Hechos 2:39 de David Bostwick, difunto ministro de la iglesia presbiteriana en la ciudad de Nueva York.
Poco después, el reverendo Carmichael, un ministro del evangelio en Edimburgo, convencido de la verdad del bautismo por inmersión de los creyentes, vino a Londres, siendo bautizado por Gill en Barbican, quien también predicó un sermón sobre la ocasión, de Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos.[…]1 Juan 5:3 que, pocos días después, fue reflejado en uno de los periódicos públicos. Esto lo obligó, muy en contra de su inclinación, a publicar su sermón, que declara en el prefacio del mismo 'no fue diseñado para la imprenta, y que ni las más cálidas solicitudes de sus amigos nunca lo habrían convencido para hacerlo público', ya que no estaba dispuesto a renovar la controversia.
En 1767 apareció su Dissertation concerning the Antiquity of the Hebrew Language, Letters, Vowel-Points, and Accents, de 282 páginas, con un prefacio de 43 páginas más. Este magistral esfuerzo de profunda investigación, que habría demostrado que su autor era un prodigio de la lectura y la literatura, aunque nunca hubiera publicado una sílaba sobre ningún otro tema, 'fue escrito en sus horas de ocio, para su propia satisfacción, no con ningún propósito, en un principio, de publicarlo; sino a modo de ensayo para probar hasta dónde se podía llevar la antigüedad de las cosas tratadas.'
Hacia el final de su vida, cuando Gill había observado de cerca la controversia trinitaria y durante mucho tiempo se mantuvo en su defensa, puso su esfuerzo final en una obra que debe haberle costado inmensos dolores. Se publica en la edición póstuma de sus sermones y tratados, vol. ii. pág. 534, y tiene el título A Dissertation concerning the Eternal Sonship of Christ. Considera la filiación de Cristo como 'esencial' para la defensa de la Trinidad; de ahí que esté resuelto, hasta el final, a darle el apoyo que su importancia exige.
Sus obras de teología sistemática.
En 1769, publicó A Body of Doctrinal Divinity, en dos volúmenes. Esta obra contiene la sustancia de lo que entregó desde el púlpito a las personas bajo su cuidado, a lo largo de más de cinco años. Hay pocas publicaciones teológicas, en idioma inglés, de mayor reputación que estas 1.091 páginas. Aquí está todo el credo de Gill, de hecho, su mismo corazón, mientras afirma, mantiene y defiende la verdad tal como es en Jesús. Se dio cuenta de que la teología sistemática se había vuelto muy impopular, y dice: 'Las fórmulas y artículos de fe, credos, confesiones, catecismos y resúmenes de verdades divinas son muy criticados en nuestra época; y, sin embargo, ¿qué arte o ciencia, no se ha reducido a un sistema? La física, metafísica, lógica, retórica, etc., la filosofía en general han tenido sus varios sistemas... en la última época, el sistema cartesiano de la filosofía obtuvo grandes logros, como lo hace ahora el sistema newtoniano. La astronomía en particular se ha considerado un sistema; a veces llamado el sistema del universo, y a veces el sistema solar o planetario. En suma, la medicina, la jurisprudencia o el derecho, y todo arte y ciencia, se reducen a un sistema o cuerpo; que no es más que un ensamblaje o composición de las diversas doctrinas o partes de una ciencia. ¿Y por qué la teología, la ciencia más noble, no va a tener un sistema? En consecuencia, encontramos que los escritores cristianos, en la antigüedad, intentaron algo de esta naturaleza; como las diversas fórmulas de fe, símbolos o credos, elaborados en los primeros tres o cuatro siglos del cristianismo; el Stromata de Clemente de Alejandría; los cuatro libros De Principiis, de Orígenes; con muchos otros que siguieron.
En 1770 publicó A Body of Practical Divinity, que consta de no menos de 514 páginas. Este volumen también contiene la esencia de lo que entregó a la iglesia y la congregación, en Carter-Lane, en sus cultos habituales del Día del Señor. Los sermones fueron escuchados con gran atención por los miembros y el auditorio en general; muchos de los cuales, hasta el final de sus días, mencionaron, con gran satisfacción, el interés que sentían por ellos. Es innegable que el doctor, cuando su tema era práctico, recorría todo su tema, tanto como cuando era doctrinal; pero distinguió bien entre la ley moral como regla de conducta y la misma ley como pacto de obras. Bajo esta última consideración, él sostiene en todas partes que los creyentes son liberados de ella, totalmente liberados, y no tienen una razón justa para esperar vida de sus promesas, ni para temer la muerte por sus amenazas. Pero, como regla de obediencia, es de obligación universal, igualmente obligatoria para santos y pecadores, y debe permanecer así para siempre, mientras Dios es Dios y el hombre es hombre.
Muerte.
Sus últimas labores entre su querido pueblo fueron los sermones que predicó sobre el cántico de Zacarías, por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que la Aurora nos visitará desde lo alto,[…]Lucas 1:78. 'Para perdón de sus pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Dios', fue el último texto del que predicó. Su salud había estado decayendo hacía algún tiempo y pensó que su trabajo estaba hecho. La decadencia de su naturaleza, sin embargo, fue muy gradual, frecuentemente acompañada de un violento dolor de estómago y pérdida del apetito; 'puede que en los últimos seis meses no haya comido seis onzas de alimento animal'. No obstante, continuó trabajando en su estudio hasta dos o tres semanas antes de su fallecimiento, y siempre se mostró tranquilo, sereno y alegre. Su muerte se sintió profundamente. Se extendió una solemne tristeza sobre la iglesia en la que había presidido honorablemente durante más de cincuenta y un años. Inmediatamente se reunieron para consultar sobre el mejor método de mostrar la última muestra de respeto a su difunto y venerable pastor. Fue enterrado en el cementerio disidente cerca de Moorfields, en la tumba familiar. La siguiente inscripción en latín, redactada por el reverendo Samuel Stennett, doctor en teología, está grabada en su tumba en Bunhill-Fields.
EN HOC COEMETERIO
CONDVNTVR RELIQVIAE
IOANNIS GILL S.T.P.
VIRI VITAE INTEGRI
DISCIPVLI IESV INGENVI
PRAECONIS EVANGELII INSIGNIS
DEFENSORIS FIDEI CHRISTIANAE STRENVI
QVI
INGENIO ERVDITIONE PIETATE ORNATVS
LABORIBVSQVE PERMAGNIS SEMPER INVICTVS
ANNOS SVPRA QVINQVAGINTA
DOMINI MANDATA FACESSERE
ECCLESIAE RES ADIVVARE
HOMINVM SALVTEM ASSEQVI
FERVORE PERPETVO ARDENTE
CONTENDIR
EN CHRISTO PLACIDE OBDORMIVIT
PRIDIE ID. OCTOBRIS A. D. MDCCLXXI.
AETATIS SVAE LXXIV.

National Portrait Gallery
Gill no consideró ningún tema superficialmente, ni a medias. Tan profundamente como la sagacidad humana, iluminada por la gracia, puede penetrar, fue al fondo de todo lo que se ocupaba. Con una solidez de juicio y una agudeza de discernimiento, peculiar de pocos, agotó, por así decirlo, la sustancia de la mayoría de los argumentos que emprendió. Su estilo también se parece a él; es varonil, vigoroso y sencillo. Quizás, ningún hombre, desde los días de Agustín, ha escrito tanto en defensa del sistema de la gracia; y, ciertamente, ningún hombre ha tratado este tema trascendental, en todas sus ramas, más de cerca, con criterio y con éxito. Lo que se dijo de Eduardo el Príncipe Negro, 'que nunca peleó una batalla, que no ganó'; lo que se ha comentado del gran duque de Marlborough, 'que nunca emprendió un asedio, que no llevó a cabo', se acomoda justamente a Gill, quien, en lo que respecta a las doctrinas distintivas del evangelio, nunca asedió un error que no expulsó de sus fortalezas, ni se encontró jamás con un adversario, a quien no desconcertó ni sometió.
Su conocimiento y su labor, si bien superables, fueron superados únicamente por la invariable santidad de su vida y su conversación. Desde su niñez, hasta su ingreso al ministerio y, desde su ingreso al ministerio, hasta el momento de su muerte, ninguno de sus opositores más empedernidos pudo jamás acusarlo de la menor sombra de inmoralidad. Él mismo, no menos que sus escritos, demostró que la 'doctrina de la gracia no conduce al libertinaje'. Los que tuvieron el honor de ser admitidos en el número de sus amigos, pueden ir aún más lejos en su testimonio. Saben que su comportamiento moral fue, desde el principio hasta el final, consistentemente ejemplar. Y, de hecho, una coherencia inquebrantable, tanto en sus ideas de las verdades evangélicas como en su obediencia, como siervo de Dios, fue una de esas cualidades que marcó eminentemente su carácter. Fue, en todos los aspectos, una luz ardiente y brillante. Ardiendo, con amor a Dios, a la verdad y a las almas, resplandeciendo, como 'un ejemplo para los creyentes, en palabra, en fe, en pureza'; modelo de buenas obras y modelo de toda santa conducta y piedad.
Gill ha sido acusado de intolerancia por algunos que no estaban familiarizados con su verdadero carácter y temperamento. La intolerancia puede definirse como 'un apego ciego y furioso a cualquier principio particular, o conjunto de principios, que predispone a desear el mal a aquellas personas que difieren en juicio.' El fanatismo, por lo tanto, es el espíritu de la persecución, sin el poder; y la persecución no es otra cosa que el fanatismo, armado con la fuerza y llevando a cabo su malevolencia. Por lo tanto, estar claramente convencido de ciertas proposiciones como verdaderas y ser firme en adherirse a ellas, debe ser atribuido, no a la intolerancia sino a esa sensibilidad constitucional, tal vez inseparable de la naturaleza humana en su estado actual, y de la que, ciertamente, los mismos apóstoles no estaban exentos.
El siguiente pasaje procede de A Complete Body of Doctrinal Divinity Deduced from Sacred Scripture:
'El objeto del arrepentimiento es el pecado. Por lo tanto, se denomina "arrepentimiento de obras muertas" (Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios,[…]Hebreos 6:1), lo cual son los pecados. De esto, la sangre de Cristo limpia la conciencia del pecador arrepentido y le da paz y perdón (¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?[…]Hebreos 9:14). Y,
(1) Primero, es necesario arrepentirse no solo de los pecados más terribles, sino también de los más pequeños. Existen diferencias en los pecados. Algunos son mayores, otros menores (Jesús respondió: Ninguna autoridad tendrías sobre mí si no te hubiera sido dada de arriba; por eso el que me entregó a ti tiene mayor pecado.[…]Juan 19:11). De ambos hay que arrepentirse. Los pecados contra la primera y la segunda tabla de la Ley: pecados más directamente contra Dios, y pecados contra los hombres. Algunos contra los hombres son más atroces y enormes que otros, al igual que los que son contra Dios, como ser: adorar a los demonios e ídolos de oro y plata, etc., y homicidios, brujerías, fornicaciones y robos... Y no solo eso, sino también de pecados menores hay que arrepentirse, hasta de los pensamientos pecaminosos, porque "el pensamiento del necio es pecado" (El tramar necedad es pecado, y el escarnecedor es abominación a los hombres.[…]Proverbios 24:9)... El pecador tiene que arrepentirse de sus pensamientos y apartarse de ellos, tal como el impío de sus caminos, y volverse al Señor. No solo hay que arrepentirse de pensamientos impuros, soberbios, maliciosos, envidiosos y vengativos, sino aun de los pensamientos que buscan justificación' ante Dios sobre la base de la justicia del hombre, a lo cual puede estar refiriéndose el texto (Abandone el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al SEÑOR, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar.[…]Isaías 55:7).
(2) Segundo, es necesario arrepentirse no solo de los pecados públicos sino también de los privados. Algunos pecados son cometidos de un modo muy público, a la luz de día, y todos los conocen. Otros son más secretos. El verdadero pecador sensible de sus pecados... se arrepiente de ellos con todo su ser, hasta de los pecados desconocidos por todos, excepto Dios y su propia alma. Esto es una prueba de la autenticidad de su arrepentimiento.
(3) Tercero, existen pecados de omisión al igual que de comisión de los cuales hay que arrepentirse. Cuando alguien excluye las cuestiones más importantes de la religión y solo se ocupa de las menores, cuando debió haber hecho lo primero sin haber dejado de hacer lo segundo; y debido a que Dios perdona ambos (22 Pero no me has invocado, Jacob, sino que te has cansado de mí, Israel. 23 No me has traído las ovejas de tus holocaustos, ni me has honrado con tus sacrificios. No te he abrumado exigiendo ofrendas, ni te he cansado exigiendo incienso. 24 No me ha[…]Isaías 43:22-25), de ambos hay que arrepentirse. Sentir su gracia perdonadora impulsará al pecador sensato a hacerlo.
(4) Cuarto, existen pecados que son cometidos en el culto más solemne, serio, religioso y santo del pueblo de Dios, de los cuales hay que arrepentirse. No existe justo que haga lo bueno y que no peque en eso bueno que hace. Hay no solo una imperfección, sino una impureza en la mejor rectitud y justicia de los santos las cuales son sus propias acciones y por lo tanto se las llama "trapo de inmundicia" (Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas; todos nos marchitamos como una hoja, y nuestras iniquidades, como el viento, nos arrastran.[…]Isaías 64:6)...
(5) Quinto, existen pecados del diario vivir de los cuales hay que arrepentirse. Nadie vive sin pecado. Aun el mejor de los hombres lo comete cotidianamente. Todos ofendemos de muchas maneras, y también en todas las cosas. Así como necesitamos orar y sanos guiados a orar diariamente pidiendo el perdón de los pecados, necesitamos arrepentirnos de ellos diariamente... Tiene que ser algo practicado continuamente por los creyentes, debido a que pecan continuamente contra Dios con el pensamiento, las palabras y las acciones.
(6) Sexto, no solo hay que arrepentirse de pecados reales y transgresiones del pensamiento, las palabras y las acciones, sino también del pecado original' que mora en nosotros. Por eso David, cuando cometió pecados terribles y fue llevado a un auténtico sentimiento de sincero arrepentimiento por ellos, no solo los confesó en el salmo de arrepentimiento que escribió en esa ocasión, sino que fue guiado a notar, reconocer y lamentarse de la corrupción original de su naturaleza. De esto se originaban todas sus acciones pecaminosas: "He aquí, en maldad he sido formado" (He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre.[…]Salmos 51:5)... Ahora bien, cuando un pecador sensible confiesa, lamenta y sufre por la corrupción original de su naturaleza y del pecado que mora en él, es una indicación clara de que su arrepentimiento es auténtico y sincero...'