Historia

GILLESPIE, ELIZA MARIA (1824-1887)

Eliza Maria Gillespie (madre Angela), educadora y superiora religiosa americana, nació en Brownsville, Pensilvania, el 21 de febrero de 1824 y murió en Notre Dame, Indiana, el 4 de marzo de 1887.

Eliza Maria Gillespie (madre Angela)
Eliza Maria Gillespie (madre Angela)
Descendía de Neal Gillespie, nacido en Argyleshire, Escocia, y Eleanor Dougherty de County Donegal, Irlanda, ambos católicos, que llegaron a América y se establecieron en Pensilvania hacia 1777. De sus padres, John Purcell Gillespie y Mary Madeleine Miers, recibió mucha de su profunda devoción en religión y caridad. Desde su infancia mostró inusuales talentos, siendo una niña frágil y delicada. Asistió a la escuela en su hogar y luego fue enviada a la escuela de las hermanas dominicas en Somertet, Ohio. Tras la muerte de su padre, su madre, que se había trasladado a Lancaster, Ohio, con otros parientes, se casó con William Phelan, un rico propietario. En 1841, con 17 años, Eliza con su prima Ellen Ewing, futura Mrs. W. T. Sherman, fue enviada a la escuela del convento de la Visitación en Georgtown, D. C. Aquí hizo amistades con mujeres que luego se distinguirían en su país y fuera. Se graduó en 1842 y enseñó durante un tiempo en el seminario episcopal en St. Mary County, Maryland, y luego organizó una escuela católica en Lancaster.

La devoción religiosa, cultural y caritativa fue el ideal dominante en su vida. En 1853 partió para Chicago, determinada a dedicarse sin reservas a esos ideales, para hacerse miembro de las Hermanas de la Misericordia. En el camino se detuvo para ver a su hermano Neal, seminarista en Notre Dame, Indiana, donde Edward Sorin, reconociendo sus cualidades, la persuadió para que se quedara y se uniera a las Hermanas de la Santa Cruz, que habían fundado un convento y una academia a unos kilómetros en Bertrand, Michigan. Tras un noviciado en Francia regresó al año y fue directora de la academia. Durante casi treinta años, tomando el nombre de Madre Mary de St. Angela, fue superiora de las Hermanas de la Santa Cruz en Estados Unidos. Con la cooperación de Sorin, superior eclesiástico, levantó la comunidad de sus humildes principios a la posición de una de las más fuertes organizaciones católicas femeninas en el país. Sabía cómo atraer a las jóvenes inclinadas a la religión y gradualmente amplió las oportunidades de la obra caritativa, educativa y religiosa. Trasladó su academia de Bertrand a una bonita propiedad cerca de La Salle Portage, a un kilómetro de Notre Dame University, poniendo en marcha, en St. Mary Academy, una escuela superior para la educación femenina que no tuvo igual. Contrariamente a la idea y práctica prevaleciente, creía que esa educación debía ser igual que la de los jóvenes, por lo que estimulaba no sólo la pintura y otras artes sino también el ejercicio de la inteligencia y la razón. Halló tiempo para fundar numerosas academias modeladas según St. Mary. Suplió profesoras para las escuelas parroquiales, editó una serie de manuales escolares católicos y cooperó con Sorin en la fundación de Ave Maria, donde escribió y tradujo.

En el aspecto benéfico fundó varios importantes hospitales. Su mayor oportunidad en esta dirección llegó con el estallido de la guerra civil, durante la cual, aunque continuó con la obra educativa y religiosa, estuvo empleada activamente supervisando la obra de la orden en hospitales militares en Paducah, Louisville, Memphis, Cairo, Mound City, Washington y otros lugares, suponiendo esa tarea uno de los servicios más brillantes durante la contienda por parte de Madre Angela y su orden.