Historia
GILLESPIE, ELIZA MARIA (1824-1887)

La devoción religiosa, cultural y caritativa fue el ideal dominante en su vida. En 1853 partió para Chicago, determinada a dedicarse sin reservas a esos ideales, para hacerse miembro de las Hermanas de la Misericordia. En el camino se detuvo para ver a su hermano Neal, seminarista en Notre Dame, Indiana, donde Edward Sorin, reconociendo sus cualidades, la persuadió para que se quedara y se uniera a las Hermanas de la Santa Cruz, que habían fundado un convento y una academia a unos kilómetros en Bertrand, Michigan. Tras un noviciado en Francia regresó al año y fue directora de la academia. Durante casi treinta años, tomando el nombre de Madre Mary de St. Angela, fue superiora de las Hermanas de la Santa Cruz en Estados Unidos. Con la cooperación de Sorin, superior eclesiástico, levantó la comunidad de sus humildes principios a la posición de una de las más fuertes organizaciones católicas femeninas en el país. Sabía cómo atraer a las jóvenes inclinadas a la religión y gradualmente amplió las oportunidades de la obra caritativa, educativa y religiosa. Trasladó su academia de Bertrand a una bonita propiedad cerca de La Salle Portage, a un kilómetro de Notre Dame University, poniendo en marcha, en St. Mary Academy, una escuela superior para la educación femenina que no tuvo igual. Contrariamente a la idea y práctica prevaleciente, creía que esa educación debía ser igual que la de los jóvenes, por lo que estimulaba no sólo la pintura y otras artes sino también el ejercicio de la inteligencia y la razón. Halló tiempo para fundar numerosas academias modeladas según St. Mary. Suplió profesoras para las escuelas parroquiales, editó una serie de manuales escolares católicos y cooperó con Sorin en la fundación de Ave Maria, donde escribió y tradujo.
En el aspecto benéfico fundó varios importantes hospitales. Su mayor oportunidad en esta dirección llegó con el estallido de la guerra civil, durante la cual, aunque continuó con la obra educativa y religiosa, estuvo empleada activamente supervisando la obra de la orden en hospitales militares en Paducah, Louisville, Memphis, Cairo, Mound City, Washington y otros lugares, suponiendo esa tarea uno de los servicios más brillantes durante la contienda por parte de Madre Angela y su orden.