Historia

GODESCALCO (c. 805 - c. 868)

Godescalco nació hacia el año 805 y murió en el monasterio de Hautvilliers, cerca de Reims, hacia el 868. Era hijo de Berno, un conde sajón, siendo enviado a la abadía de Fulda en su temprana juventud, aunque sintió poca inclinación hacia la vida espiritual. Un sínodo en Maguncia en 829 declaró en favor de liberarle de sus votos, pero su abad, Rabán Mauro, rehusó hacerlo, y Godescalco fue enviado al monasterio de Orbais, en la diócesis de Soissons, donde permaneció como monje. Estudió con apasionada energía, especialmente a Agustín, cuya doctrina de la predestinación llevó a sus conclusiones lógicas extremas. Todo, lo malo y también lo bueno, la condenación y la salvación, está preordenado por Dios. Desde 837 a 839 visitó Italia. Dondequiera que iba predicaba su doctrina con fervoroso entusiasmo, ganando un considerable número de seguidores. A su regreso fue ordenado sacerdote, realizando entonces una segunda visita a Italia, desde 845 a 848. Gozó durante dos años de la hospitalidad del conde de Friuli, pero Rabán, ahora arzobispo de Maguncia, avisó al conde de las herejías del sutil monje. Godescalco entonces viajó por Dalmacia, Panonia y Siria predicando, regresando finalmente a Alemania. Llegó a Maguncia mientras la dieta general se estaba celebrando allí en 848, proponiendo su afirmación de la doble predestinación ante un sínodo de obispos alemanes convocado por Rabán, acusando a éste de semipelagianismo. Sus doctrinas fueron condenadas como heréticas, siendo enviado a Hincmaro, arzobispo de Reims y su superior metropolitano, para ser encarcelado y castigado. En la primavera de 849, Hincmaro convocó un sínodo de obispos franceses en Quiercy, siendo condenadas las doctrinas de Godescalco, quemándose sus escritos y encarcelándolo en la mazmorra del monasterio de Hautvilliers, donde permaneció hasta su muerte, contrayendo dolencias y enfermedades en los últimos años de su vida.

La controversia en ninguna manera se terminó con el encarcelamiento de Godescalco. Hombres poderosos como el entendido Ratramno de Corbie, el obispo Prudencio de Troyes, el abad Servato Lupo de Ferrières y el arzobispo Remigio de Lyón se pusieron de su parte y defendieron la doctrina de Agustín. Godescalco halló oportunidad de tomar parte en la controversia, dirigiendo una carta a Amolo, arzobispo de Lyón en 851 y apelando al papa en 866. Hincmaro escribió contra Godescalco Ad reclusos et simplices in Remensi parochia y Rabán Mauro, Amalario de Metz y Juan Escoto Erígena le apoyaron. Un sínodo en Quiercy (853) se decantó a favor de Hincmaro; los sínodos en París (853), Valence (855) y Langres (859) por la enseñanza agustiniana. En Savonnières (859) y Toucy (860) se hicieron inútiles intentos de resolver la cuestión. Al final, ambos lados estaban cansados de la improductiva disputa, teniendo Hincmaro la última palabra en su De prædestinatione Dei et libero arbitrio.

En pureza, conocimiento y dones naturales, Godescalco fue uno de los hombres más destacados de su tiempo, pero el monasterio no era la esfera apropiada para su actividad. En su doctrina partió del concepto de la inmutabilidad de Dios, quien desde la eternidad ha ordenado todos sus decretos en virtud de su presciencia. Cristo no murió por todos sino sólo por los elegidos, consistiendo la verdadera Iglesia de los tales solamente. Godescalco tuvo una voluminosa correspondencia con los más prominentes hombres de su tiempo. De sus escritos existe una carta a Ratramno, varios poemas, dos confesiones de su fe (comp. MPL, cxxi. 346 y sig.) y su Schedula, que escribió en 853 atacando la doctrina de Hincmaro sobre la Trinidad.