Historia
GRACIANO, FLAVIO (359-383)

La política que Graciano siguió con respecto a la Iglesia, y que sería llevada todavía más lejos por Teodosio, fue de consecuencias decisivas. La libertad religiosa había reinado, al menos nominalmente, desde el edicto de Milán (313), pero ninguna de las poderosas facciones eclesiásticas en el imperio estaba satisfecha con ello, mientras que una tolerancia ecuánime a todas las partes habría acarreado incesantes guerras religiosas y amenazado la existencia del imperio. Por otro lado, el paganismo ya había recibido un golpe tal por leyes de largo alcance que no era de esperar una seria y duradera resistencia. Por tanto había llegado el tiempo en el que los gobernantes del Estado, al elevar la confesión de una de las facciones eclesiásticas al rango de religión estatal y suprimir las otras, pudieron crear la única clase de paz obtenible y deseable, si el imperio y la civilización iban a permanecer. De ese modo Graciano estableció la Iglesia estatal mientras que Teodosio comenzó con la supresión sistemática del paganismo. Es imposible decir cuánto fue influenciado Graciano por los obispos cristianos en su obra, pero su afiliación a la fe nicena se debió sin duda grandemente a la influencia personal de Ambrosio. En 376 Graciano prohibió a todos los herejes reunirse con algún propósito religioso, confiscó las propiedades que pertenecían a sus iglesias y transfirió los edificios a los ortodoxos, a quienes favoreció al mismo tiempo por una serie de leyes. En el mismo año (376) publicó un edicto sobre jurisdicción eclesiástica. En 377 hizo exentos a todos los oficiales de la Iglesia, hasta los ostiarii, de servicios municipales e impuestos personales y en 379 incluso hizo que el comercio al por menor que el bajo clero realizaba en Iliria, Italia y Galia quedara libre de impuestos. En el cisma romano se puso de parte de Dámaso, a quien señaló juez de apelación sobre todos los obispos occidentales. Sin embargo, rechazó la demanda del sínodo romano de 378 de liberar a los obispos de las ciudades de la jurisdicción del Estado. En 381 el concilio de Constantinopla pronunció el anatema contra todas las facciones no nicenas.
Tras la ascensión de Teodosio el paganismo fue tratado con la misma severidad que el cristianismo herético. Según su edicto de 381, los apóstatas del cristianismo al paganismo perderían su derecho de hacer testamento, siendo esto sólo el principio de un número de edictos especiales. Graciano no parece haber atacado el paganismo con la misma severidad que Teodosio, pero también, comenzando en 382, publicó un número de edictos para sus provincias bajo la influencia inmediata de Ambrosio. Todos los privilegios sacerdotales y todo el apoyo estatal fueron retirados del paganismo y se confiscaron las pertenencias de los templos paganos. El altar de la Victoria en la sala del Senado fue removido y Graciano declinó aceptar los emblemas del oficio de pontifex maximus. Poco antes de su caída, publicó una ley castigando la apostasía al paganismo y al judaísmo con la pérdida de ciudadanía. De esta manera vino a la existencia la Iglesia estatal, pero ni Graciano ni Teodosio la crearon; no fue un acto de profunda perspicacia política, sino el resultado necesario del desarrollo histórico.