Historia

GREGORIO II (669-731)

Gregorio II fue papa entre los años 715 y 731. Nació en Roma el año 669 y murió en esa ciudad el 11 de febrero de 731.

Gregorio II
Gregorio II
Ya desde su infancia fue destinado al estado eclesiástico. Bajo Sergio I (687-701) era subdiácono, siendo nombrado tesorero y bibliotecario de la iglesia de Roma. Acompañó a Constantino I en su viaje (709-711) a la corte bizantina, dejando huella en las discusiones que allí tuvieron lugar. Su pontificado estuvo marcado por el comienzo del gran conflicto entre la sede romana y los lombardos, que acabó en la caída del reino lombardo. También por su controversia con el emperador iconoclasta León III y su relación con Bonifacio y las nacientes iglesias germánicas del centro y norte de Europa. Sobre el primer punto, Gregorio reconoció desde el principio de su pontificado el peligro que era el reino lombardo para Roma y la Iglesia, pero por algún tiempo pudo mantener relaciones amistosas con la corte de Pavía, logrando de Liutprando en 715 o 716 la restauración de una porción del patrimonio de Pedro, cerca de Génova, y en 728 de la ciudad y distrito de Sutri. El primer estallido se produjo con el edicto iconoclasta de León III, que hizo que toda Italia se levantara contra el dominio bizantino. Incluso Rávena abrió sus puertas a los lombardos. Gregorio se vio obligado a proceder contra el emperador, condenando solemnemente a los iconoclastas en un sínodo celebrado en 729. La costa este, desde Venecia a Osimo, se sacudió el poder bizantino, discutiéndose incluso la elección de un emperador italiano. Sin embargo, Gregorio percibió un peligro mayor en Liutprando que en León. Cuando el eunuco Eutiquio fue enviado como exarca a Rávena hacia el año 730, hizo causa común con los lombardos contra el papa, cuya oposición al emperador se basaba en asuntos puramente eclesiásticos e incluso éstos los manejaba con moderación. En esas circunstancias, Gregorio se vio alentado por la reverencia sumisa de los pueblos occidentales, mayor que la que habían mostrado hacia sus predecesores. El rey Ina de Wessex fundó la schola Saxonum en Roma y estableció el pago del penique de Pedro en su reino. Teodo de Baviera fue a Roma en 716 para consultar al papa sobre la organización eclesiástica en sus dominios y unos años después Gregorio estableció relaciones con Bonifacio, enviándole a Turingia en 719 y consagrándole obispo en 722, para que pudiera ir al norte como organizador eclesiástico en interés de la Santa Sede. Ningún papa desde Gregorio Magno hizo tanto para incrementar el poder papal, para la elevación de la vida espiritual de Roma o para la promoción del monasticismo y ninguno ha seguido con tan fuerte inteligencia la senda marcada por el primero de su nombre.