Gregorio VI (Giovanni Graziano) fue papa entre los años 1045 y 1046.
Escudo de armas de Gregorio VIMientras era arcipreste de San Giovanni a Porta Latina, compró la dignidad papal del papa Benedicto IX, mediante un contrato escrito fechado el 1 de mayo de 1045, por la suma de mil (o dos mil) libras de plata. Es probable que esa simonía no fuera públicamente conocida al principio, pues Pedro Damián felicitó a Gregorio por su elevación. La reputación personal de Gregorio en Roma era buena, lo que también le aseguró el reconocimiento en el exterior. Sin embargo, cuando fue notoria la forma en la que había ascendido al papado, se hizo imposible su continuidad en el cargo. Benedicto tuvo que reafirmar su derecho al papado y Juan, obispo de Sabina, quiso también reinar como Benedicto IX. Para remover el escándalo de los tres papas y terminar con la situación, el emperador Enqriue III se presentó en Italia en el otoño de 1046. Gregorio fue depuesto en un sínodo en Sutri el 20 de diciembre de 1046, o tal vez, por cuestión de formas, fue obligado a presentar su dimisión. Fue enviado como prisionero de Estado a Alemania, probablemente a Colonia, donde parece que murió a principios de 1048.