Historia
GRINDAL, EDMUND (c. 1519-1583)
- Formación académica y primeros cargos eclesiásticos
- Obispo de Londres
- Dificultades en el cargo
- Arzobispo de York
- Arzobispo de Canterbury
- Enfermedad y muerte
- Semblanza
- Obras

Era hijo de William Grindal, un agricultor adinerado que vivió en Hensingham, en la parroquia de St. Bees, Cumberland, distrito que Grindal mismo describe como 'la parte más ignorante en religión y oprimida por propietarios codiciosos que cualquier parte de este reino.' Fue a edad temprana a Cambridge donde ingresó primero en Magdalene College, luego se trasladó a Christ College y después a Pembroke Hall, donde se licenció en 1538, siendo elegido ese mismo año miembro del consejo rector. Obtuvo la maestría en 1541, fue ordenado diácono en 1544 y supervisor de la universidad en 1548-1549, año en que fue nombrado predicador Lady Margaret. En el año de su supervisión fueron nombrados por Eduardo VI los comisionados para realizar una visitación a Cambridge. Al frente de la comisión estaba Nicholas Ridley, obispo de Rochester, que anteriormente había sido rector de Pembroke Hall, debiéndose probablemente a su influencia que Grindal fuera seleccionado el 24 de junio de 1549 para discutir por el lado protestante en una serie de disputaciones en las que los comisionados utilizaron el viejo sistema escolástico como medio para hacer avanzar la causa de la teología reformada. Después Ridley frecuentemente le empleó en disputaciones similares en otros lugares y especialmente en algunas que se llevaron a cabo en las casas de Sir William Cecil y Sir Richard Morysin. Cuando Ridley se convirtió en obispo de Londres, eligió a Grindal como uno de sus capellanes y en agosto de 1541 lo presentó al puesto de chantre en San Pablo. En el siguiente diciembre fue nombrado uno de los capellanes reales, recibiendo en junio de 1552 la licencia para predicar en la provincia de Canterbury y en julio se instaló como prebendario de Westminster. En el siguiente octubre le fueron sometidos los artículos de la religión, al ser uno de los capellanes reales, antes de ser introducidos en la convocación. Se rumoreaba que iba a ser nombrado obispo, pero la muerte de Eduardo VI impidió su nombramiento y ante el ascenso de María, Grindal estimó sabio abandonar Inglaterra, dejando todas sus promociones. Se estableció en Estrasburgo, donde asistió a las clases de Pietro Martire Vermigli. De allí pasó a Wasselheim, Spira y Frankfort, donde se esforzó por disipar las disputas que habían surgido entre los exiliados ingleses por el uso de la liturgia inglesa. A la muerte de la reina María, Grindal regresó a Inglaterra en enero de 1559.
Fue reconocido inmediatamente como hombre de rango entre los teólogos protestantes, siendo nombrado uno de los comisionados para la revisión de la liturgia y también fue uno de los disputantes en la conferencia celebrada en Westminster con el propósito de silenciar a los teólogos católicos. Cuando el libro de oración revisado entró en vigor en mayo, Grindal fue el predicador seleccionado para explicar lo que se había hecho. El 19 de julio fue nombrado uno de los comisionados reales para la visitación del clero. Honores y emolumentos se derramaron entonces sobre él. El 20 de julio, el doctor Young, rector de Pembroke Hall, fue expulsado de su cargo porque rechazó hacer el juramento de supremacía. Grindal fue elegido rector en su lugar. La negativa de los obispos de María a someterse al nuevo estado de cosas en la Iglesia fue casi universal. Fueron expulsados y sus vacantes difíciles de ocupar. El 26 de julio, Grindal fue elegido para tomar el lugar de Bonner como obispo de Londres.
Obispo de Londres.
Grindal no aceptó este cargo sin algunos escrúpulos de conciencia, consultando con Pietro Martire Vermigli sobre la legalidad del uso de las vestiduras y recibir diezmos expropiados. Vermigli le aconsejó que no rechazara un obispado por motivos tan tenues, pero Grindal mismo había llegado a la misma conclusión y aceptado su cargo antes de la respuesta de Vermigli. Sin embargo, alivió su conciencia uniéndose a Parker y otros obispos al protestar contra la medida de Isabel para intercambiar diezmos incautados por tierras pertenecientes a sus sedes. La protesta fue inútil y Grindal se sintió justificado para unirse en la lucha prevaleciente por buenos objetivos, mediante la conservación de su rectoría de Pembroke Hall durante tres años, sin haber puesto un pie dentro de sus paredes. El 21 de diciembre fue consagrado en Lambeth y el 23 de diciembre fue entronizado en San Pablo.
Dificultades en el cargo.
Como obispo de Londres, Grindal no cumplió las expectativas del arzobispo Parker, quien lo había elegido para el puesto. Era demasiado débil de propósito y no suficientemente seguro de su propia posición para tener principios claros para reconstruir la rasgada tela de la Iglesia inglesa. La pregunta era, ¿cómo podía un sistema religioso ser mejor mantenido y que, sin ningún incumplimiento formal con el pasado, fuera capaz de contener y dirigir la vida nacional, que había sido tan profundamente afectada por las nuevas ideas tanto en teología como en política? Las simpatías de Grindal estaban con las ideas de Calvino, por lo que no aprobó la retención de tantas formas de la antigua liturgia. No ayudó mucho en el establecimiento del sistema anglicano en su diócesis. Como todos los hombres débiles estaba sujeto al pánico, bajo el que actuó con dureza, al contrario de su auténtica gentileza natural. A veces eran los católicos, otras los puritanos, quienes estuvieron expuestos a su repentina severidad. Como ejemplo se puede mencionar la búsqueda de documentos papales entre los libros de Stow el anticuario, a quien Grindal denunció al consejo como promotor del papismo. Grindal se mantenía ocupado con muchos deberes formales. Era el superintendente de las congregaciones extranjeras en Londres y miembro del tribunal de la alta comisión; era uno de los comisionados que en 1561 revisaron el leccionario y en 1562 fue comisionado para examinar el presunto matrimonio entre el conde de Hertford y Lady Catharine Grey. El 4 de junio de 1561 se quemó la catedral de San Pablo y Grindal tuvo que idear medios para su restauración. Los laicos no fueron generosos y el dinero para la reconstrucción fue mayormente recaudado por un impuesto sobre los beneficios de la diócesis. Grindal quería tomar la iniciativa en la decadente iglesia parroquial de St. Bartholomew, pero se vio impedido por la oposición de Sir Walter Mildmay. Se dice que él mismo contribuyó con 1.200 libras.
En 1562 Grindal tomó parte prominente en los procedimientos de la convocación, que revisó los artículos de la religión y diseñó las normas para la disciplina. El 15 de abril de 1564 recibió el doctorado en teología por Cambridge y el 3 de octubre predicó un sermón fúnebre en San Pablo en honor del emperador Fernando, que fue publicado y traducido por Foxe al latín. Sin embargo, su posición se hizo cada vez más difícil, ya que simpatizaba con el clero puritano, a quien la reina y el arzobispo Parker deseaban llevar a la obediencia al Acta de Uniformidad. La diócesis de Londres era el principal centro del puritanismo y Grindal no era el hombre para hacerle frente. Tal vez se sintió más feliz al tratar con los católicos que se comprometieron a su custodia y vivían en Fulham, entre ellos Feckenham, abad de Westminster, Watson, el obispo destituido de Lincoln, y Marshall, anterior deán de Christchurch. Le resultó difícil justificar su posición ante sus amigos en el extranjero y en 1566-7 participó en una correspondencia con Bullinger sobre el asunto. Fue extremadamente desagradable para Grindal ordenar a su clero que usara la sobrepelliz, pero Isabel le ordenó hacerlo, aunque él obedeció a medias. En 1567 se descubrió una reunión separatista en Plummer's Hall y quince fueron llevados ante Grindal, quien débilmente se esforzó por ganarlos a la obediencia al admitir su simpatía con sus escrúpulos y urgiéndolos a seguir su ejemplo de conformidad. Intervino para librarlos de sanciones penales.
Arzobispo de York.
Parece que el arzobispo Parker estaba molesto por el insuficiente apoyo que recibió de Grindal, que estaba cansado de su posición. Por lo tanto, Parker recomendó para él la sede vacante de York, diciendo que 'no era lo suficientemente resuelto y severo para el gobierno de Londres.' Grindal, como hombre del norte, es probable que fuera aceptable en York, siendo elegido para esa sede el 11 de abril de 1570. Fue allí para emprender la tarea más agradable de erradicar las supersticiones católicas, como escribió a Cecil en agosto. Visitó cuidadosamente su nueva diócesis, creó una comisión para eliminar los crucifijos y en mayo de 1571 comenzó una visitación metropolitana a su provincia, por lo que emitió mandatos propios, negándose a seguir los artículos que se habían redactado para la provincia del sur. En su mayoría tienden a reducir el ritual ya existente y a abolir viejas costumbres. De hecho, su tarea en York era hacer cumplir la uniformidad contra la facción católica, lo cual Grindal hizo con buena voluntad y considerable tacto.

Hubiera sido bueno para Grindal si se hubiera quedado en York; pero después de la muerte de Parker en agosto de 1575, Cecil instó a la reina a la elección de Grindal como su sucesor en Canterbury. Era un tiempo cuando la política de Isabel requería una inclinación hacia el puritanismo, inclinación que Cecil mismo genuinamente poseía. Entonces Grindal fue elegido arzobispo de Canterbury el 10 de enero de 1575, presidiendo la convocación en marzo siguiente. Sin duda, Cecil esperaba que su actitud más conciliadora hacia los puritanos que la de Parker, podría conducir a un apaciguamiento religioso, por lo que instó a Grindal a hacer del ejercicio del poder metropolitano algo más popular de lo que había sido con su predecesor. Los tribunales del arzobispo habían quedado sin reformar y después de la abolición de la jurisdicción papal se habían hecho arreglos muy imperfectos para el desempeño de muchos deberes, que hasta entonces fueron llevados a cabo por el tribunal católico. El tribunal de facultades para la expedición de dispensaciones fue especialmente gravoso y Grindal emprendió su reforma. Comenzó una visitación de su provincia y publicó artículos y mandatos. Sin embargo, no pudo lograr tanto como arzobispo. Apenas había sido nombrado cuando las relaciones exteriores de Isabel cambiaron, comenzando a acercarse la reina a los poderes católicos en el continente. Grindal era un hombre demasiado sincero para cambiar con ella, por lo que Isabel descubrió que aunque había elegido un hombre débil no había conseguido un hombre sometido. Los cortesanos estaban igualmente decepcionados, cuando comprobaron que la conciencia de Grindal le impedía otorgar todas sus peticiones. El rumor de que Leicester puso a Isabel contra Grindal porque no otorgó una dispensa por bigamia al médico italiano de Leicester, Julio, fue una forma exagerada de expresar lo que era indudablemente cierto en general. Por varias razones se desprendía que nada más ocupar Grindal su lugar, la reina y su favorito ya querían deshacerse de él. Lo que provocó la ruptura fue la continuidad de las 'prophesyings', o reuniones clericales para la exposición y discusión de las Escrituras. A estas reuniones asistía principalmente la facción puritana entre el clero, que era la más celosa. Por esta razón, Parker las había mirado con cierta sospecha e Isabel, a quien le disgustaba todo celo, objetó por motivos políticos. Para Grindal parecía natural que el clero debía reunirse para discutir las Escrituras; pero para aplacar objeciones, emitió órdenes para que tales reuniones fueran autorizadas por el obispo y presididas por el archidiácono o su adjunto; que solo a personas aprobadas se les permitiera hablar y que toda referencia política o personal fuera rígidamente excluida. Esto no satisfizo a Isabel, quien pensó que todo discurso era peligroso y que estas 'prophesyings' formaban a un conjunto de predicadores que podían pronunciar dudosos sermones, en lugar de la lectura de una homilía. Le ordenó a Grindal no solo reprimir las 'prophesyings' sino desalentar la predicación. Esto fue más de lo que Grindal podía soportar y en una digna carta a la reina, fechada el 20 de diciembre de 1570, le recordó las relaciones entre el poder espiritual y el temporal, afirmado en términos moderados los derechos de los obispos y desaprobando la intervención de la reina. Isabel respondió el 7 de mayo de 1577 mediante cartas a todos los obispos ordenándoles eliminar las 'prophesyings' dentro de sus diócesis. En junio Grindal fue suspendido de sus funciones durante seis meses, por incumplimiento de las órdenes de la reina, una interferencia inaudita hacia un arzobispo. Pero aunque había mucha simpatía personal hacia Grindal, ni él ni ninguno de sus amigos iban a perturbar la paz de Inglaterra. Su vicario general desempeñó sus deberes judiciales por él y se inclinó ante la tormenta. En noviembre, Cecil le envió amablemente un mensaje que le aconsejaba hacer las paces con la reina; pero aunque Grindal devolvió una respuesta sumisa, se mantuvo firme en el punto en cuestión. Su suspensión, por tanto, continuó, barajándose su destitución. Pero se consideró que sería imprudente que la reina diera ese paso, por lo que a Grindal se le permitió mantener el título de arzobispo y desempeñar sus funciones espirituales. En 1580 consagró a los obispos de Winchester y Coventry y prosiguió la visitación de su diócesis. Cuando la convocación se reunió en 1581 presentó una petición para la restitución de Grindal, e incluso hubo algunos que propusieron que no debía emprenderse ningún asunto hasta que la suspensión fuera removida. La reina era obstinada y la convocación no mostró mucho celo para tratar con un asunto que Grindal les había sometido, como era la reforma de la disciplina eclesiástica.
Enfermedad y muerte.
Grindal estaba aquejado por el avance de una catarata en sus ojos, que lo dejó casi ciego e Isabel sugirió que debía dimitir. Grindal pensó que su problema no era lo suficientemente malo para dimitir; fue convencido por sus amigos de que hiciera una especie de sumisión, en la que dijera que actuó 'por razones de escrúpulos de conciencia' y que estaba persuadido de que la reina solo procuraba la tranquilidad de su pueblo; por tanto, lamentó haberla ofendido, no teniendo intención de desobedecerla. Después de esto, parece haber sido totalmente restaurado en su cargo a fines de 1582; pero su ceguera aumentó y su estado general de salud se debilitó. Era obvio que debía renunciar, haciéndose arreglos para este propósito; pero antes de que concluyeran el arzobispo murió en su casa. Fue enterrado, de acuerdo con su propia petición, en la iglesia parroquial de Croydon, donde se le erigió una tumba en el lado sur del altar. Su efigie se colocó sobre un sarcófago dentro de un hueco arqueado adornado con columnas corintias y las armas de las diversas sedes sobre las que presidió. Hay un epitafio histórico largo, que Strype imprime con su testamento, de 8 de mayo de 1583. Dejó donativos a la reina, Lord Burghley, Walsingham, Whitgift y otros, una placa a Pembroke Hall, Cambridge, y Queen College, Oxford, y la iglesia parroquial de St. Bees, y legados para los pobres de Canterbury, Lambeth, Croydon y St. Bees. Previamente, en abril de 1583, dotó a una escuela en St. Bees y fue un benefactor de Pembroke Hall y Christ College, Cambridge, y Queen College, Oxford.
Semblanza.
Grindal decepcionó las expectativas que se habían formado sobre él. Sensible, juicioso, entendido, con mucho encanto personal, parecía probable que tomara parte destacada en la configuración del futuro de la Iglesia bajo Isabel; pero aunque fue puesto en posiciones de importancia dejó poca huella y su mandato fue desastroso para la dignidad del oficio arzobispal. Fue admirado por aquellos que conocieron sus virtudes privadas y Spenser en Shepherd's Calendar de mayo y julio habla cálidamente de su sabiduría y bondad, bajo el disfraz transparente 'del pastor Algrind.' Fue amigo de Whitgift y Nowell, cuyo libro en respuesta a Dolman revisó antes de su publicación. Le gustaba la música y fue un patrono de los principales músicos de su tiempo. También era aficionado a la jardinería y envió uvas de Fulham como regalo a la reina.
Obras.
Sus escritos consisten enteramente de ocasionales piezas, servicios especiales, mandamientos episcopales y exámenes de personas acusadas, y cartas. Publicó en vida A Profitable and Necessarye Doctrine with Certayne Homelyes adjoyned therunto, Londres (por Jhon Cawoode), 1555, y el sermón sobre el emperador Fernando (1564). Su único tratado de importancia es A Fruitful Dialogue betwen Custom and Verity declaring these wrords of Christ, This is my body, que Grindal dio a Foxe y apareció primero anónimamente en Acts and Monuments. La mayoría de sus escritos se recopilan en The Remains of Archbishop Grindal, edición de W. Nicholson (Parker Society); Cooper, Athenae Cantabrigienses, había añadido algunos más de Petyt MSS. y el registro oficial.
Sus ideas sobre los sermones libremente pronunciados y las homilías leídas están recogidas en el siguiente pasaje dirigido a la reina Isabel, quien intentaba reprimir la libertad de palabra en el púlpito:
'Ahora, cuando se cree que puede bastar la lectura de homilías piadosas autorizadas por el poder público, sigo pensando lo mismo que la última vez que estuve al servicio de Vuestra Majestad. La lectura de homilías tiene su comodidad, pero en nada puede compararse con la función que cumple la predicación. Al predicador piadoso se lo denomina en el evangelio fidlelis servus et prudens qui novit famulitio Domini cibum demensum dare in tempore; que puede aplicar su palabra de acuerdo a la variedad de los tiempos, los lugares y los oyentes, cosa que no puede hacerse con las homilías; exhortaciones, reprensiones y persuasiones para mover los corazones, pueden hacerse con más afecto en los sermones que en las homilías. Además, las homilías fueron proyectadas por obispos piadosos, en días de vuestro hermano, únicamente para suplir una necesidad, porque los pastores escaseaban, y según la reglamentación, no deben ser preferidas a los sermones, sino que han de cederles el lugar siempre que éstos puedan obtenerse; y nunca se creyó que en sí mismas contuvieran instrucción suficiente para la Iglesia en Inglaterra. Si cada rebaño pudiera tener un pastor predicador, lo que es más de desear que de esperar, entonces la lectura de homilías sería enteramente innecesaria.'