Historia
GROOTE, GEERT (1340-1384)

Fue educado en la escuela catedralicia de su ciudad natal, tras lo cual estudió teología, filosofía, medicina, derecho canónico, astronomía, magia y hebreo en la universidad de París. Luego marchó a Colonia y a Praga (1360), visitando la corte papal de Urbano V en Aviñón en 1366. Dos canonjías y su fortuna personal le permitieron llevar una vida alegre y lujosa, hasta que la seria enfermedad en 1374 de su amigo Enrique de Kalkar le hizo convertirse. Groote renunció a sus ingresos, reteniendo sólo lo que era necesario para vivir modestamente; con gastado atuendo ejerció como predicador del arrepentimiento, conservando sus libros y pasando mucho tiempo en estudio y oración, asociándose con amigos de sentimientos similares, como Jan Coele, Enrique de Kalkar y Jan van Ruysbroeck, a quien había visitado ya en 1377. Durante un tiempo se retiró al monasterio de Mönnikhuizen, pero tras tres años apareció públicamente como predicador del arrepentimiento. No quiso ser ordenado, deseando únicamente trabajar como misionero predicador con permiso episcopal. Antes de comenzar su obra dio la última parte de sus posesiones para una casa para vírgenes y viudas, sin profesión monástica.
Su predicación.
Groote iba de lugar en lugar, predicando en la lengua vernácula en Deventer, Zwolle, Kampen, Amersfoort, Ámsterdam, Haarlem, Gouda, Leiden, Delft y Zutphen. Las iglesias eran demasiado pequeñas para albergar a sus oyentes, en los cuales sembraba la vital cuestión de la salvación del alma. Denunciaba las iniquidades del clero y los laicos, predicando contra la avaricia, simonía y falta de castidad, mientras que sus más fieras invectivas iban dirigidas contra los focaristæ (sacerdotes viviendo en concubinato) y contra los herejes (los Hermanos del Libre Espíritu). Su influencia sobre los laicos y clérigos fue duradera y profunda, contándose entre sus seguidores a Florentius Radewyns, Johannes Voss, Johannes à Kempis (hermano de Thomas), Heinrich Wilde, Berthold ten Have, Johannes Waater y los sacerdotes Johannes Scutken, Johannes Klingerbiel y Werner Keyenkamp, así como Hendrik van Wilsen, burgomaestre de Kampen y el médico Everhard de Almelo o Eza. La vida de Groote y sus palabras impactaban profundamente en su audiencia. Su obispo le invitó a predicar, una vez ante el sínodo general, y le exhortó a que denunciara el concubinato (1383). El clero secular, sin embargo, le atacaba por su denuncia del lujo, simonía y usura, mientras que los monjes hacían lo mismo por sus diatribas contra su ociosidad y supuesta pobreza. Los magistrados y laicos se pusieron en su contra también, acusándolo de herejía, por lo que el obispo prohibió predicar a los que no habían sido ordenados, lo que le incluía a él. Para rechazar la acusación de herejía escribió su Publica protestatio, mientras que para compensar la prohibición de predicar apeló infructuosamente al derecho canónico. Su influencia no disminuyó por estos ataques, mostrándose de forma evidente en la escuela, con la que él quería educar y preparar mejor al clero, creciendo su prestigio en Deventer y Zwolle, donde se habían fundado las casas de los Hermanos de la Vida Común y la congregación de Windesheim.

Sus sermones.
La actividad de Groote fue esencialmente práctica y pastoral. Entre sus sermones merecen especial atención los siguientes: De focaristis impreso en Archiev voor kerkelijke geschiedenis, i., Leiden, 1829, páginas 365-379); Sermo in festo palmarum de paupertate (edición de W. Moll, en Studien en bijdragen op t' gebied der historische theologie, ii, Ámsterdam, 1872, páginas 432-469); un sermón informal (edición J. Van Vloten, en su Versameling van nederland prozastukken, Leiden, 1851, y de nuevo en Nieuw archief voor kerkelijke geschiedenis insonderheid van Nederland ii, Leiden, 1854, página 299 y sig.); De vijf poente, die Meester G. de Groot in den volke t' Utrecht predicte, descubierto en un manuscrito en Viena del año 1393 por F. Hellwald (de. W. Moll en Studien en bijdragen, i., Ámsterdam, 1870, páginas 404-411); Sermo de sepiem verbis Domini pendentis in cruce; Sermo de nativitate Christi, mencionado por J. Foppens; Publica protestatio de veridica evangelii prædicatione, escrito antes de que le fuera prohibido predicar (edición J. Clarisse de un manuscrito de Utrcht en Archief voor kerkelijke geschiedenis i., Leiden, 1829, p. 359); Conclusa et proposita, non vota in nomine Domini a Mag. Gerardo edita, en la Vita de Thomas à Kempis, comprendiendo normas de vida y exhortaciones, a veces de poca relevancia; Consilium cuidam juveni datum, cui collata fuit ecclesia qædam, curata ad instantiam sororis suæ (edición J. Clarisse, en Archief, iii., Leiden, 1831, suplemento 3, página 13 y sig.); Tractatus de matrimonio (edición J. Clariasse, en Archief, viii, 1836, página 129 y sig.), una eulogía del celibato y De locatione ecclesiarum .

La personalidad de Groote se refleja en sus cartas. Doce las publicó Jan Busch en su Chronicon Windeshemense (edición K. Grube, Halle, 1886; edición,con otras cartas de Groote, J. Clarisse, en Archief, iii, Leiden, 1831, suplemento 2, página 5 y sig.; edición J. Acqnoy, Gerardi Magni epistolæ XIV,, Ámsterdam, 1857); ocho fueron editadas por P. de Ram en Comptu rendu des séances de la Commission... belgique (Bruselas, 1860), página 66 y sig.; siete por Nolte en TQ, 1870; una en alemán dirigida a una monja, por W. Moll en Studien en bijdragen, iii, Ámsterdam, 1876, página 434 y sig.; y dieciséis por W. Preger en AM A, iii, clase xxi, parte 1 (Munich, 1894). Muchas de sus cartas fueron copiadas como tratados independientes, por ejemplo De matrimonio y De instiutione noviciorum (de. L. Schulze, en ZKG, xL 677).
Groote también tradujo tres obras de su amigo Ruysbroeck del holandés al latín: Ornatus spiritualium nuptiarum; De septem gradibus amoris y De duodecim virtutibus, traduciendo del latín al alemán para las casas hermanas breves tratados (edición de W. Moll, Geert Groote's dietsche vertalingen, Ámsterdam, 1880).
Su teología.
El punto de partida teológico de Groote es tomista. Aceptando las enseñanzas teológicas de su tiempo, rechazó los conceptos místicos de Ruysbroeck, aunque compartió la doctrina ascética de renuncia al mundo, si bien la nueva devoción establecida y defendida por él debía promoverse y esparcirse por el mundo. Todos sus esfuerzos se dirigían a llevar almas a Dios, pudiendo ser llamado un reformador antes de la Reforma solo en un sentido relativo. Quiso llevar a cabo sus principios en la comunidad de hermanos y hermanas mediante la vida en común de clérigos y laicos, mediante el trabajo (especialmente copiando) y por el rechazo de los votos monásticos y la mendicidad. Nunca se opuso a la Iglesia, sino que combatió los abusos del clero y el laicado, defendiendo firmemente la lectura de la Escritura en los monasterios y escuelas e impulsando la traducción de la Biblia a la lengua vernácula para beneficio de todos.