GUISA, ENRIQUE DE LORENA, TERCER DUQUE DE (1550-1588)
Enrique de Lorena, tercer duque de Guisa, apodado el Acuchillado, nació el 31 de diciembre de 1550 y murió en Blois, Francia, el 23 de diciembre de 1588.
Enrique de Lorena, tercer duque de GuisaTenía trece años cuando murió su padre, Francisco, segundo duque de Guisa, creciendo con un apasionado deseo de vengar su muerte, de la que hizo responsable al almirante hugonoteGaspard de Coligny. En 1566 fue a Viena esperando ganar experiencia militar luchando contra los turcos, pero la guerra terminó antes de que pudiera entrar en acción. Regresó a Francia para tomar parte en las guerras de religión, realizando acciones que fueron tan atrevidas como inútiles. No obstante, se granjeó el amor del pueblo de París. En 1572 Catalina de Médicis se volvió a los Guisa para deshacerse de Coligny, quien tenía una influencia sobre el rey que ella detestaba. Tras fracasar una intentona de matar al almirante, Enrique asistió a una reunión secreta (23 de agosto) en la que se planeó la Matanza de San Bartolomé, supervisando él personalmente la muerte de Coligny, aunque no tomó parte en la matanza e incluso protegió a unos cien hugonotes en su casa. Al año siguiente no tenía rival a la cabeza de la facción católica; Catalina dependía de él para defenderse de las intrigas de su hijo Francisco, duque de Alençon y posterior duque de Anjou, y Enrique de Navarra.
Al ascenso de Enrique III (mayo de 1574), el duque de Guisa ocupó una posición única en la corte y en el corazón del pueblo de París. En octubre de 1575 tranquilizó los ánimos de los parisienses al derrotar a un ejército alemán en Dormans, recibiendo una herida por la que fue conocido con el apodo de su padre, el Acuchillado. Temiendo su creciente popularidad, Enrique III hizo la paz con los hugonotes (mayo de 1576). Enrique, airado por lo que consideraba una traición, formó la Santa Liga de nobles en defensa del catolicismo; Enrique III respondió poniéndose a la cabeza del movimiento. Sus relaciones se deterioraron más tras la Paz de Poitiers (septiembre de 1577). Mientras el rey cayó bajo el hechizo de nuevos favoritos, el duque de Guisa fortaleció los lazos que existían entre su familia y la corona española y desde 1578 en adelante obtuvo una pensión del rey Felipe II de España.
Mapa de los conflictos religiosos en Francia
Asesinato del duque de Guisa, por Paul Delaroche. Museo Condé, Chantilly
En 1584 Enrique de Navarra se convirtió en el presunto heredero a la corona, reavivándose la Liga para excluirlo de la sucesión. Enrique mismo la ambicionaba. En la Guerra de los Tres Enriques de nuevo expulsó a los alemanes de Francia y cuando fue invitado a la capital gobernó sin oposición como una especie de "rey de París". El 12 de mayo de 1588, el Día de las Barricadas, el pueblo se levantó contra Enrique III, pero en lugar de apoderarse del trono, el duque de Guisa calmó a la turba, pudiendo el rey escapar a Chartres. Por el Edicto de Unión (julio) el rey se sometió a las demandas de la Liga y el 4 de agosto Enrique fue nombrado teniente general del reino. Poco después Enrique III maquinó deshacerse de él. El 23 de diciembre cayó en una trampa hábilmente preparada. Ante el mandato del rey, salió del consejo para ir a su antecámara, donde la guardia de corps del monarca estaba apostada; nada más penetrar en la estancia recibió una puñalada y, sin poder sacar la espada, cayó cubierto de heridas casi en el umbral del regio gabinete. Su cuerpo y el de su hermano Luis, cardenal de Guisa, que fue asesinado al día siguiente, fueron quemados y las cenizas arrojadas al Loira.