François Pierre Guillaume Guizot nació en Nîmes el 4 de octubre de 1787 y murió en Val-Richer, antiguo monasterio agustino cerca de Lisieux, el 12 de septiembre de 1874.
François Pierre Guillaume Guizot, por François de la RocheEra descendiente de una familia de pastores hugonotes. Su padre, un abogado de ideas liberales, fue guillotinado durante el Régimen del Terror, siendo llevado por su madre a Ginebra y educado allí bajo su cuidado. En 1806 fue a París para estudiar derecho, pero pronto se dedicó a la literatura, siendo en 1812 profesor de historia en la Sorbona. Perteneció a la escuela de doctrinarios, que buscaban unir el liberalismo y el conservadurismo, reteniendo bajo una monarquía limitada las libertadas conquistadas por la Revolución. Sus clases hallaron una entusiasta recepción, pero por esta misma razón fueron pronto prohibidas. Desde 1830 a 1848 se dedicó a la política y tuvo varios puestos, incluyendo el de ministro de instrucción pública (1832-34) y el de primer ministro (1840-48). Reformó el sistema educativo de Francia de arriba a abajo, introduciendo valiosas mejoras, particularmente en las escuelas primaria y secundaria. Durante la revolución de 1848 la indignación popular contra él fue tan grande que buscó seguridad en Inglaterra. Tras su caída política vivió principalmente retirado, tomando un interés creciente en los asuntos religiosos. En 1852 era presidente del consistorio, luchando a brazo partido con los liberales. Ya fuera en el consistorio, en el gabinete o en la cátedra de profesor, mostró siempre la misma disposición firme. Fue el principal apoyo de la ortodoxia de la Iglesia reformada en Francia, siendo grandemente responsable de la división de dicha Iglesia, que ocurrió en el sínodo de 1872. Creía fuertemente en la necesidad de la autoridad y no tuvo paciencia con la crítica, fuera sobre religión o sobre política. Para él la religión estaba por encima de todo, siendo la sanción de orden y autoridad, de ahí su gran admiración por la Iglesia católica.
François Pierre Guillaume Guizot
Guizot fue un hombre totalmente generoso y de impecable integridad. Aunque ejerció los más altos oficios políticos y como primer ministro tuvo el poder de Francia en sus manos, murió pobre. Se puede añadir que fundó la Société Biblique en 1826 y la Société de I'Histoire du Protestantisme, 1867. Algunas de sus obras más importantes son Histoire générale de la civilization en Europe (París, 1828) e Histoire de la civilisation en France (5 volúmenes, 1829-32); Histoire de la Revolution d'Angleterre (2 volúmenes, 1826-27, ampliada a 6 volúmenes, 1850-56); Vie, correspondance et écrits de Washington (6 volúmenes, 1839-40); Mémoires pour servir à l'histoire de mon temps (8 volúmenes, 1858-67); L'Église et la société chrétienne (1861); Méditations sur l'essence de la religion chrétienne (1864); Les Vies de quartre grands Chrétiens français (volumen i, 1868 y L' Histoire de France... racontes à mes petits-enfants (7 volúmenes, 1870-79). Otras obras suyas que ilustran el rango de su actividad son Memoirs of George Monk, Duke of Albemarle (Londres, 1838); Democracy and its Mission (1848); On the Causes and Success of the English Revolution of 1640-I688 (1850); Essay on the Hist. of the Origin of Representative Government (1852); The Fine Arts, their Nature and Relations (1853); Hist. of England (3 volúmenes, 1877-79). Su Life of Oliver Cromwell (1864) es un extracto de History of the English Revolution.
De su obra Histoire de la Revolution d'Angleterre es el siguiente pasaje sobre la ejecución de Carlos I:
'Se recogió, dijo algunas palabras en voz baja, levantó los ojos al cielo, se arrodilló y puso su cabeza bajo la cuchilla; el verdugo arregló un poco sus cabellos debajo del gorro; el rey pensó que le iba a herir; «Esperad la señal», le dijo. «Ya la espero, señor, con vuestro beneplácito.» Pasado un instante, tendió el rey las manos; el ejecutor descargó el brazo; la cabeza rodó al primer golpe: «¡Ved aquí la cabeza de Carlos I, rey de Gran Bretaña» -dijo-, enseñándola al pueblo. Prolongado y sordo rumor se levantó alrededor de Whitehall; mucha gente se precipitó al pie del cadalso para mojar sus pañuelos con la sangre del rey; dos cuerpos de caballería se adelantaron por dos diferentes direcciones y dispersaron con lentitud a la muchedumbre. El cadalso quedó solitario; se llevaron el cuerpo y lo dejaron encerrado en el ataúd; Cromwell lo quiso ver; lo miró atentamente, y moviendo la cabeza con sus manos como para asegurarse que estaba del todo separada del tronco: «Era un cuerpo bien formado -dijo- y que prometía muy larga vida».'