Gustavo Adolfo, rey de Suecia, hijo de Carlos IX y de Cristina de Holstein-Gottorp, nació en Estocolmo el 9 de diciembre de 1594 y murió en Lützen el 6 de noviembre de 1632.
Gustavo Adolfo
Recibió una educación muy esmerada y sabía doce lenguas. Desde niño se le hizo intervenir en la vida pública, asistiendo a las sesiones parlamentarias desde los nueve años; a los trece negociaba con los diplomáticos extranjeros y a los quince fue encargado de pronunciar un discurso del trono. En 1607 fue nombrado gran duque de Finlandia y a la muerte de su padre (1611) le sucedió en el trono, aun cuando no pudo reinar enseguida a causa de que antes había sido designado heredero el duque Johan primo suyo e hijo del rey Johan, que renunció en favor de Gustavo Adolfo. Proclamado rey el 16 de diciembre de 1611, sancionó el proyecto de Constitución que le fue presentado. Suecia estaba entonces en guerra con tres naciones diferentes: Dinamarca, Rusia y Polonia. Después de una dura campaña, expulsó a los daneses de Gotlandia, firmando luego el tratado de Knaered. Libre por este lado, prosiguió vigorosamente la guerra con Rusia, tomando él mismo parte en dos campañas, concluyéndose, finalmente, entre ambas naciones el Tratado de Stolbova (27 de febrero de 1617), por el que Gustavo Adolfo renunciaba a la corona de zar ofrecida a su hermano Carlos Felipe, pero conservaba, entre los países ocupados por sus tropas, la Carelia rusa hasta el Ladoga. Entonces volvió todas sus fuerzas contra Segismundo, rey de Polonia y primo suyo, que le disputaba la corona de Suecia. En 1617 se apoderó de Pernan, en 1621 de Riga y en 1625 de Dorpat. La victoria de Wallhof, en Curlandia, le hizo dueño de ese territorio y de Livonia, pero la resistencia de Danzig entorpeció sus sucesivas conquistas y hubo de renunciar a la desembocadura del Vístula, concluyendo en 1629 con Polonia un armisticio de seis años. En paz ya con todos sus vecinos se decidió a tomar parte en la Guerra de los Treinta Años, tanto para defender el protestantismo como para aumentar sus posesiones en el Báltico. Después de haber sido autorizado por la dieta y de aumentar hasta 70.000 hombres el ejército, pasó a Pomerania a la cabeza de 13.000 soldados (junio de 1630), tomó Stettin sin resistencia, dispersó el ejército imperial acampado en Gara, entró en Francfort del Oder después de un asalto sangriento e impuso su alianza al elector de Brandeburgo. Atacado por Tilly (julio de 1631) consiguió rechazarle y los príncipes alemanes, que al principio le habían tratado de intruso, le colocaron a la cabeza de la Liga protestante. La brillante victoria de Breitenfeld, cerca de Leipzig (7 de septiembre de 1631) le permitió marchar hacia el Rin e invernar en Maguncia. En la primavera siguiente derrotó por completo en el paso del Lech a Tilly, que murió a consecuencia de las heridas recibidas en aquel combate, siendo reemplazado por Wallenstein.
Gustavo Adolfo de cuerpo presenteÉste cambió el aspecto de la campaña y el valeroso rey encontró la muerte en la sangrienta batalla de Lützen, si bien su ejército guardó las posiciones ocupadas y continuó peleando con brillantez por espacio de 16 años en Alemania. Las victorias que elevaron a Suecia a la categoría de las grandes potencias fueron debidas a su prudente y hábil estrategia y a su táctica, inspirada en la de Mauricio de Orange. En el interior, a pesar de sus continuadas ausencias, llevó a cabo importantes reformas; inició la Constitución, promulgada en 1634; estableció un presupuesto regular; simplificó los trámites burocráticos; separó los poderes civil y militar; mandó redactar el Código de 1614, por el cual mejoró la administración de justicia; dictó sabias leyes para la marina y el comercio; creó los tribunales de apelación de Estocolmo, Abo y Dorpat; reorganizó las escuelas; fundó establecimientos de segunda enseñanza y la universidad de Dorpat e hizo progresar la minería. En cambio, empobreció a la nación con las continuas levas de hombres y pesados impuestos. Pero la gloria de las armas hizo olvidar la miseria y en todo este reinado no hubo disturbios interiores. Al genio militar, Gustavo Adolfo unía los más variados talentos. Era notable orador político, escribió poesías en alemán y en sueco y una Historia de su gobierno y numerosas cartas notables por su estilo y pureza de lenguaje. Se casó con María Leonor de Hohenzollern, hija del elector de Brandeburgo, de la que tuvo tres hijos, entre ellos Cristina, que le sucedió.