Historia
GUYON, JEANNE MARIE BOUVIER DE LA HOTTE (1648-1717)
- Primeros años
- Matrimonio
- Viudedad. Relaciones con Père la Combe
- Regreso a París. Sus ideas condenadas
- Influencia y escritos

Su primera educación la recibió en conventos, mostrando ya desde muchacha una tendencia hacia la vida ascética y el misticismo, marcado por una devoción especial hacia Jesús. Se familiarizó con los escritos de Francisco de Sales y Madame de Chantal, comenzando a practicar instintivamente todos los votos y buenas obras que esta última recomendaba en sus obras.
Matrimonio.
Su gran deseo era unirse a una orden y especialmente a la de la Visitación, fundada por su modelo, pero su madre tenía otros planes para ella. El 28 de enero de 1664, fue casada con un hombre rico, veintidós años mayor que ella, Jacques Guyon, señor de Chesnay, a quien había visto dos o tres veces antes. Fue desdichada en la mundana atmósfera de la casa de su esposo, siendo su única consolación mantener la comunión intacta con Dios; pero al estar insuficientemente familiarizada con las prácticas del misticismo encontró difícil vivir una vida de oración, hasta que oyó de un joven franciscano las decisivas palabras que dirigirían toda su vida: 'Tu problema radica en buscar externamente lo que todo el tiempo está dentro de ti. Acostúmbrate a buscar a Dios en tu propio corazón y lo encontrarás allí.'
Desde ese momento comenzó la práctica metódica de hábitos ascéticos, azotándose hasta que salía sangre, ciñéndose con espinos y con cilicio y rompiendo toda relación con el mundo. No poco después de haber comenzado estas prácticas, conoció en París a la madre abadesa de las monjas benedictinas, Geneviève Granger, quien le recomendó al místico Bertot como director. En el mismo verano, bajo el consejo de la abadesa, pasó por los esponsales místicos con Cristo. Cuatro años más tarde murió Monsieur Guyon. Su esposa le había cuidado devotamente durante su enfermedad, pero ahora sintió que sus cadenas estaba rotas y quedaba libre para, sin reservas, dedicarse a Dios. Al día siguiente renovó sus místicos esponsales y juró no tomar otro marido terrenal, a condición de que su director aprobara el voto perpetuo.
Viudedad. Relaciones con Père la Combe.
En 1680 se fue a París durante un tiempo y entró en correspondencia con Père la Combe, superior de los bernabitas de Thonon. Impulsada por sus palabras y por algunos sucesos notables del tiempo, se creyó llamada por Dios para ir a Ginebra. Buscó ver al obispo de esa diócesis (d'Aranthon), que estaba entonces en París, siendo su intención dedicar su propiedad a la fundación de una comunidad para 'quienes desearan verdaderamente volverse a Dios y servirle sin reservas'. El obispo le habló de una asociación que ya estaba trabajando en su diócesis para la educación de las hijas de los protestantes y otros, a fin de ganarlos a la fe católica, planeando establecer una institución en Gex y ofreciéndole la dirección de la misma. Salió sin decir a nadie nada sobre su intención, llegando a Ginebra el 21 de julio de 1681 y arribando a Gex, donde se le unió Père la Combe, a quien tomó como padre espiritual, al haber muerto Bertot hacía poco. Pero no encontró contentamiento en la casa y poco después abandonó el proyecto, buscando refugio con las ursulinas de Thonon. Allí su vida dio un giro, al ser las visiones y revelaciones continuas, siendo allí donde, a sugerencia de la Combe, comenzó su carrera como autora. Cuando la Combe salió de Thonon para hacerse cargo de una posición en la casa del obispo de Vercelli, ella aceptó la invitación del marqués de Prunai en Turín para estar cerca de él. Quiso quedarse allí permanentemente, pero él sentía que su deber era ir a París, a lo que ella se avino llegando hasta Grenoble, donde comenzó su comentario sobre las Escrituras, que obtuvo la atención general según crecía más y más su fama. Sin embargo, pronto fue denunciada como persona peligrosa que estaba en entendimiento con el Maligno, teniendo que escapar de allí. Primero fue a Marsella y finalmente el Viernes Santo de 1685 se presentó en Vercelli.

Aquí parecía que había hallado un pacífico retiro, pues el obispo planeaba usarla para la fundación de una congregación de mujeres; pero una peligrosa enfermedad la devolvió a París, adonde la Combe consiguió permiso para acompañarla. Apenas había llegado cuando supo que su propio hermano, un sacerdote, y otros estaban trabajando contra la Combe; sospechoso por sus relaciones con Madame Guyon y acusado de ser seguidor de Molinos, fue encarcelado en La Bastilla por orden del arzobispo (octubre de 1687). Pero los ataques no iban solo contra él. Se informó al rey que Madame Guyon era participante del quietismo místico y que celebraba reuniones de tipo prohibido. Por orden real fue arrestada y confinada en un convento de la Visitación (29 de enero de 1688), pero tuvo la fortuna de contar con la simpatía de Madame de Maintenon, que procuró liberarla. Desde 1688 a 1694 vivió parcialmente en París y parcialmente con su hija casada. En St. Cyr entró en contacto con Fénelon, comenzando un intercambio de ideas religiosas con él. Sus amigos le prepararon un encuentro con Bossuet, quien vio sus manuscritos en 1694.
Pero nuevas pruebas estaban en el horizonte. Sus ideas habían hallado hueco en la escuela de Madame de Maintenon en St. Cyr y el confesor de ésta las denunció como peligrosas y heréticas, lo que hizo que sus visitas fueran prohibidas. Pronto se dijo que Bossuet había encontrado varios errores graves en sus escritos, levantándose acusaciones contra su manera de vida. Ella pidió a Madame de Maintenon que se hiciera una investigación, nombrándose una comisión compuesta de Bossuet, de Noailles, obispo de Châlons y Tronson, superior de San Sulpicio, un amigo de Fénelon. El resultado final de sus reuniones, en la última de las cuales Fénelon, ahora arzobispo de Cambrai, asistió, se hizo público el 10 de marzo de 1695. Treinta proposiciones de sus escritos fueron condenadas. El 15 de abril firmó una retractación de esas proposiciones, tras lo cual Bossuet le dio un certificado de ortodoxia. Al regresar a París desde Meaux, donde había pasado algún tiempo se sintió fortalecida por su rehabilitación y comenzó a tener reuniones para promover la vida espiritual. El 28 de diciembre fue arrestada de nuevo y encarcelada, primero en Vicennes y luego en la Bastilla. Permaneció encerrada hasta que el rey y Bossuet obtuvieron una condena (marzo de 1699) del papa por su Maximes des saints, saliendo Bossuet victorioso de este conflicto con Fénelon. Desde entonces tomó un tono conciliador con ella, siendo liberada en 1700 o 1702. Vivió quince años más en retiro en Diziers cerca de Blois, donde su hijo estaba manteniendo una voluminosa correspondencia con admiradores en Francia, Alemania, Holanda e Inglaterra.
Influencia y escritos.
La influencia de Madame Guyon no terminó con su muerte, sino que se esparció por toda Francia y los países vecinos, donde sus seguidores recibieron como verdades del evangelio sus máximas; de que el verdadero cristiano debe luchar por un amor puro, totalmente desinteresado; que debe orar, no para obtener nada de Dios, ni siquiera la salvación, sino como una acto de sumisión y sometimiento sin ninguna voluntad de su parte; que la perfecta oración es poder mental, el descanso en Dios sin palabras y sin voluntad; que quien obtiene este estado está por consiguiente sin pecado. Como esta clase de religión 'interna', sin dependencia de instituciones y sacramentos de la iglesia, fue aceptable a los protestantes, tuvo numerosos seguidores entre los miembros de diferentes cuerpos religiosos en Inglaterra y Alemania. Entre las obras de Madame Guyon son notables las siguientes: Su autobiografía en tres volúmenes (Colonia, 1720); Moyen court et très facile pour l'oraison (Lyón, 1688); Le Cantique des cantiques, interprété selon le sens mystique (Grenoble, 1685) y su versión de la Biblia con notas y reflexiones (Les Torrens spirituels, 30 volúmenes, Colonia, 1713-15).