Historia
HAHN, AUGUST (1792-1863)
August Hahn nació en Grossosterhausen cerca de Querfurt, Sajonia prusiana, el 27 de marzo de 1792 y murió en Breslau el 13 de mayo de 1863. Su padre murió cuando él era niño, quedando bajo el cuidado y enseñanza del pastor de la localidad. En 1807 fue al instituto de Eisleben y en 1810 a la universidad de Leipzig. Mientras estudiaba teología perfeccionó su conocimiento de las lenguas antiguas; Rosenmüller lo guió en el siríaco y el árabe y Keil en lo oriental. En 1813 acabó su preparación teológica, convirtiéndose en tutor privado. En 1817 entró en el recién fundado seminario en Wittenberg, donde los dos Nitzsch, Schleusner y Heubner fueron sus profesores y donde recuperó su antigua fe, perdida temporalmente en Leipzig. En 1819 era docente privado en Königsberg y profesor. Al año siguente fue nombrado predicador y superintendente de una de las iglesias de Königsberg, pero por su salud tuvo que dimitir de esos cargos en 1822. En 1827 aceptó una invitación de Leipzig, donde se vio arrastrado a enconadas batallas teológicas. En su disertación inaugural atacó el racionalismo al declarar que era diametralmente opuesto al cristianismo. Los racionalistas, como Schulthess, Röhr y otros, replicaron, y al año siguiente Hahn publicó Lehrbuch des christlichen Glaubens. Respira el espíritu bíblico y cristiano que animó toda su personalidad. En 1833 Hahn era profesor y miembro del consistorio en Breslau, donde enseñó sobre teología dogmática e histórica, también sobre ética, teología práctica y exégesis del Nuevo Testamento. Hahn quedó envuelto en la fuerza de las ocasionales batallas en el consistorio y la facultad, también en disensiones con los "viejos luteranos" que no se sometían a las demandas de la Unión Evangélica de Prusia. Su actividad en Silesia se hizo más extensa y fructífera tras la ascensión de Federico Guillermo IV. En 1844 fue nombrado superintendente general y la invitación de E. F. Gaupp a la universidad y al consitiorio, de Oehler a la universidad y de Wachler al consitorio mostraron las cambiantes condiciones que experimentó. En sus últimos años dejó sus clases y se dedicó totalmente al oficio eclesiástico. Expresó sus últimas convicciones dogmáticas en la segunda edición de Lehrbuch (1857) donde declaró que los escritos confesionales de la Iglesia son una expresión totalmente justificada de la verdad cristiana. También escribió un tratado sobre los escritos de Efrén Sirio (Leipzig, 1819), varias disertaciones sobre Marción (1820-26), una crestomatía siríaca (1825) y editó una Biblia hebrea (1833) y un Nuevo Testamento griego (1840-61).