Historia

HAMILTON, PATRICK (1503/04-1528)

Patrick Hamilton nació en Stanehouse, Lanark o Kincavel, Linlithgow, hacia 1503-04 y murió en la hoguera en St. Andrews el 29 de febrero de 1528.

Patrick Hamilton
Patrick Hamilton
Su padre, Patrick, era hijo natural de Lord Hamilton, quien fue armado caballero por su valor y recompensado con las tierras altas y la baronía por su soberano, Jacobo VI. Su madre, Catherine Stewart, era hija de Alexander, duque de Albany, segundo hijo de Jacobo II, por lo que Patrick estaba íntimamente relacionado con las familias más importantes del país. Sus primos, John y James Hamilton, fueron elevados, antes de la Reforma, al rango episcopal y varios otros de sus parientes obtuvieron altos puestos. Patrick fue educado cuidadosamente y en 1517 designado para la abadía de Ferne en Rossshire, lo que le permitía sostenerse cómodamente mientras estudiaba fuera. Como muchos de sus colegas aristócratas en ese periodo fue primero a la universidad de París y probablemente al colegio Montaigu, donde John Major, el gran doctor de su país, estaba entonces enseñando con tanto éxito, congregando a su alrededor, como hizo luego en St. Andrews, un grupo de jóvenes admiradores, quienes finalmente superarían a su preceptor y pondrían la influencia de su saber y carácter del lado de la Reforma. Antes de acabar 1520 Hamilton recibió la graduación de máster en humanidades en París y poco después dejó esa universidad por la de Lovaina, a fin de recibir las ventajas del estudio lingüístico que allí se impartía y para disfrutar de la relación personal con Erasmo, el patrón del nuevo saber. En ese momento probablemente era más erasmiano que luterano, aunque más partidario de esa seria escuela que finalmente superaría a su maestro y encontraría su sitio en una nueva Iglesia. Hizo gran progreso en lenguas y filosofía, sintiéndose especialmente atraído por el sistema de Platón. Hacia "los sofistas de Lovaina" no tenía simpatía. Pero había algunos allí, así como en París, cuyos corazones Dios había tocado, por quienes no dejó de sentirse atraído. Incluso pudo conocer al joven monje agustino de Amberes, a quien, poco después de su partida, esos sofistas denunciaron, obligándolo a sellar su testimonio con su sangre. En el curso de 1522 regresó a Escocia, matriculándose en St. Andrews el 9 de junio de 1523, el mismo día que su preceptor Major se incorporó a la universidad y fue admitido como rector del Pædagogium, o, como después sería denominado, St. Mary College. Probablemente allí escuchó las clases sobre los evangelios que Major posteriormente publicaría en París. Pero sus simpatías estaban más con los jóvenes canónigos del priorato agustino que con el viejo escolástico y posiblemente por eso pudo tener un lugar entre los profesores de su colegio de St. Leonards el 3 de octubre de 1524, siendo recibido como miembro de la facultad de artes. Fue competente no sólo en lenguas y filosofía sino también en el arte de la música sagrada, a la que los canónigos y alumnos de su colegio estaban apegados. Compuso "lo que los músicos llaman una misa, arreglada en partes para nueve voces" y ejerció como director del coro cuando cantaba. En 1526 la traducción del Nuevo Testamento de Tyndale fue llevada desde los Países Bajos por los comerciantes escoceses. Una gran porción de copias se dice que llegaron a St. Andrews circulando ampliamente. Hamilton tuvo la oportunidad de recomendar el libro y sus olvidadas verdades a aquellos sobre quienes tenía influencia. Todo esto no escapó al conocimiento del arzobispo Beaton, quien, publicó, o amenazó con publicar, un bando acusándolo de herejía. Hamilton, sometiéndose al consejo de sus amigos y adversarios, huyó al continente. Allí hizo amistad con Tyndale y también con Lambert, amonestándosele a que se quedara en Marburgo. Pero a finales del otoño de 1527 regresó a Escocia, determinado a morir antes que ser infiel a su Maestro, allí donde anteriormente había temblado ante el peligro. No pasaría mucho tiempo antes de que su resolución fuera puesta a prueba. Una vez que hubo trabajado durante corto tiempo en su distrito natal y ganado para la verdad a una joven dama de noble nacimiento, con quien se casó, fue invitado por el arzobispo a una conferencia en enero de 1526 con los jefes de la Iglesia "sobre los puntos que pudieran precisar una reforma." Al principio hubo un espíritu conciliador, pareciendo que se reconocían los males existentes en la Iglesia; hubo algunos que incluso parecían compartir sus sentimientos y durante casi un mes tuvo la libertad de dar a conocer sus ideas. Pero al final se quitaron la máscara.

Ejecución de Patrick Hamilton
Ejecución de Patrick Hamilton
El 28 de febrero fue capturado y al día siguiente llevado a juicio a la catedral. Entre los cargos con los que se le acusó los más importantes fueron "que un hombre no se justifica por las obras sino por la fe; que la fe, esperanza y caridad están tan ligadas entre sí que el que tiene una las tiene todas y a quien le falta una le faltan todas, y que las buenas obras no hacen bueno al hombre, sino que un hombre bueno hace buenas obras." Al ser desafiado por sus acusadores también afirmó que no es lícito adorar imágenes ni orar a los santos y que "es lícito para todos los hombres leer la Palabra de Dios, siendo capaces de entenderla y en particular la última voluntad y testamento de Jesucristo." Esas verdades, que habían sido la fuente de vida y fuerza para muchos, fueron para él la causa de su condenación y muerte, ejecutándose el mismo día la sentencia. Pero a través de los terribles sufrimientos el mártir sostuvo su confianza en Dios y en su Salvador, siendo confirmada la fe de muchos en las verdades que él enseñó por el testimonio de su poderoso poder sobre él. Ciertamente "el hedor de Patrick Hamilton contaminó a todos a quienes envolvió."