Historia
HARMS, CLAUS (1778-1855)

Recibió meramente los rudimentos de una educación en la escuela de su población natal y del pastor de la misma, trabajando en el molino de su padre hasta que tuvo diecinueve años. Luego, al recibir una pequeña propiedad a la muerte de su padre, entró en el instituto de Meldorf, acabando el curso de estudios gracias a su extraordinaria laboriosidad en dos años. En 1799 fue a la universidad de Kiel para estudiar teología. En ese tiempo dicha universidad estaba dominada por el racionalismo, pero Harms, al estudiar los escritos de Kant y leer a Schleiermacher, súbitamente sintió que todo el racionalismo y la ciencia humana no le ayudaban, debiendo buscar la salvación en otra parte; fue el estudio de la Escritura lo que le llevó a la conversión. En 1802 acabó sus estudios teológicos, siendo tutor privado en Probsteierhagen en Holstein.
Pastor y predicador.
En 1806 la congregación de Lunden, en el distrito de Ditmarsh, lo escogió cmo diácono. Se dedicó con gran energía a la predicación, extendiendo su cuidado por sus feligreses a todos sus asuntos espirituales y seculares. Sus sermones eran muy populares, incluso fuera de su parroquia; en ocasiones denunció las deficiencias del gobierno con tanta osadía que fue llamado a dar cuentas. En 1816 fue designado archidiácono de St. Nicolai en Kiel, donde fue igualmente popular. Sin embargo, ya que quedó más y más convencido de que en su época había declinado la fe de la Reforma y, por tanto, la fuente de la salvación, consideró el año 1817, tercer centenario de la Reforma, como el tiempo oportuno para actuar.
Noventa y cinco tesis de Harms.
Por tanto publicó (Kiel, 1817) las Noventa y Cinco Tesis de Lutero con noventa y cinco tesis suyas propias, necesarias en su opinión para el siglo XIX, dirigidas contra varios supuestos abusos en la iglesia luterana, especialmente contra el racionalismo; declaró su disposición a defender y vindicar esas tesis y reconocer sus errores si se demostraba alguno. Su primera tesis iba dirigida contra el prevaleciente pelagianismo, mientras que otras afirmaban: "Hacemos de la razón el papa de nuestro tiempo sobre la fe, de la conciencia sobre la acción, y sobre ésta se ha puesto una triple corona: legislación, alabanza y castigo" (ix); "la conciencia no puede perdonar, ya que el perdón pertenece a Dios" (xi); "si la conciencia cesa de leer y comienza a escribir el resultado será tan diferente como la escritura de los hombres" (xvii); "el perdón de pecados al menos costaba dinero en el siglo XVI, pero en el XIX no cuesta nada, ya que la gente se ayuda a sí misma" (xxi); "según la antigua fe Dios creó al hombre; según la nueva fe el hombre crea a Dios" (xxvii); "la 'religión de la razón' es meramente o bien de razón o bien de religión o de ambas" (xxxii). Las siguientes tesis afirmaban para la religión su esfera independiente: "Que cualquiera que malinterprete las palabras de la Biblia está impedido por nuestros libros simbólicos" (l); "que las palabras de nuestra religión revelada las estimamos sagradas en su lengua original y no las consideramos una indumentaria que puede ser quitada de nuestra religión, sino su cuerpo en unión del cual tiene vida. Pero una traducción en una lengua viva debe ser revisada cada cien años para que permanezca viva" (li, lii). Harms atacó luego la Biblia racionalista de Altona y la laxitud del gobierno eclesiástico. Las últimas veintes tesis iban dirigidas contra la unión.

Su influencia.
La posición de Harms se hizo más y más importante. Sus méritos fueron ampliamente reconocidos y el número de sus oyentes aumentó. En la universidad de Kiel el espíritu del racionalismo comenzó a desaparecer. En 1819 declinó una invitación para ir a San Petersburgo como obispo evangélico y en 1834 otra para la iglesia de la Trinidad en Berlín como sucesor de Schleiermacher. Tras la muerte de Fock en 1835 fue promovido a predicador principakl en St. Nicolai y preboste de Kiel. En 1849 la ceguera le impidió desempeñar sus cargos.
Harms fue sobre todo un poderoso predicador. Grandes números venían a escucharlo, siendo el contenido de sus sermones lo que atraía, a pesar de la falta de ornamento y adorno. La controversia profundizó sus convicciones, que expresó decidida y claramente en sus escritos. Entre éstos deben mencionarse primero sus sermones, de los que publicó dieciséis colecciones entre 1808 y 1858. Redactó varios catecismos y otros libros para la enseñanza religiosa (Das Christentum in einem kleinen Katechismus, 1810; Die Religion der Christen in einem Katechismus aufs neue gelehrt, 1814; etc.). Su Pastoraltheologie (1830), fruto de sus charlas informales sobre teología práctica apareció en una tercera edición en 1878. También escribió himnos, algunos de los cuales pasaron a los himnarios alemanes.