Historia

HARNACK, ADOLF KARL GUSTAV VON (1851-1930)

Adolf Karl Gustav von Harnack, teólogo protestante e historiador eclesiástico alemán, nació en Dorpat, Estonia, el 7 de mayo de 1851 y murió en Berlín el 10 de junio de 1930.

Adolf von Harnack, fotografía de los años veinte
Adolf von Harnack,
fotografía de los años veinte
Su padre, Theodosius Harnack, fue profesor de teología sistemática y práctica, primero en Dorpat y luego durante trece años en Erlangen, Alemania, y luego hasta su muerte otra vez en Dorpat. Su obra principal versó sobre la teología de Lutero. Adolf fue educado en las universidades de Erlangen, Dorpat y Leipzig. Tras obtener un doctorado, con una disertación sobre un texto gnóstico, fue profesor en la universidad de Leipzig en 1874. Dos años más tarde fue promovido a un profesorado en historia de la Iglesia. En 1879 se trasladó a Giessen y en 1886 a Marburgo, siendo designado en 1888 como profesor en la universidad de Berlín. Por sus ideas liberales, especialmente sobre la validez de los credos cristianos históricos, su designación para el puesto en Berlín fue contestada por la Iglesia evangélica de Prusia. Pero dicha oposición fue anulada por el canciller Otto von Bismarck y, por su mediación, por Guillermo II, quien inauguró su mandato como emperador el año en el que Harnack fue nombrado.
Aunque ejercía puestos académicos en teología e historia de la Iglesia, le fue negado ejercer en puestos eclesiásticos. No obstante, tuvo gran influencia en las iglesias protestantes, porque a causa de su enseñanza y sólido saber se ganó la adhesión de sus estudiantes, que después se convertirían en dirigentes eclesiásticos. Sobre la religión cristiana como un 'desarrollo' histórico, Harnack en sus voluminosos escritos redefinió la interpretación que habían enseñado algunos teólogos y eruditos alemanes anteriores, como Johann Salomo Semler, Ferdinand Christian Baur y Albrecht Ritschl. Harnack quiso alcanzar un entendimiento histórico del cristianismo, en el que su esencia original pudiera separarse de las adiciones al dogma. Intentó aislar la esencia, usando un método histórico que rechazaba toda especulación metafísica y en su lugar dependía del estudio crítico cuidadoso de las fuentes originales, del análisis de los factores culturales que modelaron los acontecimientos históricos, de la valoración de las instituciones históricas y su relación con el espíritu que las originó y de la fiel descripción de los hechos. El propósito de Harnack era reemplazar el dogmatismo teológico por el entendimiento histórico.

Su obra más famosa, Lehrbuch der Dogmengeschichte (1886–89; Historia del dogma), es un monumento de la historiografía liberal cristiana. En la misma traza el origen y desarrollo del dogma cristiano, que él entiende como el sistema de doctrina que se había formado hacia el siglo IV d. C. Su tesis era que el dogma cristiano, en su concepción y desarrollo, es una obra del espíritu helenista griego basado en el evangelio de Jesús en el Nuevo Testamento. Según Harnack, el proceso comenzado en la Reforma protestante, la victoria del dogma en favor de una recuperación de la esencia del evangelio, debería completarse, ayudando a ello la aproximación histórico-crítica. Harnack defendió esta postura en su libro más popular, Das Wesen des Christentums (1900; ¿Qué es el cristianismo?), que era la trascripción de una serie de clases que dio en la universidad de Berlín.

Adolf von Harnack
Adolf von Harnack
Sus otras grandes obras son Geschichte der altchristlichen Literatur bis Eusebius (1893–1904; Historia de la antigua literatura cristiana) y Die Mission und Ausbreitung des Christentums in den ersten drei Jahrhunderten (1902; La misión y expansión del cristianismo en los primeros tres siglos). Fue el editor principal de una edición crítica de los autores cristianos griegos de los tres primeros siglos. También publicó numerosas monografías sobre el Nuevo Testamento y sobre las doctrinas e instituciones de la Iglesia antigua. En todas esas obras intentó mostrar que el evangelio de Jesús, que según su idea nada tiene que ver con estatutos y doctrinas eclesiásticas, fue incorporado en las doctrinas de la Iglesia. También expresó su convicción de que si el cristianismo va a retener su poder en el mundo moderno, ha de ser liberado de cualquier conexión con los dogmas sobre Dios y Cristo, con los cuales fue identificado en el mundo helenista. Fue un prominente historiador, a finales del siglo XIX y principios del XX, de la historia de la Iglesia y su impacto teológico fue profundo. Además de su puesto como profesor de historia de la Iglesia en la universidad de Berlín, fue miembro de la Academia Prusiana de Ciencias en Berlín, director de la Biblioteca Estatal Prusiana y tras 1911, presidente de la Sociedad Kaiser Guillermo (actual Sociedad Max Planck para el avance de la ciencia). Harnack se procuró el apoyo del gobierno y la industria para esta fundación y estableció institutos de investigación en las ciencias médicas y naturales. Fue una señal de honor que, siendo un teólogo, se le pidiera que escribiera Historia de la Academia prusiana de la ciencia, en relación con la celebración de su segundo centenario en 1900. Harnack se retiró de su posición en la universidad de Berlín en 1921.