Historia

HÄRTER, FRANZ HEINRICH (1797-1874)

Franz Heinrich Härter nació en Estrasburgo el 1 de agosto de 1797 y murió allí el 5 de agosto de 1874.

Franz Heinrich Härter
Franz Heinrich Härter
Estudió teología en Estrasburgo desde 1816 a 1819, en el tiempo cuando florecía el racionalismo. Luego visitó Francia y Alemania, permaneciendo durante un tiempo en Halle, donde se quedó asombrado por las consecuencias del racionalismo. Tras su regreso a Estrasburgo se sostuvo ejerciendo de tutor hasta que, en 1823, se hizo cargo de la labor pastoral de la vecina Ittenheim. La iglesia estaba en un estado decadente, pero mediante su celo logró llenar los bancos vacíos y con su habilidad para tratar a los necesitados se ganó el corazón de su congregación. En 1829 fue a New Church en Estrasburgo, donde inspiró gran entusiasmo por su oratoria. En este tiempo pasó por una aguda crisis, llegando a creer que su anterior piedad y manera de predicar habían sido insinceras, convirtiéndose en un nuevo hombre. Sus nuevas ideas, proclamadas desde el primer púlpito de la ciudad, causaron sensación, recibiendo el rechazo de las autoridades eclesiásticas pero llenando de gente la iglesia.

La fama de Härter descansa principalmente en sus esfuerzos en favor de las misiones. En 1834 ciertos amigos suyos formaron una asociación para el avance de la vida cristiana, a la que posteriormente se uniría la Sociedad Evangélica de Francia. En 1839 se constituyó de nuevo como una sociedad para el mantenimiento y expansión de la pura doctrina del evangelio, tal como está expresada en los escritos confesionales de la Iglesia protestante, especialmente en la Confesión de Augsburgo. En 1842 Härter llevó a cabo un plan que había acariciado durante tiempo al fundar una institución de diaconisas similar a la de Fliedner en Kaiserswerth. Fue atacado y su obra considerada una vuelta al monasticismo católico, pero él permaneció firme en su propósito y en 1844 se hizo necesaria una casa nueva y más grande, surgiendo pronto ramas institucionales en Mühlhausen, Gebweiler, Neuchâtel, Markirch, Mömpelgard y otros lugares. Ayudó a la misión extranjera en Basilea y su Sociedad Evangélica trabajó de la mano con los reformados, aunque las afiliaciones con los no luteranos provocaron crítica. Se han editado unos sesenta de sus sermones. Presentan en manera sencilla la doctrina bíblica sobre la corrupción del hombre, la omnipotencia de Dios y la paz del alma que ha dado la espalda al mundo. Al mismo tiempo atacan al racionalismo en la forma más severa. Parecen mediocres cuando se leen, pero cuando los pronunció fueron efectivos por el peso de convicción personal y seria penetración del predicador.