Historia
HATCH, EDWIN (1835-1889)

Se primer libro se publicó en Londres en 1881, como resultado de las conferencias Bampton de 1880, The Organization of the Early Christian Churches (traducción alemana por A. Harnack, Giessen, 1883). Hatch acometió el mismo asunto en The Growth of Church Institutions (Londres, 1887; traducción alemana por A. Harnack, Giessen, 1888). El año 1889 vio sus Essays in Biblical Greek, publicado en Oxford, que trata especialmente con la Septuaginta. Las conferencias Hibbert ya mencionadas las publicó A. M. Fairbairn tras la muerte de Hatch con el título The Influence of Greek Ideas and Usages upon the Christian Church (Londres, 1890; traducción alemana por A. Harnack, Friburgo, 1892). Su viuda y hermano publicaron también un volumen de poemas, Towards Fields of Light. Sacred Poems (Londres, 1889); un volumen de sermones, The God of Hope (1890) y Memorials of Edwin Hatch (1890). Realizó una gran porción de trabajo en la Concordance to the Septuagint Hatch-Redpath (Oxford, 1891-97).
Hatch fue un hombre de conocimientos enciclopédicos y de actividad mental ilimitada. Concibió planes suficientes para llenar una docena de vidas. Muchos jóvenes en Oxford pensaron que eso era un obstáculo. Plan tras plan ofrecido por otros los dejaba a un lado porque Hatch decía que estaba haciendo recopilaciones u obra preparatoria para ser publicada, aunque muchos proyectos nunca vieron la luz. Como eclesiástico Hatch fue amplio, aunque sus publicaciones sobre la Iglesia antigua no lograron complacer a la alta jerarquía eclesiástica. De hecho, fueron sus ideas liberales las que le impidieron avanzar más rápidamente en la universidad.
El siguiente himno de Edwin Hatch, traducido al español, lleva el título ¡Santo Espíritu, lléname!
¡Oh, Santo Espíritu de Dios!
Unge mi corazón
Tu luz divina brille en mí
Con todo su esplendor.¡Lléname! ¡Lléname!
Santo Espíritu de Dios
mueve mi ser con tu poder
¡Oh, Santo Espíritu, lléname!¡Oh, Santo Espíritu de Dios!
Toma mi voluntad
Hazme saber el gran poder
De Cristo con claridad.¡Oh, Santo Espíritu de Dios!
Dame tu gran poder
Enciende el fuego de tu amor
muy dentro de mi ser.¡Oh, Santo Espíritu de Dios!
Escucha mi oración
Mi vida entera te la doy
En fiel consagración.