Historia

HATTO DE MAGUNCIA (c. 850-913)

Hatto de Maguncia nació probablemente en Suabia, hacia mediados del siglo IX y murió el 15 de mayo de 913, desconociéndose el lugar de su muerte. Fue educado en Ellwangen o Fulda y en 889 fue elegido abad de Reichenau. Al año siguiente fue abad de Ellwangen y dos años más tarde, mientras retenía ése y otros beneficios, fue consagrado arzobispo de Maguncia por deseo del rey Arnulfo, a quien había rendido importantes servicios. Acompañó a Arnulfo a Italia (894, 896), recibiendo en la segunda ocasión el pallium del papa Formoso y las reliquias de San Jorge para su monasterio de Reichenau. Cuando Arnulfo murió y su joven hijo, Luis el Niño, ascendió al trono en el año 900, el poder de Hatto creció aún más. Junto con Adelbero, obispo de Augsburgo, actuó como regente durante el breve reinado de Luis (900-911), dedicando sus principales energías al bienestar del reino y la preservación de la paz, sufriendo su influencia poca disminución bajo Conrado I, a quien él mismo propuso como sucesor de Luis.

Alrededor del nombre de este prominente estadista y eclesiástico surgió pronto una masa de leyendas, con muchos rumores de hechos y planes oscuros en los que se dice estuvo involucrado. Se dijo que fue el principal ejecutor en el asesinato a traición del conde Adalberto de Badenberg, un rebelde contra el rey, a quien el arzobispo le indujo a someterse bajo promesa de protección. Mientras Hatto estaba acompañando a Conrado por el Rin en 912, sus estados de Turingia y Sajonia fueron atacados por el duque Enrique de Sajonia, dando pie a la tradición de que Hatto, incapaz de vengarse abiertamente, estranguló a Enrique con una cadena de oro. Por otro lado, es presentado en muchas fuentes como irreprochable en asuntos de la Iglesia y el Estado. Convocó el importante sínodo de Tribur (895), edificó la iglesia de San Jorge en Reichenau y embelleció la catedral en Maguncia. Sobre su muerte hubo diversas tradiciones. Según Ekkehard de Saint Gall murió de 'fiebre italiana'; según Thietmar su muerte fue súbita y según Widukindo expiró del disgusto al constatar el fracaso de sus planes contra Enrique de Sajonia. Tradiciones posteriores relatan que murió por un rayo o capturado por el diablo y arrojado al cráter del Etna. La leyenda más popular, sin embargo, lo representa comido por los ratones en su torre en Bingen sobre el Rin, a causa de su crueldad hacia los pobres.