Historia

HAVERGAL, FRANCES RIDLEY (1836-1879)

Frances Ridley Havergal, escritora de himnos inglesa, nació en Astley, Worcestershire, el 14 de diciembre de 1836 y murió cerca de Swansea, Gales, el 3 de junio de 1879.

Frances Ridley Havergal
Frances Ridley Havergal
Era hija del reverendo William Henry Havergal, quien durante muchos años fue rector de St. Nicholas, Worcester, y de su esposa Jane. Desde temprana edad mostró una facultad intelectual excepcional, pero su frágil salud desaconsejó el estudio sistemático. Asistió a una escuela privada en Worcester y en 1852 acompañó a su padre a Alemania, estudiando durante más de un año en la Luisenschule, Düsseldorf, y con la familia de un pastor en Obercassel, logrando ser competente en lenguas modernas y también en hebreo y griego, que aprendió para poder leer la Biblia en el original. Comenzó escribiendo versos a la edad de siete años, encontrando pronto sus poemas sitio en Good Words y otras publicaciones periódicas. En 1865-6 volvió a visitar Alemania, pidiendo la opinión del músico Hiller sobre sus talentos musicales, quien percibió calidad en sus melodías y alabó sus armonías. Su padre murió súbitamente en 1870 y ella preparó para la imprenta una nueva edición de su Psalmody. A la muerte de su madre en 1878 se trasladó a Leamington en el sur de Gales, cerca de Mumbles.

Sus himnos, que ella adaptó a los tiempos, se cantan hasta ahora, siendo el más familiar el profundamente sugerente Take my life and let it be. Empleó su vida en hacer obra espiritual y filantrópica, cantando al amor de Dios y al camino de salvación. Publicó varias colecciones de himnos y poemas, incluyendo The Ministry of Song (Londres, 1870); Under the Surface (1874); Loyal Responses (1878) y Under His Shadow (1879). Sus escritos en prosa incluyen Morning Bells and Little Pillows (1875); My King (1877); Kept for the Master's Use (1879) y Swiss Letters (1881). Sus obras poéticas fueron editadas por su hermana, M. V. G. Havergal (2 volúmenes, 1884). También escribió muchos tratados devocionales y narrativas en prosa, marcados todos por una profunda y práctica piedad. Su poesía religiosa fue muy popular en círculos evangélicos y sus himnos hallaron hueco en todas las colecciones. En su obra poética hay una falta de concentración y una tendencia a la repetición de frases, pero algunos de sus himnos son excelentes y preservarán de forma permanente su nombre. Su autobiografía se publicó en Memorials of Frances Ridley Havergal, by her Sister, M. V. G. Havergal (1880). La influencia de ese libro fue tan destacada como la de sus poemas.

El siguiente es uno de sus himnos, traducido al español y titulado Cual la mar hermosa.

Cual la mar hermosa es la paz de Dios,
Fuerte y gloriosa, es eterna paz.
Grande y perfecta, premio de la cruz;
Fruto del Calvario, obra de Jesús.

Descansando en Cristo,
Siempre paz tendré;
En Jehová confiando,
Nada temeré.

En el gran refugio de la paz de Dios,
Nunca hay molestias, es perfecta la paz.
Nunca negra duda, pena ni pesar,
Vejaciones crueles, pueden acosar.

Toda nuestra vida cuidará Jesús;
Cristo nunca cambia, El es nuestra paz.
Fuertes y seguros, en el Salvador,
Siempre moraremos en su grande amor.

Oh Señor amado, tú nos das quietud;
De ti recibimos celestial salud.
Haznos conocerte, te amaremos más;
Sé tú nuestro dueño, Príncipe de paz.