Claude Adrien Helvétius, filósofo y literato francés, nació en París en enero de 1715 y murió allí el 26 de diciembre de 1771.
Claude Adrien HelvétiusEstudió en el colegio Louis-le-Grand y en 1738 recibió el lucrativo puesto de hacendado general, que, sin embargo, pronto cambió por la posición de chambelán de la reina. Cansado de la vida ociosa y disipada de la corte se casó en 1751, retirándose a una pequeña posesión en Voré, en Perche, donde se dedicó principalmente a los estudios filosóficos. La lectura del Ensayo del entendimiento humano de Locke, le inició en el sensualismo. Su casa se convirtió bien pronto en el centro de reunión de la más selecta intelectualidad de la época, siendo sus amigos D'Alembert, Buffon, Montesquieu, Voltaire, Diderot, Grimm, Galiani y otros. Entregado ya completamente a las letras (1750), cultivó al principio las matemáticas y la poesía, obteniendo poco éxito; su temperamento le llevaba con preferencia al género intermedio, literario-filosófico, de los moralistas y ensayistas. Ejemplo de ello fue su obra De l'Esprit (París, 1758), uno de los libros más representativos de aquel movimiento racionalista francés del siglo XVIII, personificado en la enciclopedia. El buen sentido se resistió a admitir doctrinas tan radicales en moral, siendo la obra mal acogida aun por sus mismos colegas en filosofía, entre ellos Voltaire. El libro fue condenado por el papa, el parlamento y la Sorbona, siendo quemado públicamente en París y viéndose obligado el autor a una retractación. No obstante, la obra fue traducida a la mayoría de las lenguas europeas y leída más que cualquier otro libro del tiempo. Tras ello, visitó Inglaterra en 1764 y al año siguiente fue a Alemania, donde fue recibido con distinción por Federico II. Ya no publicó más en vida, siendo póstuma De l'homme, de ses facultés intellectuelles et de son éducation (2 volúmenes, Londres, 1772).
Es corriente considerar a Helvetius como el moralista de la enciclopedia. Su moral es una verdadera física de las costumbres, que da una nueva forma al antiguo hedonismo; una moral científica, como se diría después, o la ciencia natural más elevada. La doctrina teórica de Condillac (lógica, ideología, gramática, psicología) se fundaba en la hipótesis de la sensación transformada y la filosofía práctica de Helvetius (moral, derecho, legislación, política) se apoyaba en una hipótesis análoga, la del amor propio o del egoísmo transformado. En el fondo de toda acción, aun de la que puede parecer más heroica y altruista, está latente el deseo personal de la dicha. El secreto del legislador ha de ser el de despertar en el individuo un interés favorable al respeto a la ley; de nada sirve el alegato en favor de ideas absolutas o de deberes imprescriptibles. Sostiene la igualdad nativa de todos los hombres, atribuyendo exclusivamente a la educación las diferencias entre los individuos; es una consecuencia natural de la filosofía de la tabula rasa. Entiende que el espíritu religioso debe ser eliminado totalmente y sustituirse por una legislación perfecta, pues considera el poder religioso como el enemigo más temible para el bienestar público y el orden social.