Historia

HERDER, JOHANN GOTTFRIED (1744-1803)

Johann Gottfried Herder nació en Mohrungen, Prusia oriental, el 26 de agosto de 1744 y murió en Weimar el 18 de diciembre de 1803.

Johann Gottfried Herder
Johann Gottfried Herder
Vida.
Estudió teología, filosofía y ciencia antigua en Königsberg, 1762-64, teniendo a Kant como maestro y amigo paternal. Siendo todavía un joven clérigo y profesor en la escuela catedralicia de Riga, forjó su reputación literaria por Fragmente über die neueste deutsche Litteratur (Riga, 1767) y Kritischen Bilder (1769). Desde 1771 a 1776 desempeñó la posición de predicador de la corte y consejero del consistorio en Bückeburg, siendo luego llamado a Weimar como superintendente para hacerse cargo de los asuntos eclesiásticos y escolares. Allí pasó el resto de su vida.

Su grandeza y capacidad.
Herder, el teólogo entre los clásicos y el autor clásico entre los teólogos alemanes, fue igualmente grande en poesía, crítica, historia de la civilización, literatura y arte, filosofía y pedagogía, religión, investigación religiosa y teología. En todas esas disciplinas abrió nuevas sendas, descubriendo nuevas posibilidades e inspirando mentes. Los mejores pensadores de la nación, Lessing, Wieland, Goethe, Lavater y Jacobi lo estimaron grandemente. Prestaba atención a todo lo verdadero, bueno y bello, que siempre y en todas partes, había demostrado el instinto piadoso de la humanidad. Unía la aguda crítica a la genialidad intuitiva y el saber profundo a la productividad inagotable. Con ardiente diligencia recogió los productos de la civilización humana y la revelación de la Biblia, en las mitologías, tradiciones y cantos populares, en los fundadores de religiones y legisladores, poetas y pensadores de todas las naciones y todo lo que encontró ahí y en los filósofos desde Zoroastro a Spinoza, Leibniz, Rousseau y Shaftesbury, lo usó para su filosofía de la humanidad.

Su servicio a la teología y la religión.
Las áridas venas de la teología, también, se llenaron de fresca sangre con Herder. Su sentido de la verdad y el amor por la libertad, su refinado gusto y amplia tolerancia, tuvieron una influencia muy favorable sobre la vida e ideas religiosas. La liturgia, homilética e himnodia le deben a él tanto como el catecismo cristiano, el estudio de la teología y la preparación práctica del clero. Revivió la historia de la Iglesia, liberó a los dogmáticos de las ataduras del escolasticismo; fue un gran promotor de la estimación religiosa práctica y estética de la Biblia así como de su valor histórico y crítico. Descubrió la ley de una reforma progresiva y de manera asombrosa preparó la renovación de la fe cristiana, la liberación del espíritu de la religión de la ley de una forma mortecina. Luchó contra la teología insípida y débil, así como contra la ortodoxia rígida. Para él la Biblia era todo. En las diferentes épocas de su desarrollo siempre fue su defensor, cultivador de los principios verdaderamente protestantes, juez honesto de las facciones en disputa, profeta de la regeneración del cristianismo, portavoz de la humanidad cristiana. No disputa, como un teólogo escolástico, por palabras, formas, fórmulas teológicas, sino por la verdad eterna del evangelio del amor. No tiene temor de reconocer los elementos tradicionales y poéticos en la historia de la Biblia, sino que siempre intenta exponer los ideales más elevados de Dios en su gloria. No es ni un materialista árido ni un metafísico grandilocuente. Quiere ser un teólogo de la Biblia en el espíritu de Lutero, convirtiéndose en el "Juan el Bautista de la teología moderna."

Johann Gottfried Herder
Johann Gottfried Herder
Obras teológicas.
De sus obras teológicas se pueden mencionar las siguientes Die älteste Urkunde des Menschengeschlechts (2 volúmenes, Riga, 1774-76), investigaciones en los dos primeros capítulos de Génesis; dos contribuciones a la teología del Nuevo Testamento tituladas Erläuterungen aus einer neugeöffneten morgenländischen Quelle (el Zend-Avesta; 1775) y Briefe von zwei Brüdern Jesu in unserem Kanon (las epístolas de Santiago y Judas; 1775); también Provinzialblätter an Prediger (1774), una apología contra la teología de la Ilustración. Esas obras las publicó mientras estaba en Bückeburg. En Weimar publicó Lieder der Liebe (el cantar de Salomón, "la poesía amorosa más pura y dulce de todos los tiempos"; 1778); Moran Atha oder daa Buch von der Zukunft des Herrn (Apocalipsis; 1779); Briefe über das Studium der Theologie (1780-81), una especie de enciclopedia teológica, incluyendo una completa serie de ensayos e investigaciones de contenido exegético y dogmático sobre el "Redentor según los tres primeros evangelios"; el "Hijo de Dios según San Juan evangelista, los hechos de Pentecostés y de la resurrección"; sobre el "espíritu del cristianismo"; "religión en comparación con las opiniones dogmáticas y costumbres"; "cristianismo y anti-cristianismo"; Vom Geist der ebräischen Poesie (2 volúmenes, 1782-1783; traducción inglesa, Spirit of Hebrew Poetry, 2 volúmenes, Burlington, 1833), un libro que abre una senda para el estudio de la poesía hebrea. Mucho que es de valor se ha preservado en sus alocuciones y sermones ocasionales. Sus ideas más profundas están reveladas en sus obras filosóficas sobre Dios, "percepción y sentimiento" y en Ideen zur Geschichte der Philosophie der Menschheit (4 volúmenes, 1784-91).

El ideal final y más maduro de Herder fue la regeneración del cristianismo a través de la Biblia, la extensión de la Reforma a los dogmas eclesiásticos corrompidos por las ideas orientales y alejandrinas, la restauración de la religión de Cristo en contraste con la religión dirigida a Cristo, el avivamiento de la teoría eclesiástica según el evangelio de Cristo y la renovación del lenguaje religioso. Nunca se cansa de repetir que la religión tiene su lugar en la mente y el sentimiento, y que el camino del pensamiento, la confianza, la bondad, la calidad y la verdad son su quintaesencia y más profundo significado.