Historia
HERMÓGENES
Hermógenes fue un maestro de tendencia gnóstica de finales del siglo II. Tertuliano escribió dos tratados contra él, Adversus Hermogenem, que todavía existen y De causa animæ, que se ha perdido. Le menciona y cita en varios otros lugares (Adv. Valentinianos xvi; De præscriptione hæreticorum xxx, xxxiii; De monogamia xvi). Según Eusebio (Hist., eccl., IV, xxiv 1), Teófilo de Antioquía escribió contra un maestro hereje de nombre Hermógenes. También lo mencionan Hipólito (Philosophuma VIII, iv. 17), Teodoreto (Hær. fabularum compendium i. 19), Filastrio (Hær., xliv) y Agustín (Hær., xli). Mosheim y Walch intentaron encontrar en esas referencias a dos herejes del mismo nombre, pero eso es improbable. Es mejor suponer con Tillemont y Harnack que Hermógenes pasó la primera parte de su vida en el este, donde Teófilo escribió contra él entre 181 y 191 y que luego emigró a Cartago, donde Tertuliano escribió sus tratados en 206 o 207, según Uhlhorn. No enseñó un sistema gnóstico completo, pero, seguramente en la creencia de que no contradecía la fe de la Iglesia, intentó completarla con ciertas suposiciones tomadas de la filosofía, de ahí que no deba ser reconocido entre los gnósticos propiamente dichos. Afirmó la eternidad de la materia y negó la creación del mundo de la nada. El alma es material y mortal por naturaleza, obteniendo la inmortalidad sólo por la impartición del Espíritu divino, que siembra en ella la sustancia de Dios. Lo que los Padres dicen de sus errores cristológicos es vago; Agustín y Filastrio le reconocen entre los patripasianos.