Historia
HILARIO DE ARLÉS (c. 401 - c. 450)
Según Próspero de Aquitania creía que cada hombre ha pecado en Adán, pudiendo ser salvado solo por la gracia de Dios en la regeneración. La salvación por la sangre de Cristo fue ofrecida por todos sin excepción y todos los que están dispuestos a aceptar la fe y el bautismo pueden salvarse. Dios predestinó para su reino a todos los que previó que serían dignos de su elección tras su gratuito llamamiento, de ahí que todos los hombres sean exhortados a tomar parte en los planes divinos, para que nadie pueda desesperar de obtener vida eterna, ya que esto depende de la consagración voluntaria. A instigación de Próspero de Aquitania, Agustín escribió sus tratados De prædestinatione sanctorum y De dono perseverantiæ, que no convencieron a los teólogos galos. Al igual que mantuvo su independencia de criterio contra una gran autoridad, también intentó vindicar la independencia de su postura. A causa de la importancia política de la ciudad de Arlés en el siglo V, sus obispos tomaron el primer rango en el episcopado galo, habiendo intentado ya el obispo Patroclo extender la primacía de Arlés a todo el sur de la Galia. Hilario renovó sus esfuerzos, pero se le opuso León Magno, que finalmente lo destituyó. De sus escritos la eulogía sobre Honorato (usualmente citada como Vita Honorati) es indudablemente genuina; también una carta poco importante a Euquerio de Lyón. Las siguientes obras son enumeradas en sus biografías: Vita Honorati; Homiliæ in totius anni festivitatibus; Symboli expositio y Epistolæ; Versus fontis ardentis.