Historia

HILARIO DE POITIERS (c. 315 - c. 367)

Hilario de Poitiers nació hacia el año 315 en Poitiers, Galia, y murió en esa localidad hacia el 367.

Primeros años; su comentario a Mateo.
Hilario ha sido denominado el Atanasio de la Iglesia occidental, apareciendo su figura claramente tras el sínodo de Milán (355) y no durante mucho tiempo, pues murió algo más de doce años después. De su vida anterior poco se sabe. Nació en una familia pudiente pagana de Poitiers, siendo educado allí, donde se casó; tras estudiar filosofía fue guiado a la fe cristiana, siendo bautizado y un poco antes del año 355 consagrado obispo de Poitiers. En el tiempo del sínodo de Milán debía tener unos cuarenta años. Él mismo dice que en ese tiempo no conocía el credo de Nicea ni había oído hablar de la batalla entre el homoousion y el homoiousion. En vista de la escasez de evidencias sobre la ortodoxia occidental del periodo anterior al 356, cuando la influencia griega era tan grande, el interés histórico del comentario de Hilario a Mateo es muy grande. Aunque le falta el principio y el final, su autenticidad está más allá de toda duda. Está fechado entre 350 y 353. La cristología de esta obra es la antigua cristología occidental de Novaciano (y Tertuliano), sin la más mínima huella de influencia de Nicea ni de los eslóganes orientales del tiempo. Otro rasgo específicamente occidental es la fuerte influencia paulina: la antítesis ley y evangelio y el énfasis puesto en la justificación por la fe. Es difícil decidir exactamente cuáles fueron las fuentes del saber teológico expuesto en esta antigua obra de Hilario, pero no será suficiente decir que obtuvo su conocimiento de la creencia ortodoxa, tal como estaba expuesto en el homoousion, de la Escritura solamente. Apenas cita autoridades, aunque menciona a Tertuliano y Cipriano como autores de la exposición de la oración del Señor y parece haber leído el De trinitate de Novaciano. Que conocía a Ireneo es posible, por el paralelismo de ciertas líneas de pensamiento, pero hay detalles que señalan en la dirección contraria. Las influencias griegas son improbables por la completa ausencia de cualquier referencia al texto griego de la Biblia. De hecho, es improbable que la educación juvenil de Hilario incluyera 'un buen conocimiento' del griego. Fue su entrada en la controversia arriana lo que le hizo el 'Atanasio de occidente' y su exilio en el oriente lo que le convirtió en un teólogo occidental con influencia griega.

Exilio en el este.
Tras exiliarse Paulino de Tréveris y Eusebio de Vercelli en 353, Lucífero de Cagliari y Dionisio de Milán en 355, la controversia arriana comenzó a afectar a Hilario, que no había estado presente en Arlés ni en Milán. Con otros obispos galos rechazó la comunión con Ursacio y Valente, quienes habían dominado la situación en Milán, y con su compatriota, Saturnino de Arlés. Al mismo tiempo (355 o 356) escribió su primera carta al emperador Constancio. En ella, sin discutir problemas dogmáticos, se queja de la conducta de los arrianos y pide el cese de la persecución y el regreso de los obispos desterrados. Ahora sabía lo que significaba el arrianismo y se pone del lado niceno, porque representaba lo que siempre había creído. La facción arriana sabía que su influencia era importante e hizo todos los esfuerzos posibles para desterrarlo. Lo lograron poco después del sínodo celebrado en 356 en Biterræ, la actual Béziers, donde Hilario intentó sin éxito prevalecer sobre sus adversarios. El lugar de su exilio se mantuvo al principio en secreto; tras un largo viaje llegó a la provincia civil de Asia donde (principalmente en Frigia) permaneció hasta después del sínodo de Seleucia, pasando su tiempo estudiando y escribiendo. El resultado de sus estudios fue su obra más importante, De trinitate, llamada por Jerónimo Contra arrianos y por Rufino, Casiano y otros De fide. Fue escrita antes de entrar en contacto con los homoiousianos y por lo tanto antes del sínodo de Ancira en la primavera de 358. La peculiar tradición cristológica occidental todavía aparece allí. Se reconoce el homoousion y en lugar de la concepción novaciana de la eternidad del Hijo, se usan expresiones para hablar de la generación eterna; en lugar de hablar solo del cuerpo humano de Cristo, como antes, ahora Hilario habla también de un alma creada por el Logos, junto con el cuerpo, en María; y en lugar de usar la frase susceptus homo, mantiene cuidadosamente la identidad del Logos-sujeto en el Logos encarnado.

Actividad en la controversia arriana.
Hilario siguió con atención el excitante curso de los acontecimientos en el este: el sínodo de los obispos de la corte en Sirmio en 357, cuya fórmula incolora (conocida como la Segunda de Sirmio) incluso Osio suscribió; la aparición de homoiousianos en el sínodo de Ancira; la batalla de Basilio de Ancira, Eustacio de Sebaste y Eleusio de Cícico con los obispos de la corte; la recepción de la fórmula consagrada en Sirmio en 358; el recrudecimiento de la tendencia arriana y los planes para un nuevo concilio en Nicomedia. En ese tiempo Hilario tuvo noticias al menos desde la Galia, donde la fe ortodoxa prevalecía; la fórmula de Sirmio había sido rechazada en un sínodo simultáneamente con la de Ancira y Saturnino de Arlés no había mejorado su posición en los tres años en los que intervino. El plan para convocar un nuevo concilio, al que algunos obispos galos fueron invitados, le perturbó, porque sabía que sus amigos en la Galia creían que la ortodoxia estaba sola y tenía temor de que la discordia surgiera entre ellos y los homoiousianos, de lo cual sólo los arrianos podían sacar provecho. Cuando se adoptó el plan de celebrar dos sínodos, uno en Ancira y otro en Rímini, Hilario se dirigió a los obispos galos y a los homoiousianos en su De synodis, un documento que intentaba unir a todos los anti-arrianos, los homoousianos del occidente y los homoiousianos del oriente, en oposición al grave peligro, mediante la explicación de las posiciones mutuas. En cierta manera se adelantó a su tiempo, atacándole occidentales celosos, especialmente Lucífero de Cagliari, por lo que se vio obligado a escribir Apologetica ad reprehensores libri de synodis responsio, del que solo quedan fragmentos. Incluso antes de escribirlo, probablemente, dio pasos prácticos en la misma dirección. Al asistir al sínodo de Seleucia mantuvo amistosas relaciones con los homoiousianos y acompañó a sus diputados a la capital al finalizar las sesiones. Se quedó allí mientras los delegados de Seleucia se encontraban con los de Rímini (entre los que estaba su antagonista Saturnino de Arlés), siendo obligados a aceptar una mínima fórmula homoiana. Estuvo todavía en Constantinopla durante el sínodo de enero y febrero de 360, escribiendo luego su segundo libro Ad Constantium. Tras señalar valientemente los males de la confusión existente, y reprobar fuertemente el homoianismo, pidió permiso para confrontar a Saturnino en la presencia del emperador y debatir la cuestión con él. Inmediatamente tras esto pudo regresar a la Galia, bien sea porque fuera considerado un perturbador de la paz en el este o porque su exilio terminara.

Vida posterior en la Galia.
El talante con el que volvió se evidencia en su indignada carta a los obispos galos bajo el título Contra Constantium. Les exhorta a resistir al 'Anticristo' Constancio hasta la muerte y hace a su política en la Galia, especialmente del introducido homoianismo, responsable de todos los problemas y degradación de la Iglesia. Si Hilario regresó a Poitiers en 360, o más probablemente en 361, es incierto, pero fue él quien derrotó a la herejía en la Galia. Su espíritu aletea en la carta del sínodo de París (361) que excomulgó a Saturnino. Pero no redujo sus esfuerzos a la Galia solo. En Italia apoyó a Eusebio de Vercelli, que había vuelto del exilio, si bien su principal oponente, Auxencio de Milán, los denunció al nuevo emperador, Valentiniano, como perturbadores de la paz y éste les prohibió turbar a la iglesia de Milán, que él creía ortodoxa. Hilario respondió haciendo acusaciones contra Auxencio y tras una querella personal ante los tribunales oficiales, este último, desde el aspecto político, reconoció el homoousion, aunque lo repudió de nuevo, no más tarde que la siguiente primavera, provocando nuevo odio contra Hilario y Eusebio. Hilario, queriendo exponer su duplicidad, tuvo que abandonar Milán y en su libro Contra Auxentium proporcionó un relato completo de los procedimientos a todos los obispos ortodoxos. Esta fecha (365) es la última cierta de su vida.

Varias de sus obras más importantes, tal como están enumeradas por Jerónimo (De vir. ill., c), ya han sido tratadas y de las otras mencionadas por él existe un comentario sobre parte de los Salmos, una porción del Liber mysteriorum y fragmentos del Liber hymnorum y el comentario sobre Job. La obra sobre los Salmos es incluso más extensa que en la especificación de Jerónimo, cubriendo los 1 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, 2 sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de n[…]Salmos 1, 2, 9, 13, 14, 51-69, 111 y 118-150. El Liber mysteriorum se supuso durante mucho tiempo que estaba perdido, pero en 1887 Gamurrini descubrió un manuscrito que, aunque incompleto, lo identificó con este tratado, siendo su tema los misterios de la tipología del Antiguo Testamento. Del comentario de Job, que Jerónimo denomina una traducción libre de Orígenes, Agustín preservó dos fragmentos; su dependencia de Orígenes lo sitúa en el periodo tras el destierro de Hilario. Ha habido mucha discusión sobre la difícil cuestión de la existencia de restos de los que Jerónimo llama Liber adversum Valentem et Ursacium, historiam Ariminensis et Seleuciensis synodi continens. Quince 'fragmentos', preservados en manuscritos, tal vez pertenecen a esta obra, habiendo mucha disensión entre los eruditos sobre su autenticidad.

Mapa de los Padres de la Iglesia - Hilario de Poitiers