Historia

HILARIÓN (291-371)

Hilarión nació en Tabatha el año 291 y murió en Chipre el 371. Recibió su primera instrucción en Alejandría, donde se convirtió al cristianismo. Escuchando a Antonio el Ermitaño vivió dos meses con él, regresando luego y a la edad de quince años comenzó una vida solitaria en una pequeña cabaña en las inmediaciones de Majuma, puerto de Gaza. Al igual que los ermitaños egipcios tejió cestas para ganarse su subsistencia. Al mismo tiempo observó la más estricta disciplina del ayuno. Tuvo frecuentes apariciones de demonios, pero tuvo el don de liberar a endemoniados y sanar a otros enfermos. Llegó a ser especialmente conocido por curar a los hijos de una dama aristócrata, Aristænete, lo que le dio ocasión, en 329, de fundar una colonia de ermitaños. Se supone que mantuvo correspondencia con Antonio y visitó los lugares sagrados en Jerusalén (Jerónimo, Epist., lviii, ad Paulinum). Jerónimo tiene mucho que decir de las conversiones al cristianismo logradas por Hilarión, como cuando se dice que ganó a los sarracenos de Elusa en el desierto de Cades.

Ante las predicciones de tiempos difíciles, las persecuciones bajo Juliano, Hilarión dejó Tierra Santa para nunca volver. En camino a Lychnos llegó a Castrum Theubatum (Thaubastum), donde visitó a Draconcio, exiliado por el emperador Constancio por su ortodoxia. Su peregrinaje le llevó a la ciudad del Nilo llamada Afroditópolis y al monte de san Antonio, desde donde fue al suburbio alejandrino de Bruchium. En la ciudad portuaria de Paraitonion se encontró con su discípulo palestiniense Adriano, quien parece ser que había venido para llevarle de nuevo a Tierra Santa, pero él no quiso ir. Hilarión nunca alcanzó Sicilia, viviendo como ermitaño cerca del promontorio Pachynum. Aquí, de manera maravillosa, fue encontrado por su discípulo Hesiquio. Pero pronto salió para Sicilia porque, como en todas partes, una muchedumbre de discípulos se congregaba a su alrededor, no pudiendo vivir la vida solitaria. Los últimos años de su vida los pasó en Chipre, primero cerca de Pafos y luego en un lugar en el interior, llamado Carbyris por Sozomeno. A esta estancia en Chipre pertenece el periodo de su conversación con Epifanio. Poco antes de morir le entregó a su discípulo favorito, Hesiquio, sus únicas pertenencias: su túnica, hábito y capa. Fue enterrado en las inmediaciones de Pafos, pero Hesiquio robó su cadáver y para tristeza de los chipriotas se lo llevó a Majuma. Hilarión fue el primero que introdujo la vida eremita en Tierra Santa, aunque no fue el único ermitaño palestiniense en la primera mitad del siglo IV. Su actividad, sin embargo, se limitó al sur de Tierra Santa, e incluso allí naturalizó la vida ermitaña en su forma egipcia más antigua, sin acometer la más ligera modificación o desarrollo.