Historia
HITZIG, FERDINAND (1807-1875)

Hitzig fue destacadamente prolífico, pero caprichoso. Al percibir en las inscripciones cuneiformes un lenguaje indo-germánico, procuró explicar ciertas palabras del Antiguo Testamento mediante el sánscrito. Aún más perjudicial para su posición fue la crítica constructiva que profesó, en contraste con la actitud más negativa de De Wette. De ese modo pensó que podía determinar exactamente la condición original de la mayoría de los Salmos desde la época de David hasta el primer siglo a. C. Otro defecto fue su idea superficial de la revelación, que asignó a la fe (Geschichte des Volkes Israel, 2 partes, Leipzig, 1869-1870; comp. volumen i, p. 82), siendo descubierto el Dios verdadero "por medio de un poder más vigoroso de pensamiento." Pero a pesar de esas y otras ideas insostenibles, Hitzig avanzó grandemente la exégesis de los Salmos (Die Psalmen, 2 volúmenes, Heidelberg, 1835-1836; ampliado en un comentario exhaustivo, 2 volúmenes, Leipzig, 1863-65). Aunque derivó muchos de los Salmos de la mazmorra de Jeremías y refirió la mitad de ellos a la era Macabea, no debe ser clasificado entre los críticos radicales, ni siquiera entre sus contemporáneos, porque sostuvo que el Decálogo era de Moisés.
Otras obras de Hiztig sobre el Antiguo Testamento son: Der Prophet Jesaia übersetzt und ausgelegt (Heidelberg, 1833), su mejor obra exegética; los profetas menores (Leipzig, 1838; 4ª edición, 1881), Jeremías (1841; 2ª edición, 1866), Eclesiastés (1847; 2ª edición, 1883), Ezequiel (1847), Daniel (1850) y Cantar de los cantares (1855) en Kurzgefasstes exegetisches Handbuch zum Alten Testament; Die Sprüche Salomos (Zurich, 1858) y Das Buck Hiob (Leipzig, 1874). Su Vorlesungen über biblische Theologie und messianische Weissagungen des Alten Testaments se publicó en Carlsruhe en 1880.