Historia
HODGE, CHARLES (1797-1878)

Se matriculó en el College de New Jersey en 1812 y tras su graduación ingresó en 1816 en el seminario teológico en Princeton, teniendo entre sus compañeros a sus dos amigos John Johns, más tarde obispo de Virginia, y Charles P. Mollvaine, posteriormente obispo de Ohio. En 1822 fue designado por la Asamblea General profesor de literatura bíblica y oriental. Ese mismo año se casó con Sarah Bache, bisnieta de Benjamin Franklin. Poco después, él se iría fuera (1826-28) para proseguir estudios especiales en París, Halle y Berlín, donde asistió a las clases de De Sacy, Tholuck, Hengstenberg y Neander. En 1825 fundó Biblical Repository and Princeton Review y durante cuarenta años fue su editor y principal colaborador en sus páginas. En 1840 fue trasladado a la cátedra de teología didáctica, reteniendo, sin embargo, el departamento de exégesis del Nuevo Testamento, deberes que continuó ejerciendo hasta su muerte. Fue moderador de la Asamblea General en 1846. Cincuenta años de su profesorado se completaron en 1872, celebrándose la ocasión de forma solemne el 23 de abril, congregándose una enorme concurrencia para la ocasión, incluyendo a cuatrocientos antiguos alumnos suyos. Representantes de varios institutos teológicos, de dentro y fuera, le felicitaron, junto a quienes habían sido sus colegas, habiendo cartas que expresaban la más profunda simpatía de hombres distinguidos de todas partes del país y más allá del océano. El Dr. Hodge pudo disfrutar de lo que el presidente Woolsey, en la ocasión mencionada, describió como 'una dulce ancianidad'. Vivió en medio de sus hijos y nietos, juntándose a su alrededor cuando llegó el último momento. 'Querida', le dijo a su amada hija 'no llores. Estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor. Estar con el Señor es verle. Y ver al Señor es ser semejante a él.' De los hijos que le sobrevivieron, tres fueron ministros del evangelio y dos de ellos le sucedieron en la facultad del Seminario Teológico Princeton, el Dr. C. W. Hodge, en el departamento de teología exegética y el Dr. A. A. Hodge en la de dogmática.
Actividades literarias y docentes.
El Dr. Hodge fue un voluminoso escritor y desde el principio hasta el final de su carrera teológica, su pluma nunca descansó. En 1835 publicó Commentary on the Epistle to the Romans, su gran obra exegética y uno de los mejores comentarios a esta epístola que nunca hayan sido escritos. Otras obras siguieron a intervalos de mayor o menor duración: Constitutional History of the Presbyterian Church in the United States (1840); Way of Life (1841); Commentary on Ephesians (1856); sobre First Corinthians (1857); sobre Second Corinthians (1869). Su obra magna es Systematic Theology (1871-1873), de tres volúmenes, consistente de 2.260 páginas. Su último libro What is Darwinism? apareció en 1874. Además hay que recordar que contribuyó con más de ciento treinta artículos a Princeton Review, muchos de los cuales, además de ejercer una poderosa influencia en su momento, han sido luego publicados continuamente y también como Selection of Essays and Reviews from the Princeton Review (1857) y Discussions in Church Polity (edición de W. Durant, 1878), teniendo un lugar de valor permanente en la literatura. De su comentario a la primera carta a los Corintios 1:3 es el siguiente pasaje:
'3. Gracia y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Gracia es favor, y paz sus frutos. La primera abarca todo lo que se encierra en el amor de Dios según es manifestado para con los pecadores; y la segunda el conjunto de los beneficios que emanan de aquel amor. Por consiguiente, todo bien, ya sea providencial o espiritual, temporal o eterno, está incluido en estos términos: justificación, adopción y santificación, con todos los beneficios que les acompañan o que emanan de ellas. Estas bendiciones infinitas suponen una fuente infinita; y puesto que no se buscan menos en Cristo que en Dios Padre, Cristo ha de ser necesariamente una persona divina. Es de observar que Dios es llamado nuestro Padre, y Cristo nuestro Señor. Dios como Dios no sólo nos ha creado, sino también renovado y adoptado. Dios en Cristo nos ha redimido. Es nuestro dueño y soberano, a quien debemos lealtad directa; quien reina en nosotros y gobierna sobre nosotros, defendiéndonos de todos sus enemigos y de los nuestros. Esta es la forma peculiar de la piedad evangélica. Todos los cristianos consideran a Dios como Padre suyo, y a Cristo como Señor. Aman su persona, obedecen su voz, y confían en su protección.'
Carácter e importancia.
Aunque siempre honorable en el debate, no se lograría captar una idea correcta de su carácter sólo por las relaciones polémicas que sus escritos denotan. La controversia no opacó el carácter amigable de su naturaleza. El Dr. Hodge fue un hombre de cálido afecto, impulso generoso y piedad al estilo del apóstol Juan. La devoción a Cristo fue su característica sobresaliente y la piedra de toque por la que él juzgó la experiencia de otros. De ahí que, aunque fuera presbiteriano y calvinista, sus simpatías fueron más allá de los límites de su denominación. Rechazó defender las estrechas ideas de la política eclesiástica que algunos de sus hermanos sostenían. Repudió la posición de los que negaban la validez del bautismo católico. Dio su simpatía a todas las buenas instituciones. Fue conservador por naturaleza y pasó su vida defendiendo la teología reformada, tal cual está expuesta en los símbolos de Westminster. Estaba orgulloso de decir que Princeton nunca creó una nueva idea, queriendo decir con eso que Princeton no era más que el abogado del calvinismo histórico, en oposición al calvinismo modificado y provinciano de su tiempo. La verdad es que el Dr. Hodge debe ser clasificado entre los grandes defensores de la fe, más que entre las grandes mentes constructoras de la Iglesia. No tuvo la ambición de hacer época, marcando una nueva era, pero se ganó una alta fama, como campeón de la fe de su Iglesia durante una larga y activa vida, siendo su verdadero dirigente en tiempo de prueba y durante más de medio siglo el más notorio maestro de su ministerio. La gran sabiduría de su vida se aprecia en su Systematic Theology, que ha sido denominado el mayor sistema de dogmática en lengua inglesa.