Historia

HONORIO I († 638)

Honorio I fue papa entre los años 625 y 638. Nació en Campania y murió el 12 de octubre de 638.

Honorio I, detalle de un mosaico, siglo VII, en el ábside de la iglesia de Santa Inés, Roma
Honorio I, detalle de un mosaico,
siglo VII, en el ábside de la iglesia
de Santa Inés, Roma
Sucedió a Bonifacio V, continuando con la línea de Gregorio Magno, teniendo éxito en ese sentido en relación a los anglo-sajones y los lombardos. Se las arregló para solucionar el cisma que había prevalecido en Istria y Venecia desde la controversia de los Tres Capítulos y para restaurar la soberanía de la Iglesia a Roma. Probablemente fue la ayuda que le ofreció el emperador Heraclio lo que le persuadió para ponerse de su lado, cuando la disputa monotelita estalló, haciendo causa común con los patriarcas de Constantinopla y Alejandría sobre la doctrina de 'una voluntad' en Cristo (comp. su Epist., iv y v, al patriarca Sergio, en MPL, lxxx. 470, 474). En el sexto concilio ecuménico en Constantinopla, 28 de marzo de 681 fue anatematizado junto a los dirigentes de la facción monofisita y con el asentimiento de los legados del papa Agatón I. León II confirmó el anatema en 682 (MPL, xcvi. 399), y caracterizó a Honorio como uno 'que no adorna este sede apostólica con la doctrina de la tradición apostólica, sino que se entregó a subvertir la fe inmaculada mediante la traición profana.' El anatema ganó aceptación en la confesión de fe que cada papa tuvo que pronunciar a su elevación (comp. Liber Diuurnus MPL cv. 52). Sin embargo, la gravedad de este asunto fue paulatinamente decayendo, al menos en Occidente, aunque los analistas y canonistas bizantinos recurren al mismo con bastante frecuencia. Para eliminar el obstáculo implicado para la doctrina de la infalibilidad papal, Baronio declaró que las actas del concilio y los breves papales habían sido falsificados. Otros (Bellarmino, Assemani) concibieron el anatema como un error del concilio o modificaron la sentencia (Garnier, Pagi), desplazando el énfasis de una herejía del papa a una actitud que favorecía la herejía. En el Vaticano I el obispo Hefele se declaró a favor de condenar al papa por herejía, pero en la segunda edición de su Conciliengeschichte afirmó que Honorio simplemente había cometido un error garrafal en su expresión. Es cierto que Honorio, cuando se comprometió con la doctrina monotelita no podía prever el alcance total del asunto, ya que no sobrevivió a su desarrollo. En ese sentido no fue un consciente y deliberado monotelita.