Historia

HONORIO III († 1227)

Honorio III (Cencio Savelli) fue papa entre los años 1216 y 1227, muriendo en Roma el 18 de marzo de este último año.

Honorio III, detalle de un fresco de Giotto en la basílicade San Francisco, Asís, Italia
Honorio III, detalle de un fresco de Giotto en la basílica
de San Francisco, Asís, Italia
Posiblemente era de origen germánico, tomando su nombre de la fortaleza Sabellum, cerca de Albano, siendo educado por la Iglesia y hecho canónigo de Santa María la Mayor. Bajo Clemente III y Celestino III fue tesorero de la Iglesia de Roma. Celestino III le hizo cardenal-diácono antes del 5 de marzo de 1193; Inocencio III le elevó al cargo de cardenal-sacerdote antes del 13 de marzo de 1198 y el 18 de julio de 1216 fue elegido papa en Perugia. Se tomó con especial interés la idea de las cruzadas, luchando para unir a los príncipes de Europa en ese fin. Parecía que proyectos de largo alcance se abrían ante él cuando pudo coronar a Pierre de Courtenay como emperador oriental en abril de 1217, pero el nuevo emperador fue capturado en su viaje hacia el este y murió en confinamiento. Entonces Honorio se decidió por Federico II en busca de ayuda, exhortándole a venir a Roma para ser coronado como acto preliminar de su salida para el este. Pero Federico se echó atrás y Honorio repetidamente retardó la fecha de la expedición. Federico había prometido antes de la muerte de Inocencio que tan pronto como recibiera la corona imperial dejaría la corona de Sicilia para su hijo Enrique, pero a finales de 1216 llamó a Enrique, retirándole más tarde el título de rey de Sicilia, que asumió él mismo. En abril de 1220 fue elegido emperador, escribiendo al papa para solicitar la confirmación. Finalmente apareció en Roma, pareciendo que se había establecido un compromiso mutuo entre él y Honorio. La cruzada fue pospuesta de nuevo hasta agosto de 1221, siendo coronado Federico en Roma el 22 de noviembre de 1220. Las ventajas parecían estar de su parte; el poder de la Iglesia contra los herejes y los Estados italianos se fortalecía; por la donación de Matilde ganó territorio eclesiástico y plena autoridad, pudiendo afincarse Honorio en Roma. A pesar de la insistencia del papa, Federico se retrasaba, fallando miserablemente la campaña egipcia con la pérdida de Damietta el 8 de septiembre de 1221. Finalmente se fijó el 24 de junio de 1225 como fecha de la partida de Federico, logrando Honorio su matrimonio con Isabel, heredera del reino de Jerusalén, lo que fortalecía sus planes. El tratado de San Germano en julio de 1225 le permitió un retraso añadido de dos años. Federico quería afianzar su poder en el norte de Italia y se atrevió a proponer a la población de los Estados de la Iglesia que le ayudara a someter a los lombardos, amenazando con castigos a los delincuentes. El paciente Honorio tomó la causa de sus súbditos. Los planes de Federico en el norte de Italia no fueron fructíferos, encontrándose con Honorio a medio camino cuando se propuso la conciliación. Según la sentencia del papa (5 de enero de 1227), Federico devolvería a los lombardos el favor y, a condición de mantener la paz, les permitiría el statu quo y el reconocimiento de su liga, mientras que los castigos impuestos sobre ellos serían tales que servirían a los fines de la Iglesia.

Bula de Honorio III
Bula de Honorio III
Federico hizo entonces serios preparativos para la cruzada. Mientras tanto, esperando la consecución final del objetivo tan largamente deseado, Honorio murió. Su política había sido de general amistad hacia el emperador, porque sin su ayuda no podía acometer la cruzada, de lo cual Federico se aprovechó. En su demora para cumplir sus promesas de partir para Tierra Santa, tuvo de su lado a los príncipes y naciones de Europa, entre los cuales estaba desapareciendo el antiguo entusiasmo cruzado. Pero Honorio realmente tenía un propósito demasiado grande; además de la liberación de Tierra Santa se sentía compelido a reprimir la herejía en el sur de Francia, a estimular la guerra contra los musulmanes en España, a difundir el cristianismo en las tierras bañadas por el Báltico y al mantenimiento del imperio latino en Constantinopla. De esos deberes, el exterminio de la herejía estaba en el centro de su corazón. En el sur de Francia prosiguió la obra de Inocencio, confirmando a Simon de Montfort en la posesión de las tierras de Raimundo de Toulouse y logrando, como no pudo Inocencio, atraer a la casa de Francia al conflicto. El suceso de mayor importancia en este periodo fue el sitio y captura de Aviñón. Tanto Honorio como Luis VIII hicieron oídos sordos a las pretensiones de Federico sobre esa ciudad. Honorio confirmó la orden dominica en 1216 y la franciscana en 1223. De sus escritos el más importante es Liber censuum Romanæ ecclesiæ , que es la fuente más valiosa para la posición de la Iglesia medieval sobre la propiedad, sirviendo también como continuación del Liber Pontificalis.