Historia
HORN, FILIPS VAN MONTMORENCY, CONDE DE (c. 1524-1568)

Miembro del Consejo de Estado (1561-65), Horn se unió a Guillermo el Taciturno, príncipe de Orange, y a Lamoral, conde de Egmont, en la oposición a las medidas represivas religiosas y políticas del dirigente del Consejo, el cardenal Granvela, arzobispo de Malinas, logrando obligar a Felipe II que ordenara el retiro del prelado (1564). La continua persecución por parte del rey de los protestantes resultó en la formación del Compromiso, o Liga de los Nobles, un grupo de 400 nobles que solicitaron el fin de la Inquisición, el tribunal establecido para descubrir y castigar la herejía. Esta Liga fue responsable de los levantamientos anti-católicos en 1566-67, que desembocaron en represiones añadidas del gobierno, tras la negativa del rey a solicitud de la regente por la tolerancia relgiiosa.
Aunque Horn se había aliado con los calvinistas en Tournai en 1566, obedeció las órdenes de la regente a su regreso a Bruselas en octubre de 1566. En un encuento con Guillermo y Egomt en diciembre de 1566, Horn, como Egmont, se negó a apoyar el plan de Guillermo para presentar resistencia armada al rey; Horn se retiró a su casa en Weert, donde quedó recluido.
En su retiro se vio colmado de halagos y lisonjas, a fin de hacer que viniera a la capital. Aunque sentía grandes recelos, creyó que lo más correcto era acceder a la invitación del duque de Alba, que había llegado en agosto de 1567 para tomar el control del gobierno. Una vez en Bruselas, todo estaba listo para poner en práctica el atrevido y bien meditado plan del duque. El 9 de septiembre, los condes de Egmont y Horn y otros consejeros fueron llamados a la residencia de Alba para estudiar, según les dijo, el proyecto de la construcción de una ciudadela en Amberes. Después de comer, se dirigieron al alojamiento del capitán general, a eso de las cuatro de la tarde. Los recibió el duque del modo más afectuoso, y, después de discutir con ellos, y los demás consejeros y algunos arquitectos, los planos que se hallaban encima de la mesa, se retiró de repente bajo pretexto de una repentina indisposición. La consulta se prolongó por espacio de tres horas. Horn, a quien se había dejado salir del salón de audiencias, fue reducido en el patio de honor y encerrado.

De un dibujo de Felipe Ward