Historia
HOSIUS, STANISLAUS (1504-1579)

Debió su promoción al obispo Tomicki de Cracovia, a cuyos sobrinos instruyó como tutor. Entre sus Epistolæ hay varias de este período, a Dantiscus, obispo electo de Culm, escrita en Venecia en 1530; al gobernador de Bolonia, el célebre historiador Francesco Guicciardini y al legado papal Campeggio. Al regreso de Hosius a Polonia, Tomicki le empleó como secretario y tras la muerte del obispo (1535) obtuvo una posición en la cancillería real. No fue hasta 1543 que estimó necesario recibir la ordenación sacerdotal, aunque ya había disfrutado de una canonjía en Frauenburg con tres beneficios. No ofició los deberes que le fueron asignados en Golombie, excusándose en que su voz era demasiado débil. Sin embargo, avanzó rápidamente en la carrera eclesiástica. En 1549 fue obispo de Culm por mandato del rey Segismundo, quien quería enviarle, cuando desempeñara esa dignidad, al rey Fernando y al emperador. Hosius regresó a Polonia con la idea de suprimir a los evangélicos también allí y a la realización de este plan dedicó su vida. En 1551 fue trasladado al obispado de Ermland.
Establece la Contrarreforma en Polonia.
Su primer logro en esta dirección fue en el sínodo de Petrikau (junio de 1551). Exigió a los obispos suscribir una Confessio fidei catholicæ, elaborada por él mismo, que fue publicada en forma expandida en Cracovia en 1553 y repetidamente después. Era la contraparte de la Confesión de Augsburgo y, en particular, para combatir el tratado evangélico de Fricius (Frycs Modrzewski) De emendanda republica, dedicado al rey. Por este y otros escritos, por su ejemplo y por las severas medidas avivó el espíritu del eclesiasticismo estricto, teniendo el terreno preparado en todo el país cuando, en 1555, el obispo Lipomano, de Verona, apareció como nuncio papal para restaurar la supremacía exclusiva de la confesión católica en Polonia. La Contrarreforma fue llevada a cabo primero en Ermland, y en Elbing y Danzig, ambas sujetas a la soberanía polaca, siendo el protestantismo rápidamente reprimido. Junto a Lipomano, Hosius se propuso actuar en Polonia misma. Que surgiera un ayudante de los evangélicos en Petrus Paulus Vergerius, quien planteó sus polémicas contra los católicos desde 1556 a 1560, significó poco. Un segundo antagonista de Hosius, el polaco Johannes a Lasco, fue de mayor entidad; pero desafortunadamente sus labores por la causa protestante se vieron considerablemente impedidas por la acción contraria de Vergerio, quien pertenecía a los "falsos hermanos" mencionados por Johannes en una carta a Calvino (CR, Epist., Calvini, xvi. 415).
Actividad posterior y carácter.
En la curia se quería promover al hombre que tan efectivamente había combatido el protestantismo en Polonia a una actividad mayor y Pablo IV le citó a Roma en 1558. El papa le expuso (Epist. Hosii, ii. páginas 931,954) tres objetivos: mejora en los asuntos de la Iglesia, extirpación de la herejía y preparación de la reanudación del suspendido concilio de Trento. Mientras tanto, en Viena en 1560, fue a confirmar en la fe católica al sucesor del trono austriaco, Maximiliano, quien se inclinaba al protestantismo y arregló el matrimonio de un segundo hijo del emperador con Isabel de Inglaterra. Este plan fracasó, pero que Hosius consiguió resultados satisfactorios en Viena para la curia se desprende de su elevación al rango de cardenal y su propuesta como uno de los tres presidentes papales del concilio de Trento, reabierto en 1562. Sarpi no tenía en alta estima su actitud para ese puesto, siendo verdad que su peculiar habilidad descansaba en otra esfera, esto es, la inexorable supresión de los herejes. El resto de su vida lo pasó parcialmente en su patria y parcialmente en Roma. Desde 1562 llegó a cabo la Contrarreforma en Ermland, Braunsberg, Elbing y toda Polonia. Las medidas que diseñó como obispo de Ermland y como miembro de la dieta polaca se vieron inteligentemente reforzadas por su actividad literaria; de hecho, Hosius ocupa un puesto de primer rango entre los controversistas católicos. No merece el título de "dogmático fundamental" o "maestro en teología" que le otorgó con ciega veneración su biógrafo Eichhorn de Frauenburg (volumen ii, páginas 563,565).

acuñada por Gregorio XIII. Museo Vaticano